R-EVOLUCIONANDO

13 Mayo 2008

PAMPA LIBRE (anarquistas en al pampa argentina)

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                                        PAMPA  LIBRE

                                      

 

                                 

    

 

 

            anarquistas en la pampa argentina

 

 

 

                                                                         

                                          

 

 

 

                                                                                Jorge Etchenique

 

 

Editorial Nexo-Amerindia/Universidad Nacional de Quilmes, Santa Rosa, 2000

 

 

 

 

 

                                                            

 

 

                                                                       

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                               ÍNDICE

 

PRÓLOGO :    UNA VERDAD HISTÓRICA ÉPICA Y GENEROSA – Osvaldo Bayer

 

INTRODUCCION

 

PRIMERA  PARTE  -  “HIJO DEL PUEBLO, TE OPRIMEN CADENAS…”

 

    *    EL ANARQUISMO Y SU HIMNO INGRESAN EN LA PAMPA

     *     FERROVIARIOS EPICOS 

    *    SIBERIANO

    *    ES EL TURNO DE LOS HACHADORES

 

SEGUNDA PARTE  -  EL PROTAGONISMO DE LOS BOLSEROS

 

    *    LA ORGANIZACION ANARQUICA

     *     LA FORA, EL COMUNISMO ANARQUICO Y LOS OTROS

     *     MEDIOS DE LUCHA

     *     LEGISLACION REPRESIVA

     *     ¿LA PATRIA?

 

TERCERA  PARTE  -  “LA PAMPA LIBRE” .  DESDE SU NACIMIENTO AL ATENTADO

 

      I     PRIMEROS PASOS

 

     II     DEL SINDICALISMO ESPONTANEO A LA AGRUPACION LIBERTARIA

             *    EL ATENTADO

 

CUARTA PARTE  -  LA ERA DE “PAMPA LIBRE”

 

     *    LA DESOCUPACION Y LA JORNADA DE SEIS HORAS

     *    CAMPAÑA PAMPEANA POR SACCO Y VANZETI

      *     “NO SEAMOS SOLAMENTE LIBERTARIOS…”

      *     LA LIGA PATRIOTICA Y EL “FASCISMO PAMPEANO”

      *     LOS PROBLEMAS DE LA ACCION DIRECTA

      *    AHORA, RADOWITZKY

      *    LA REPRESION Y EL GOLPE MILITAR DE 1930

 

ACAPITES  

 

·         UNA GIRA POR LAS LOCALIDADES

·         “LO QUE QUEREMOS”

·         ANARQUISMO Y SOCIALISMO

·         ANARQUISMO Y EDUCACION

·         LA CUESTION AGRARIA

 

 

FRASES DE LA PAMPA LIBRE

 

TEATRO ANARQUISTA. REPRESENTACIONES EN LA PAMPA

 

HIJO DEL PUEBLO. EL HIMNO

PRÓLOGO

 

 

Una verdad histórica épica y generosa

 

 

                Permítaseme comenzar diciendo que este es un libro completo. No sólo relata los hechos del anarquismo en la región pampeana en torno a la publicación del periódico Pampa Libre sino todo lo que hace a la historia de las actividades de los libertarios en ese suelo y además explica detalladamente qué encuadre tenía esa ideología, sus diversas tendencias pero también su cultura.

                Cuando uno lee este libro –con toda su profusión de datos- se pregunta ¿Por qué no se enseña todo esto en los establecimientos de enseñanza argentinos? Porque aquí está la verdadera historia de toda esta parte de la sociedad que llevó adelante sus ideales de dignidad. El motor de la dignidad. Ética. Porque si no ¿quién o quiénes hicieron avanzar a las sociedades a una convivencia más justa? Fueron precisamente las revoluciones en el mundo, los movimientos de protesta, la rebeldía de quienes  se negaron a obedecer a tiranos o a sus representantes –más o menos elegidos democráticamente- que terminan por obedecer siempre a los poderes de siempre. ¿Por qué no se dice que las ocho horas de trabajo conquistadas en una lucha incansable llevaron a una vida mejor, con más salud, con más tiempo para la cultura, para la vida familiar, y para el florecimiento de sociedades más dignas? ¿Y a quiénes se debieron los éxitos para el logro de otros derechos esenciales sino a los proletarios que salieron a la calle por reivindicaciones que hoy suenan como sobreentendidas o que nuevamente se están perdiendo por la carencia de agrupaciones gremiales de lucha?

                Aquí, en este libro, está ese aspecto fundamental de la vida de los pueblos estudiado en toda le región pampeana. Etchenique es un historiador minucioso, objetivo, docente. No sólo trae los aspectos épicos de esa lucha sino también los enfrentamientos, y los egoísmos en esas corrientes ideológicas, egoísmos originados en el sectarismo de creerse algunos como los poseedores del pensamiento justo. Y sectarismo es no reconocer la libertad del semejante, como sostenía Rosa Luxemburgo.

                Cuando en el año sesenta escribí Los rebeldes de Jacinto Aráuz me llamó poderosamente la atención la épica increíble que acompañó la lucha de los trabajadores del agro para lograr sus conquistas pero también la brutal represión a que  fueron sometidos esos obreros por las policías bravas del tiempo de Yrigoyen y Alvear, amén de los anteriores gobiernos conservadores liberales y los posteriores del fraude patriótico.

                En las páginas de este libro queda plasmada también la historia del lenguaje anarquista, con su épica, sus ideales, sus llamados a la solidaridad y al altruismo. Y vemos claramente –sin necesidades de aprovechamientos ideológicos- cómo las fuerzas policiales cuidaban el “orden”, pero claro está, ese orden de los propietarios y los políticos se escondía detrás de grandes frases para cambiar todo pero no modificar nada. Es patética la situación del “granero del mundo” cuando el corresponsal de La Protesta en Realicó escribe: “De quinientos, de mil y tres mil los hemos visto mendigando trabajo, pidiendo pan… arrastrando su orfandad, llena el alma de venganza”. Los desocupados, los trabajadores de los productos de la tierra muertos de hambre. Pero no eran fáciles de derrocar. “Pan y trabajo, o muerte” era la consigna y agregaban el infaltable “Viva la anarquía” mientras en los mítines de esas poblaciones que iban naciendo en las extensiones sin horizonte se cantaba “Hijo del pueblo, te oprimen cadenas”. Y la visión de los que comenzaron con la lucha en esas llanuras, a veces solos, contra los intereses de la sociedad establecida y sus uniformados.  Esos  adelantados querían que “los reflejos del ideal” llegaran de sus compañeros de ideas de Buenos Aires y reclamaban su presencia. Esos trabajadores agrícolas encontraron sus mejores aliados en los hombres del riel, que eran los encargados de traer “el progreso” y con él las nuevas ideas de justicia. Y van desfilando los protagonistas de aquellas palabras de socialismo y libertad que se conjugaba en la palabra anarquía, que a la vez causaba estupor y miedo en los sectores del  privilegio y en aquellos que intentaban explicarse todo con la religión y el esperar la justicia en el Más Allá.

                Tuve la suerte de conocer profundamente a Jacobo Prince, uno de los protagonistas de este periplo histórico del anarquismo, que Etchenique le da aquí la importancia que merece. Prince soportó gran parte de su vida en su cuerpo la irracionalidad de las heridas producidas por sus propios compañeros de ideas. Sin embrago jamás lo oí quejarse de su suerte. Todo lo contrario, nunca quería hablar de aquel enfrentamiento. En los últimos años estaba casi inmóvil pero de su cabeza brotaba un manantial de pensamientos acerca de la ayuda mutua y de la libertad. En tardes enteras analizamos juntos mi libro Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia, y su temor era que fuera falsamente interpretado por la juventud.

                Se notaba que prefería el camino del diálogo y la comprensión entre los seres humanos, aunque muchas veces desmayaba de impotencia ante la violencia que la sociedad impone. Los últimos años vivió con  su hermana cerca del local de la Federación Libertaria, en el barrio de Constitución. En una pobreza casi extrema -que los compañeros de ideas atenuaban a pesar de su negativa- murió con su humildad forjada de idealismo y total dedicación  a la felicidad del prójimo. Orador de palabra combativa y bondadosa y periodista claro y didáctico. Cuando uno pasa revista a tanto jerarca con mansiones, canchas de golf y aeropuerto propio no puede dejar de pensar en hombres como Jacobo Prince, el austero, el probo, el insobornable. Ojalá que la juventud pampeana alguna vez apoye poner su nombre a alguna calle o camino en esas tierras que lo vieron actuar, en reemplazo de algún nombre de tanto militar genocida de los habitantes pampas originarios de esas tierras. O de tanto político que huyó de sus responsabilidades ante el primer uniformado golpista.

             También lo conocí a Siberiano Domínguez, el gran agitador. Se llamaba Severiano pero se hacía llamar Siberiano en recuerdo de los mártires que fueron a dar con sus huesos en las mazmorras de la Siberia rusa. De Siberiano Domínguez sólo diré : era la sal de la tierra. Creo que es la mejor descripción de ese gaucho anarquista.

             El lector encontrará en este libro hallazgos dignos del realismo mágico : el 25 de noviembre de 1917, plaza Alsina de General Pico, acto del centro libertario “Eliseo Reclus”, el pacifista, cuyos integrantes “estaban fortalecidos por la cárcel, unos, por los conocimientos adquiridos del ideal en poco tiempo, otros, y llenos de valor todos”, según la cita del diario La Protesta.

             Pero aquí viene el detalle que parecería ser imaginado por un poeta : en el acto habló una mujer, Libertad Ferrini, quien disertó sobre “lo absurdo y criminal de la guerra y sobre el valor de instruirse, constituyéndose en la primera mujer que desde una tribuna arengaba a la gente en esa región”. ¿No habrá un artista plástico pampeano que recuerde a esa mujer en la plaza Alsina con algo alegórico? Libertad, el hermoso nombre. Ese año 1917 murieron 26 obreros del campo asesinados por la policía. Luchaban por su dignidad en tiempos que hasta el agua tenían que pagar las peonadas a sus patrones.

             La lucha por condiciones dignas. Pero también la fe en la cultura. Por eso los conjuntos filodramáticos en las sociedades obreras de oficios varios y en los centros libertarios y socialistas. Aquí no podemos dejar de reproducir este párrafo de una crónica de La Protesta del año 1915 : “Alguien dijo en una ocasión que el teatro es el libro en el cual pueden leer los analfabetos y estas palabras deberían quedar grabadas en el corazón de todos los revolucionarios del mundo. Su estudio práctico nos demuestra el provecho que podría sacar la causa revolucionaria del arte teatral”.

             Por medio de las obras teatrales se trataba de instruir sobre injusticias y derechos y más, acerca del manejo que se hacía de la ley, cuya “aplicación” estaba a cargo de los policías o guardiacárceles de turno. Todo dicho en esta frase de una crónica de Pampa Libre : “sabemos que la ley es una meretriz que se deja tumbar por el más poderoso”. Y justo esto es una de las cualidades de este libro : el lenguaje escrito, pero también el idioma de las ilustraciones ya que reproduce una serie de grabados de las publicaciones obreras libertarias de esa época.

             Una época de luchas reivindicativas del campo, desde lograr un quilaje máximo de 70 kilos para las bolsas para que las espaldas de los bolseros no quedaran destrozadas a los pocos años de oficio, como también que el traslado se hiciera no al trote, como exigían ciertos capataces, sino paso a paso. Luchas a cara descubierta porque las autoridades “elegidas por el pueblo” continuaban amparándose en las vergonzosas leyes de residencia (4144 y de Defensa o Orden Social -la 7029-, sólo dejada sin efecto en 1921).

             Testimonios son la documentación oficial que va apareciendo en este profundo estudio. Una muestra la da el telegrama del comisario de General Acha a su colega de Jacinto Arauz : “Por disposición de jefatura deberá Ud. tenerme al corriente del conflicto bolsero en ésa a fin de concurrir al primer llamado con tropa”. Pero no por eso los federados aflojaban. El Congreso de 1902 de la Federación Obrera Argentina ya lo decía : “el sabotaje y el boicot son de eficaces resultados para la causa obrera”.

             Podríamos seguir detallando el gusto sí, la fruición, con que leí este libro con el hermoso título de “Pampa Libre”. Pero vamos a detenernos aquí para que el lector comience ya con estas páginas que nos pone otra vez en el camino del paraíso.

 

                                                                                                                                                    Osvaldo Bayer    

 

 

 

 

 

                                                                   INTRODUCCION

 

 

     Esta recopilación de hechos, situaciones y personajes del anarquismo argentino tiene una delimitación precisa en el tiempo : desde el  1915 de la gran desocupación al 1930 del golpe militar, pero su demarcación geográfica es más difusa y no podría ser de otra manera tratándose de una parte de la inmensa llanura pampeana : La Pampa con sus recíprocas y anárquicas influencias con el sur de Santa Fé, sur de Córdoba y el oeste bonaerense.

   No se trata de un “anarquismo del interior”, pues las posturas sustentadas en este tiempo y lugar tuvieron su correlato en la Capital Federal, pero sí de una línea de pensar y actuar cuyas referencias anclaban en tres ciudades que albergan otros tantos puertos : Bahía Blanca, La Plata y Rosario.

   Navegar a través de estos hechos significó descubrir un mundo asombroso por la intensa actividad ideológica, gremial y cultural que se desplegaba hasta en los pequeños pueblos, como también asombra el hundimiento que de ello realizó la sociedad en sus diferentes niveles de conocimiento. Personajes de leyenda, epopeyas colectivas y hechos trágicos minuciosamente olvidados nos llevan a decir, con palabras que José Saramago escribió en El año de la Muerte de Ricardo Reis, “hasta parece que estamos contando la historia de otro país”. Entonces, tender un puente hacia tantos sueños y esfuerzos, aún con sus errores, es también reconstruir la vida social que tuvo en los “cuadros filodramáticos”, por ejemplo,  una de las formas más conmovedoras de teatralizar la rebeldía. Cierto, la negación de la memoria debe ser la menos ingenua de las negaciones.

  El relato fue delineado –en sucesión temporal- por los corresponsales de La Protesta en la zona, los estibadores que en 1921 produjeron volantes y afiches reveladores en el sur pampeano-bonaerense, los redactores del quincenario “Ideas” de La Plata y esencialmente los grupos que se sucedieron en la conducción de “Pampa Libre”, el periódico anarquista editado en General Pico desde 1922 a 1930. El hallazgo de la mayor parte de los ciento cuarenta y siete números de este último medio se produjo en el International Institute of Social History de Amsterdam.

   Tanto como el relato de los hechos, interesó extraer de este material los aspectos doctrinarios que se desprenden de las notas escritas por militantes y dirigentes medios, más allá de alguna referencia a los “clásicos”, elegida por ellos precisamente para apuntalar sus pensamientos. Los términos y conceptos que expresan los volantes fueron analizados a la luz de los congresos y encuentros anarquistas que le dieron origen, mientras que en los acápites se refleja cómo analizaba la línea de Pampa Libre las relaciones con el socialismo, la educación estatal y un tema clave para la zona : la cuestión agraria, los sujetos sociales que se derivan de ella y cómo el anarquismo asumió estas particularidades un tanto ajenas a su cotidianeidad de grandes centros urbanos. El conjunto de aspiraciones a concretarse “el día después” de la revolución social está reservado a “Lo que queremos”, denominación que le daban a sus utopías en las publicaciones y título además de un texto de Enrico Malatesta.

Los planteamientos, dudas e interrogantes que expresaban estas personas en torno a una minerva o a una estiba de bolsas de cereal, conservan toda su vitalidad luego de las experiencias del siglo XX. Así, la desesperada búsqueda de una autonomía popular que no circule por la institucionalidad del sistema, ¿nos señala una imposibilidad o un camino?. Por otra parte, la perspectiva de una exaltación de la individualidad alternativa al liberalismo abre, al menos desde el punto de vista teórico, nuevos horizontes de discusión.

El difícil equilibrio entre libertad individual e igualdad social, violencia y pacifismo, normatividad organizacional y espontaneismo individual, es transitado por estos personajes para luego arrojar esa tensión de contrarios hacia una vigencia que nos pesa. 

 

 

 

 

 

 

                                                                     PRIMERA  PARTE

 

 

                                        “HIJO DEL PUEBLO, TE OPRIMEN CADENAS…”

 

 

 

El anarquismo y su himno ingresan en La Pampa

 

     Los ecos de la gran desocupación de 1915, las conferencias de aquellos personajes que recorrían los pueblos hablando en actos y conviviendo algunos días con los pocos anarquistas del lugar, como asimismo la huelga ferroviaria de 1917, marcaron de alguna manera el escenario de la aparición del anarquismo organizado en La Pampa. No es que no

hubiera anarquistas antes de ese año, lo que no había era organizaciones anarquistas. De hecho, en el entonces Territorio Nacional circulaban rifas pro La Protesta (1), también folletos y libros pedidos a ese medio por suscriptores de Van Praet, Santa Rosa, Quemú-Quemú, Gral. Acha y Gral. Pico. Esta última ciudad, clave en la historia del anarquismo pampeano, registra en 1915 el primer corresponsal de La Protesta en estas llanuras, Juan Ferrini. La existencia de un medio afín y de alcance nacional como La Protesta, permitía a los anarquistas locales comentar los hechos, pero no podían aún intervenir en ellos con identidad grupal propia y menos aún influenciar en su desarrollo. Pero el socialismo sí podía.

     El corresponsal a que hacíamos referencia, consciente de esa inferioridad pero confiado  en que el futuro les pertenecía, afirmó al comentar el acto socialista del 1º de mayo de 1915 en Gral. Pico : “Esos señores se excedieron en el arte de embaucar incautos, pero confiamos en que no siempre llegarán a obrar de ese modo. Ya les atajaremos el paso”. La frase concluye con un ¡Políticos! a manera de insulto, de acuerdo con una concepción que analizaremos más adelante en uno de los acápites y que a partir del año siguiente aplicarán también al radicalismo, que apareció en La Pampa como partido tras asumir H. Yrigoyen su primer mandato constitucional.

     La forma en que hizo irrupción el anarquismo en las zonas más rurales del interior no asumió sin embargo un molde único, ya que en algunos puntos como Cañada Verde la punta de lanza fue una Asociación Pro Escuela Racionalista que adoptó las mismas bases de la entidad similar que como Liga ya existía en Capital Federal. Lo que es común es el momento histórico de aparición ya que antes de esta creación, en enero de 1916, “las ideas anarquistas hace unos pocos meses eran completamente desconocidas” (2).

     Cabe señalar que a nivel sindical, pocas organizaciones tenían algún grado de conexión con la Federación Obrera Regional Argentina. Por ejemplo, la sección Gral. Pico participó del 1º Congreso de la Federación Obrera Ferrocarrilera realizado en marzo de 1915, pero no lo hizo –como tampoco otras de La Pampa- en el IX Congreso de la FORA, en ese mismo año. Sí lo hicieron ferroviarios de Trenque Lauquen y Bragado (3).  En realidad, haciendo un breve balance de la presencia del interior en la FORA durante la década del 10, fueron las federaciones de Mendoza, Tucumán, La Plata, Tandil y Rosario las que tuvieron una mayor regularidad (4).

 

 

                                                                               Entre morir de inanición renunciando a utilizar la

                                                                               fuerza propia y caer expropiando para seguir

                                                                                              viviendo, creemos que es mejor lo último 

 

                                                                               Corresponsal de La Protesta en Darregueira.

                                                                               23.12.1915

 

     En este contexto de voces anarquistas, nuevas en su zona pero rezagadas con relación a Buenos Aires, Rosario, Bahía Blanca y otros grandes centros urbanos, irrumpió dramáticamente la desocupación agraria de 1915, para escándalo de corresponsales a quienes les resultaba “imposible hacer una descripción de lo que está ocurriendo actualmente en La Pampa”. Aún así, las crónicas daban cuenta de los estragos del hambre, los hechos de sangre y asaltos, también “imposible de enumerar” y la “represión policial salvaje” (5)

     De todos los corresponsales, fue el de Realicó quien con mayor periodicidad narró el drama. “De quinientos, de mil y tres mil los hemos visto mendigando trabajo, pidiendo pan…arrastrando su orfandad, llena el alma de venganza”, a la par que denunciaba choques con la policía en dos localidades del sur de Córdoba : Huinca Renancó y “Buchardo” (Hipólito Bouchard), donde fue asaltada y destrozada la estación y levantados los rieles. En Chanilao (hoy Ojeda – La Pampa) los desocupados errantes quemaron dos vagones y liberaron a sus compañeros detenidos por la policía. La situación en Vertiz era similar, con el agregado de saqueos a negocios y “expropiación” de comestibles y ropa, mientras que en Speluzzi los comerciantes accedían a entregarles artículos de primera necesidad (6).

     A esta altura de diciembre de 1915, el deambular de desocupados cubría una inmensa franja que abarcaba también a Bahía Blanca, Darregueira, Salliqueló, Catriló, Miguel Cané, Gral. Pico, etc. y con la consigna “Pan – trabajo o muerte. Viva la anarquía”, el anarquismo trataba de inducir a los sin trabajo a “tomar lo que les pertenece” (7). La alarma llevó a que  el escuadrón de línea quedara en custodia de la capital, Santa Rosa, en tanto que en Realicó se concentraban todas las fuerzas de ese departamento. Desde esta última localidad se informaba sobre los “síntomas de terror, de descomposición social, de luchas que se avecinan…”.  Este tipo de comentarios se hacían con más preocupación que esperanzas a que la hambruna produjera algún tipo de avance en la conciencia de los desocupados, ya que para los anarquistas,  la “descomposición social” a que conduce la lucha desesperada por comer abarca a todas las clases sociales, incluidos los participantes directos. En cuanto a las víctimas fatales de los enfrentamientos de  desocupados con la policía, Hilario de Diago, Reclus de Diago, Vicenta Adrado de de Diago, Victoriano del Val, José Moreno y Antonio Lopez, entre otros, firmaron en Quemú-Quemú una nota que denuncia la muerte de varios “lingheras”.

 

     Terminada en parte esta crisis de desocupación del capitalismo (8), que cíclicamente se repitió diez años después , los anarquistas continuaban organizativamente débiles, tal es así que las crónicas de los actos del 1º de Mayo de 1916 no incluyen a localidades pampeanas. Lo que sabemos de ellos se debe a sus notas como corresponsales de La Protesta, es decir que tenían más relaciones individuales con ese medio que entre sí. Una carta precisamente del interior, nos da un indicio de los porqué : “La centralización de la propaganda anarquista en la capital y grandes ciudades daba resultados mediocres…La campaña permanece envuelta en una quietud aplastante y rodeada de espesas sombras. Hasta ella no llegan los reflejos del ideal, si no es por algunos ejemplares de La Protesta que uno o dos compañeros radicados en pequeñas localidades hacen circular en reducido número de lectores, y cuando de año en año, llega algún orador a hacer uso de la palabra por espacio de una hora en la plaza pública. Después nada” (9)

 

 

Ferroviarios épicos

 

     En una década en que ferroviarios y marítimos concentraron el mayor nivel de conflictividad, nos detendremos en los primeros por la influencia contextual que otorgaron a la acción propagandística de los anarquistas que, como vimos, era necesario descentralizar.

     La Federación Obrera Ferrocarrilera, nacida tras la huelga de maquinistas y fogoneros de 1912, desarrolló al promediar 1917 un nuevo plan de medidas de fuerza, con participación de La Fraternidad, lo que dio lugar a una huelga general en agosto de ese año. Tras 24 días de paro, los obreros del riel de Gral. Pico habían acumulado un prontuario de incendios de pilas de leña y vagones, levantamiento de vías, cortes de líneas telegráficas y telefónicas y  tuvieron una jornada épica.

     En medio de la huelga general, se escuchó en el pueblo el inconfundible sonido de una locomotora. La alarma se generalizó pues en esas condiciones de firmeza, no dejar pasar un tren, el “no pasarán”, era una cuestión de honor. Al grito de ¡Compañeros, un tren, un tren!, cientos de ferroviarios y sus familias y algunos vecinos se precipitaron a las vías donde comprobaron que se trataba de una locomotora seguida a pocos metros por otra a la que iba enganchada un coche. Todos se ubicaron en torno a las máquinas conducidas por guardiacárceles y a sus máuseres. ¿Qué hacer, entonces, qué?. Jugados en la intransigencia, no se movieron y más aún, las mujeres con niños en brazos se sentaron sobre las vías, frente a la primera locomotora mientras que a prudente distancia de los fusiles, otros ferroviarios levantaban las vías y deshacían los cambios con barretas, hachas, y cualquier herramienta a mano.

     Los conductores no venían solos. El coche tenía varias decenas de guardiacárceles que se quedaron apuntando sin poder impedir la varadura del tren y la acción de los ferroviarios, que se quedaron atónitos al observar que descendía del vagón el Inspector Berdera, conocido personaje de la “policía brava” del Territorio y no suficiente con esa sorpresa, detrás suyo lo hizo el mismísimo ¡Gobernador de La Pampa Central!. Ambos y la custodia tuvieron que cubrir el trayecto a pié, un kilómetro, hasta Gral. Pico, desde donde se empezó a planificar de inmediato la venganza de los humillados, en especial Berdera, contra los culpables, entre ellos los anarquistas (10).

 

     Dejaremos la venganza suspendida en el aire para conocer cómo se habían nucleado los anarquistas locales y cómo ahora sí habían dado nacimiento a una organización. Una de las opciones para descentralizar la propaganda era aumentar la frecuencia de las giras oratorias y en ese sentido llegó a Gral. Pico desde Bahía Blanca una persona que tendrá una enorme influencia en este trayecto de quince años de anarquismo en la pampa argentina. Siberiano Domínguez, de él se trata, dio una conferencia en julio de 1917, luego dos más en los próximos días por el grado de aceptación que tuvo la primera y en función del entusiasmo que despertó, los anarquistas locales crearon un centro de estudios sociales, al que llamaron “Eliseo Reclus” (11)  y se comprometieron a organizar renovadas giras por otros pueblos (12).

     El primer “meeting” anarquista en La Pampa se desarrolló en la plaza Alsina de Gral. Pico el 19 de agosto de 1917. En él habló nuevamente S. Domínguez, quien tuvo chisporroteos verbales con el director de un diario local, con el corresponsal del diario socialista La Vanguardia y hasta con un policía. Otro incidente, más pesado esta vez, con trompadas y exhibición de armas, tuvo lugar cuatro días después en el transcurso de una conferencia organizada por los socialistas para contrarrestar la influencia de Siberiano, quien continuó su gira por Mechita, Bragado y Trenque Lauquen.

     Un nuevo acto y velada se realizó el 15 de setiembre del mismo año y en esta ocasión S. Domínguez estuvo acompañado en la oratoria por José Perano, quien también militaba en la zona de Bahía Blanca, Ing. White y Punta Alta.  La importancia de este acto quizás resida en que por primera vez en La Pampa fue escuchado el himno anarquista “Hijo del Pueblo” (13), cuya versión original, la creada por el catalán R. Caratalá, puede leerse en las páginas finales de este trabajo. Su ejecución estuvo a cargo de la banda del Centro Verdi en una velada que incluyó la puesta en escena del drama social “Hambre” y del boceto dramático en un acto  “1º de Mayo” de Pedro Gori. Pocos días después, en una nueva velada fueron representados el drama “Fin de Fiesta” y el diálogo “Sin Patria”. De esta manera, también se puso en marcha uno de los aspectos más conmovedores de esta historia : la actividad teatral, que tendrá un desarrollo muy intenso en la próxima década, como uno de los componentes de la propaganda anarquista (14)

      Habíamos dejado una venganza pendiente. Durante la huelga fueron varias las hojas que circularon por Gral. Pico pero no alteraron los nervios de nadie hasta que los miembros del centro “Eliseo Reclus” reprodujeron en forma de volante el manifiesto “El Hombre Libre”, lanzado en Buenos Aires. Fue entonces cuando se desataron las detenciones, entre ellas a dos imprenteros. Los presos, seis en total, fueron despedidos por una multitud cuando partieron a la cárcel de Santa Rosa, desde la que uno de ellos –Armando Dáttoli- envió una carta que circuló de mano en mano por el pueblo. Ante la protesta por el contenido meramente doctrinario del texto, la policía adujo que en realidad la causa debía buscarse en otro volante en el que se amenazaba con incendiar la cosecha, “si era necesario”, para que los gerentes ingleses de las líneas de ferrocarril accedieran a las demandas de los ferroviarios. Pero resulta que los anarquistas negaron ser los autores y su aparición quedó en el misterio. La amenaza, sin embargo, quedó instalada en la zona y en la memoria tanto de los ferroviarios como de otros trabajadores. Un ejemplo de ello es el manifiesto que varios obreros de Santa Rosa lanzaron en diciembre de 1917 en defensa del pliego de condiciones que la FORA había establecido para todos los braceros del país. El texto concluía así : “Y si los chacareros no quisieran aceptar este precio (8 a 10 pesos/día) por las buenas, hay un eficaz remedio para conseguirlo. ¿Cuál? Ya lo sabéis, el…acordaos de lo que harían los obreros ferrocarrileros” (15). De cualquier modo, solían usarse medidas de fuerza para imponer el pliego : en diciembre de 1917 fueron quemadas en Gral. Pico las parvas de un estanciero que tenía peones a dos pesos por día y en Winifreda, Toay, Meridiano V, Tornquist, Médanos y otras localidades, fueron detenidos, revólveres en mano, los carros de los chacareros que llevaban gente a bajo precio. Otras veces, la propia unanimidad de los obreros agrícolas se transformaba en fuerza : en Eduardo Castex directamente no salieron a trabajar por menos de lo exigido en el pliego de la FORA  (16).

 

     Pese a que el clima de violencia presagiaba nuevas represiones, los anarquistas seguían con la misma fiebre propagandística. El 25 de noviembre de 1917 la plaza Alsina de Gral. Pico fue escenario de otro acto organizado por el centro “Eliseo Reclus”, cuyos integrantes estaban “refortalecidos por la cárcel unos, por los conocimientos adquiridos del ideal en poco tiempo otros y llenos de valor todos…”. En su transcurso, Libertad Ferrini habló sobre lo absurdo y criminal de la guerra y sobre el valor de instruirse, constituyéndose en la primera mujer que desde una tribuna arengaba a la gente en esa región (17).

     Para conjugar la agitación social que acompañaba el conflicto ferroviario, durante y luego de su terminación, se combinaban las empresas con el accionar de la policía que detuvo a Siberiano Domínguez en Rivera, precedido por otros apresamientos como el de Anderson Pacheco en Rosario. Desde Realicó, por ejemplo, se denunció que “los ingleses” abrieron listas negras y suspendían a maquinistas y foguistas desde esa sección hasta Ameghino, en tanto que la policía disolvía una conferencia que había empezado a brindar un “forista” llegado desde Gral. Pico (18). Este mismo corresponsal consideró a la huelga ferroviaria como un fracaso debido a las transas de socialistas y sindicalistas, pronosticó razzias para despedir a los que tomaron parte activa y denunció órdenes secretas de las empresas de no recibir españoles “porque están marcados como revolucionarios, lo que es una villanía” (19).                   Estas represiones provocaron nuevas huelgas, pero parciales. Así, al comenzar 1918, a la vez que las empresas interpretaban a su manera el reglamento de trabajo, se produjeron numerosos despidos en el Ferrocarril del Sud y en respuesta, huelgas en varias secciones, entre ellas Guaminí, Ing. White y luego  solidariamente en Quemú y Darregueira, del F.C.Pacífico (20). Precisamente en esta última localidad, gendarmes llegados desde Bahía Blanca practicaron detenciones, apoyando las suspensiones que ya había realizado la empresa, lo que dio lugar a nuevas medidas de fuerza (21).

 

 

Siberiano

 

    Como vimos, otra fuente de calor fue la actividad propagandística que desarrolló Siberiano Domínguez. Pero, hasta aquí, ¿qué sabemos de él? En octubre de 1917 fue apresado en Rivera y fue a parar entre rejas junto a trece obreros del riel. Está en manos del Juez Federal F. Marenco de Bahía Blanca, muy ligado a las empresas ferroviarias, quien lo procesó aplicando la Ley Social y a quien desafía en una nota que La Protesta dio a conocer el 25 de febrero de 1918, dos días después que el Consejo de la FORA anunciara la puesta en marcha de una campaña por su liberación.

     El periódico En Marcha de La Plata, en su número del 1º de noviembre de 1919 –Nº 7 y último- publicó una nota de aliento dado el estado de abatimiento que mostró el presidiario ante sus compañeros que lo visitaron en el penal de Sierra Chica, desde el que fue trasladado a San Nicolás. El firmante de la nota, Segundo del Río, uno de los oradores en el acto del 25 de noviembre de 1917 en Gral. Pico, afirma que lo conoció precisamente en esa ciudad y confirma que fue Siberiano el autor de las primeras conferencias anarquistas en toda esa zona.

     Un día antes que estallara la huelga ferroviaria, “la grande, la de veinticuatro días”,  salió de Gral. Pico para Rivera donde lo esperaban los compañeros que lo habían convocado telegráficamente por asuntos de propaganda. “Con la captura recomendada en Bahía Blanca, denunciado luego por los almaceneros de Rivera, Domínguez no podía menos sino caer”, recuerda Del Río. El Juez Marenco lo condenó a cuatro años de prisión en Sierra Chica y le abrió un nuevo proceso por otros cuatro, a cumplir una vez finalizados los primeros.

“Salud hermano y ¡viva! –por sobre de todos los jueces y a través de todas las rejas- ¡viva siempre la Anarquía”, finaliza la nota.

 

     Aunque el conflicto ferroviario fue apagándose, la organización anarquista que se formó a su calor, permaneció. Durante 1918, la FORA contaba con entidades adheridas en Gral. Pico y Darregueira (22), en tanto que un año después, la Sociedad de Oficios Varios de Gral. Pico seguía ligada a la Federación, sumándosele la Sociedad de Obreros Ladrilleros de Santa Rosa (23). De esta manera, una amplia zona del país quedaba relacionada con la máxima organización sindical anarquista, de modo que no es de extrañar que otros sectores del trabajo se sumaran al movimiento gremial :

 

 

Es el turno de los hachadores

 

    Existen antecedentes de huelgas de hachadores en Conhelo y Guatraché durante la primavera de 1917 (24), pero un pliego de condiciones firmado el 25 de diciembre de ese mismo año a pocas leguas de esta última localidad, nos brinda la magnífica oportunidad de observar cómo y desde dónde podía surgir la semilla de la organización gremial y algunas condiciones de trabajo, con un estilo de narrar, propio de la época. Andrés Mendoza, un obrero desocupado en Buenos Aires, vio en esa ciudad un aviso donde pedían trabajadores para el desmonte de tierras de Fortunato Anzoátegui en Guatraché. Alojados en ranchos “semejantes a abandonadas taperas” y conducidos al sitio del desmonte, los 800 obreros –la mayoría de nacionalidad rusa- tomaron nota de que las herramientas y útiles entregados les iba a ser descontado, del sistema de proveeduría en el obraje, etc. Mendoza habló con los hacheros y en asambleas elaboraron un pliego de condiciones que revertía en parte las duras condiciones impuestas. Uno de los puntos del pliego establecía que “el agua será suministrada exenta de pago”, lo que comprueba está práctica de vender el agua a los obreros. El pliego fue aceptado y en función de ello, Mendoza –autor del relato- escribió estas palabras : “No debéis olvidar compañeros leñadores que también hemos dado nuestro paso en la lucha en pro de la emancipación de la clase trabajadora, mejorando al mismo tiempo un poco más nuestra suerte; hemos podido comprobar una vez más que al solo gesto de cruzarnos de brazo, todos sin faltar uno, dejando al monte sumido en el silencio, sin que se sienta la canción que en concierto forma la sierra con el choque producido por la maza sobre la cuña de acero, el burgués, no pudiendo suplantarnos porque éramos fuertes, acepta muestras proposiciones, y volvemos a empuñar el hacha, a hacer renacer dentro del monte, la digna canción del trabajo” (25)

 

     En las explotaciones forestales de los inmensos montes pampeanos de caldén, cuyo destino era el ferrocarril, las huelgas tuvieron su continuidad en 1919 con el agregado de  actos de violencia armada protagonizados por la policía y hachadores que pugnaban por un pago más equitativo de la leña, un trato más humano por parte de  capataces y administradores y por una mejoría de las condiciones de trabajo en los obrajes. Es que la explotación era tan manifiesta que a la ausencia de horario fijo se sumaban los engaños en la liquidación de haberes, las trampas en la báscula, descuentos por el uso de las herramientas, carpas miserables en lugar de viviendas y el uso de vales canjeables solo en la proveeduría propiedad de la empresa o concesionada por ella, lo que llevó a los hacheros a denunciar que “eran explotados no solo como productores sino como consumidores” (26).

     Al menos en dos de estos obrajes -Gamay a 20 km. de Gral. Acha y Anzoátegui en el sur del entonces Territorio Nacional- se produjeron movimientos de fuerza desde julio a setiembre de 1919. En Gamay el pliego de condiciones, presentado a la firma norteamericana Woodward, propietaria del obraje, fue desconocido por ésta lo que determinó varias huelgas, detenciones, enfrentamientos a tiros con la policía y sometimientos a la “barra” (27). El movimiento fue motorizado por la Sociedad de Resistencia de Obreros Hachadores, cuyo titular –José Sobradello- fue encarcelado junto a Francisco Conti y Julio Diaz con posterioridad a las detenciones de los también españoles Basilio Gonzalez, José y Manuel Iglesias y Celestino Rodriguez. Julio Diaz fue autor de una nota publicada en “Germinal” (28) donde informa : “sabéis muy bien que el prepotente burgués está procediendo sistemáticamente a la destitución de los que han destacado en la propaganda”. Ante ello, la reacción fue agilizar la movilización gremial reforzando la organización. “Si sabemos que la organización es el único baluarte capaz de contener la avaricia capitalista, todos debemos concurrir a ella”, agrega.

     En la aspereza natural del monte y en las no menos ásperas relaciones con administradores, capataces, policías, etc. no era extraño el uso de armas, incluso para hacer cumplir las huelgas, fundamento de las acusaciones de violar la ley 7029 de Defensa Social.  Así, en una asombrosa mezcla de razas y nacionalidades en la espesura del monte de caldén, los infaltables españoles fueron acusados de obligar a dejar el trabajo –escopetas en mano- a un polaco, dos alemanes, un austro-húngaro y dos “rusos”, autodefinidos como “Alemanes del Volga” (29).

 

     En Anzoátegui se desarrollaron en ese mismo año 1919 manifestaciones similares, con acciones de sabotaje, y se tiene la certeza de que al menos en una oportunidad los dirigentes de la huelga fueron convocados a “dialogar” en la Administración y una vez en la oficina, la policía los condujo a uno de los vagones del tren propio que tenía el dueño de la doble explotación forestal y salinera del mismo nombre, para ser trasladados a Santa Rosa –distante 300 km.- para su juzgamiento directo, sin escalas ferroviarias ni jurídicas. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                       N O T A S  (Primera parte)

 

 

 

(1)  La Protesta, el órgano de prensa más difundido del anarquismo argentino y único medio anarquista de frecuencia diaria en el mundo. Nació en 1897 con el nombre de La Protesta Humana y en 1903 adoptó su nombre definitivo. Estuvo vinculado durante mucho tiempo a los conocidos dirigentes Diego Abad de Santillán y Emilio Lopez Arango. Fue el órgano “oficioso” de la FORA hasta la aparición de La Organización Obrera en 1922.

(2)   La Protesta. 01.01.1916

(3)   La Protesta 15.02.1915 y Abad de Santillán, Diego. 1971. “La FORA, Ideología y Trayectoria. Edit.Proyección.

(4)   Idem

(5)   La Protesta 19.12.1915

(6)   La Protesta- 16.12.1915

(7)  La Protesta 23.12.19l5. Durante muchos días de este mes, las marchas y padeceres de los desocupados rurales fueron motivo de notas de tapa. En este mismo mes de 1915, se calculaba en 10.000 la cantidad de hombres que deambulaban por el territorio pidiendo pan y trabajo, en medio de innumerables actos de saqueo y choques con la policía.

(8)  “La Primera Guerra Mundial puso fin a un período de euforia económica” (Di Tella y Zymelman), motivando la escasez de productos básicos sin los cuales la economía no podía funcionar. Además, según estos autores, se había agotado en la Argentina el período de expansión hacia nuevas tierras y la burguesía agraria no deseaba evolucionar del tipo extensivo al intensivo en la explotación de la tierra. En este contexto, la desocupación se explicaría por la “debilidad” en dos de los factores que más habían estimulado la evolución económica antes de 1914 : el cese de la afluencia de capital extranjero y la disminución de la demanda de productos primarios, en función de las nuevas condiciones económicas mundiales provocadas por la guerra. Di Tella, G. Y Zimelman, M. 1973. “Las etapas del desarrollo económico argentino”.Paidos. A estos factores habría que agregar el ininterrumpido arribo de contingentes de inmigrantes. De cualquier modo, este tipo de conceptos eran para el anarquismo meramente descriptivos ya que para acceder a una explicación debe explorarse en las dos columnas del capitalismo : la autoridad estatal y la propiedad privada. 

(9)  La Protesta 05.01.1916. La carta incluye una invitación a los intelectuales anarquistas a descentralizar la propaganda y a incorporar a los desocupados como uno de los sujetos sociales de la prédica.

(10) La Protesta. 31.10.1917

El “gobernador” que bajó del vagón fue el Comisionado del Ministerio del Interior Isidoro Ruiz Moreno, en esos momentos a cargo de la gobernación.

(11) Juan Jacobo Eliseo Reclus (1830-1905), geógrafo y anarquista francés, referente mundial en ambas dimensiones de su vida. Fue uno de los dirigentes de la Comuna de París y es autor de numerosas obras,  algunas de las cuales fueron editada en nuestro país por Severino Di Giovanni.

(12) La Protesta. 20.07.1917. Nota firmada por Libertad Ferrini

(13) Como antecedente inmediato, en agosto de 1917 el himno “Hijo del Pueblo” fue entonado a coro en Ing White, en la Sociedad de Obreros Portuarios, “el valuarte más potente contra la explotación capitalista en la zona sud de la república”. La Protesta 07.08.1917

(14) “Alguien dijo en cierta ocasión que ‘el teatro es el libro en el que podían leer los analfabetos’ y estas palabras deberían quedar grabadas en el corazón de todos los revolucionarios del mundo. Su estudio práctico nos demuestra el provecho que podría sacar la causa revolucionaria del arte teatral”. La Protesta. 11.12.1915

(15) La Protesta, en su edición del 11.11.1917 publicó el pliego de condiciones de la FORA para todos los braceros en el trabajo de trilladora, estableciendo jornadas de labor, sueldos, el trabajo a destajo y condiciones de trabajo en la “corta” de trigo. Un mes después reprodujo el manifiesto firmado por “varios obreros” de Santa Rosa por considerarlo ejemplar. Aquí se transcribe pues revela tipos de trabajo, aspiraciones, quiénes eran los patrones, la ubicación social que los anarquistas otorgaban a los chacareros, etc.

“Estamos en vísperas de las rudas y brutales faenas agrícolas. Todo el mundo burgués, desde los señores del gobierno hasta los chacareros, todos los especuladores de la banca y del comercio hasta el último cerealista, tienen la vista fija en la gran cosecha. Mientras tanto, nosotros los trabajadores, ¿qué hacemos?. Nosotros que roturamos la tierra, que abrimos el surco, sembramos el trigo…¿qué hacemos?. ¿Optaremos por someternos al capricho incondicional de los chacareros, sin antes estipular un precio más racional, más elevado que los años anteriores? ¿No nos cuestan el doble…los artículos de primera necesidad? Entonces, ¿no es razón de todas las razones que nosotros cosecheros, dando pruebas de dignidad y valentía, nos neguemos a empuñar la horquilla, si los señores chacareros o dueños de máquinas no se dignan pagar los jornales que abajo señalamos? No crean que somos los primeros en tomar esta resolución. En Uriburu, Gral. Pico, Mechita, T.Lauquen se han realizado magnas y públicas asambleas en las que por unanimidad se ha resuelto no trabajar por menos de un jornal de 8 a 10 pesos por día. Trabajadores, no olvidéis que para después de la cosecha nos espera la desocupación forzosa. Entonces, a la lucha compañeros. Que nadie salga por menos de 8 pesos…

¡Arriba los corazones!  ¡Viva la unión obrera! ¡Viva la solidaridad!”

(16) La Protesta 28.12.1917. Esta crónica fue aportada por Jesús Gómez, un curioso corresponsal viajero por los pueblos del oeste bonaerense que junto a los hechos sociales describía desde cuestiones raciales hasta su “descubrimiento” de que en Carhué hubo indios. Esto escribió sobre Rivera (Buenos Aires) : “Al bajar del tren en este pueblo se siente de inmediato la sensación de encontrarse en un país extranjero; esta gente conserva las características propias de su raza, las costumbres de su pueblo, sin que las haya modificado en lo más mínimo; vive de la superstición religiosa…”. J. Gomez menciona en su descripción los carros-bateas, los ancianos de “luengas barbas”, las mujeres “de carnes fofas, carne de burguesas que menean el anca como lagartazas al sol” y no comprende cómo gente así haya realizado una revolución en su país. Con tales términos se refiere a inmigrantes ruso-judíos que establecieron una colonia importante en Rivera a principios de siglo, con ramificaciones en la vecina localidad pampeana de Rolón.

Por otra parte a Carhué, lo cita como “un pueblo que no ha mucho fue toldería de indios; lo denuncia la cantidad de fortines que existen en sus inmediaciones. Hoy es toldería de negreros que comercian y lucran con el sudor del pueblo”. Esta última frase es en referencia a la explotación de la laguna salitrosa. 21.12.1917. Otro corresponsal de mucha vigencia en las páginas de La Protesta de esta época fue Máximo Tomé desde Trenque Lauquen.

(17)  La Protesta. 30.11.1917. En el acto también hablaron Gil, Bizzózero –de activa y trágica participación en

la década siguiente y Del Río, éste último sobre el pliego de la FORA para los trabajadores agrícolas.

Sobre el clima de violencia a que se hace referencia, téngase presente que pese a que 1917 fue un año de “calma”, calificado así por Abad de Santillán pues todos estaban pendientes de la guerra, un total de veintiseis obreros murieron ese año en enfrentamientos con la policía.

(18) Con la firma de “Igneo” desde Realicó, la nota que comenta la interrupción del acto, agrega “¡Viva la patria! ¡Viva la bandera azul y blanca!, ¡Viva el art. 14 de la Constitución Argentina! Vivaaaa! ¡Viva la Ley Social! Aj…puajj!”.

Como siempre ocurre en las huelgas importantes, queda un saldo de diferencias internas que en este caso se prolongó en el tiempo. Este mismo corresponsal señaló las diferencias entre la F.O.Ferrocarrilera (la “Ferro”) y la Fraternidad (la “Frater”), calificando a esta última como “diminuta aristocracia”, con actitudes de “gentilismo”.

(19) La Protesta. 18.12.1917

(20) Marotta, Sebastián. 1960. El Movimiento Sindical Argentino. t.I. Edic.Lacio.

(21) La Protesta. 21.01.1918. José Alday, firmante de la nota, se lamenta que “en la lucha entre capital y trabajo, el obrero se contenta con prácticas legales y pacifistas, en vez de contestar a la violencia con la violencia”, pues “es de hombres fuertes y viriles el saber emplear los medios expeditivos que den vía libre al progreso y estos son acción y sabotaje en gran escala”

(22) Almanaque del Trabajo para el año 1918. Biblioteca José Ingenieros. Buenos Aires

(23) Abad de Santillán, Diego. Op.cit,

(24) La Protesta. 02.10.1917

(25) Nota que firma el obrero Andrés Mendoza en La Protesta del 22.01.1918

(26) Germinal, órgano oficial del Partido Socialista de Santa Rosa, 31.07.1919

(27) Especie de cepo construido en hierro con aros en su interior que sujetaban los tobillos. Era usado en los destacamentos policiales donde no había calabozo.

(28) Germinal, 21.08.1919,  único medio de prensa importante que hasta ese año recogía opiniones de obreros en conflicto. En su edición del 02.l0.1919 recibió de uno de los hacheros la denuncia de que la empresa Woodward se ha convertido en un “feudo chaqueño” y de otro que “es necesario demostrar a esta empresa yanqui que no está en tierra de negros”.

La situación de los hachadores siguió siendo de máxima explotación durante muchos años. Pampa Libre (P.L.), en octubre de 1925 menciona los “métodos cuarteleros e ignominiosos” que se vivían en obrajes de Rucanelo, Luan Toro, Boeuf, Conhelo, etc. En su edición del 10.11.1928 califica de “dolorosa y humillante” la vida de los hacheros y describe la brutal explotación que sufren en la línea de desmonte de Ing. Foster (La Pampa) a Arizona (San Luis) del F.C.Oeste. El pago mísero por tonelada, las trampas en la proveeduría, el uso de vales, etc. caracterizaban una relación laboral que nuevamente es citada el 30.07.1929 a propósito del pago con vales ya que una ley lo prohibía, “pero sabemos que la ley es una meretriz que se deja tumbar por el más poderoso”. Esta última nota está también localizada en Ing. Foster, el mismo paraje en que se basó el escritor y periodista José Prado para escribir en 1943 cinco notas con denuncias similares que publicó Noticias Gráficas con el nombre “La Fiebre del Caldén”.

(29) Expte. Nº 378- 5.09.1919 – Gamay – Fondo Justicia-Archivo Histórico Provincial-Santa Rosa-La Pampa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                     SEGUNDA PARTE

   

 

                               EL PROTAGONISMO DE LOS BOLSEROS 

 

 

     La presencia anarquista que se manifiesta a partir de ahora en la región pampeana, se traduce en la movilización gremial en sociedades de resistencia con una mayor relación orgánica con la Federación Obrera Regional Argentina (FORA) y en la actividad política que desarrollaron agrupaciones libertarias en los pueblos.  Ambas formas de organización, algunas veces tuvieron una vida armónica y en otras, dieron cuenta de criterios opuestos sobre cómo generar conciencia. Pese a estas diferencias, el movimiento fue protagonizado por trabajadores, no atrayendo ni buscando incorporar a sectores medios del campo y la ciudad.

     Pese a los niveles de agrupamiento que lograron progresivamente los anarquistas en la zona , a partir de una mayor frecuencia en las giras oratorias, de la agitación que acompañó la huelga ferroviaria  y las huelgas –aunque aisladas entre sí- que realizaron los hachadores, es en el período 1919 – 1921 cuando la organicidad obrera alcanzó otra dimensión, fue el estibador el protagonista principal de la conflictividad –continuó siéndolo varios años más- y geográficamente el escenario se trasladó al sur de La Pampa.

    Para concretar este análisis, dado que ahora sí la fuente documental fue elaborada en estas tierras, consideraremos sintéticamente los hechos para luego realizar una aproximación a su significado en relación a la génesis y resoluciones del anarquismo argentino en sus congresos y encuentros, la consideración que le merecía el desarrollo del movimiento en el interior del país y los efectos de la legislación represiva.

 

     Los esfuerzos de los bolseros por conseguir mejores condiciones salariales y de trabajo tampoco son nuevos. Hay registros de huelgas de estibadores en Rojas en febrero de 1916 y en Ing.White/Puerto Galván, contra la casa Dreyffus, en ese mismo mes de 1917, pero igualmente fueron más activos en 1919 para ir creciendo en intensidad hasta alcanzar su pico máximo dos años más tarde.

     En Vertiz, a raíz de una denuncia presentada por el inglés Jersi Carwardine, en enero de aquel año la represión de una huelga de estibadores llevó a la cárcel a los españoles José Barreto, Antonio Lopez, Pedro Cuello y Pedro González, detenido este último un día y medio en un vagón de carga antes de ser trasladado a la comisaría.(1)

 

     En Alpachiri, una huelga de estibadores terminó en junio de 1920 con el despido de todos ellos por parte de la empresa Ferrocarril Pacífico y la casa acopiadora de cereal, medida que se completaba con la expulsión del pueblo, a cargo de la policía. Pero el movimiento se regeneraba rápidamente. En agosto de 1921, la subcomisaría allanó y cerró un local que para la policía era un “centro anarquista” pero que en realidad era la sede de la Sociedad de Resistencia de Estibadores desde donde se difundía el ideario del comunismo anárquico (2). El allanamiento dio lugar a la requisa de volantes y afiches desde los que se puede deducir algunas claves del movimiento en La Pampa como la dependencia orgánica de este tipo de entidades gremiales sureñas  de la Federación Obrera Regional Portuaria y Anexos, adherida a la FORA Comunista, que agrupaba, entre otros, a estibadores tanto de los puertos como de las estaciones ferroviarias. Dónde se imprimía todo este material ? A falta de testimonios directos, se puede tomar como un indicio la afirmación policial de que estos volantes eran impresos en Bahía Blanca. Esta ciudad registraba ya una importante trayectoria en materia de organizaciones y publicaciones anarquistas y es muy posible que haya extendido su influencia sobre el sur pampeano (3)

     La huelga de bolseros, acompañada de boicots a comerciantes del medio, despertó la iniciativa policial porque en el caso de Alpachiri, la actividad sindical y política en 1921 no se limitó al corto trayecto de transporte y estibaje del cereal en los galpones ferroviarios sino que un grupo se quedó y abrió una sede con toda la intención de crear un centro permanente. Este accionar provocó una  ruptura de esquemas que el poder local no estaba dispuesto a tolerar. En medio del desbande de la mayoría de los acusados, la policía detuvo a Fortunato Fernández, Bautista Zelada, Manuel Blanco y Angel Santamaría, todos españoles, acusados de promover huelgas, boicots y amenazas a carreros para que suspendan el transporte de bolsas de cereal. También fueron detenidos José Sanchez y José Alvarez Lopez, quien protagonizó un tiroteo con la policía tras atrincherarse en una chata en los fondos de una vivienda. Según la policía, ambos formaban parte de un grupo que pretendía tomar por asalto la subcomisaría para liberar a los detenidos. La idea de bolseros asaltando comisaría  sería retomada pocos meses después con motivo de los trágicos hechos de Jacinto Aráuz.

     El típico conflicto estaba centrado en el pliego de condiciones a ser firmado entre los trabajadores agremiados y en este caso la casa acopiadora Cereal Deposit y Cía. con intervención del ferrocarril, empresa que no se limitaba al transporte sino que era parte interesada en el negocio y a menudo se constituía en co-empleador de bolseros (4). Para la firma del pliego, el agrupamiento tomaba la forma de comité donde los anarquistas –y en particular los españoles- ocupaban los puestos directivos. También entraban en escena el jefe de estación, el capataz y la policía –citados expresamente en el volante de la FORPyA. “A los obreros de la campaña”- conformando un bloque que los obreros sentían como muy hostil a sus intereses. Estallado el conflicto, había sectores no relacionados con el poder como los carreros y la cooperativa que nucleaba a los chacareros, a los que había que neutralizar para que la huelga tuviera éxito. Se introducía aquí un espinoso tema, el del enfrentamiento entre sectores objetivamente sometidos por el vértice mayor del poder que eran las casas cerealistas, terratenientes y compañías colonizadoras. Por ejemplo los carreros tuvieron, antes y después de estos hechos, experiencias de huelgas y movimientos de fuerza contra el mismo sector que fue destinatario de los movimientos bolseros (5).

     Por otra parte, desde 1919 eran muy intensas las acciones de las Ligas Agrarias, mayormente vinculadas al Partido Socialista, con despliegue de vehículos por la campaña, como lo atestiguan las acciones en Winifreda, Anguil y Castex, de amenaza a contratistas y aradores que no paraban en jornadas de huelga resueltas ese año (6). Y existe un hecho revelador : a todos, bolseros, hachadores, carreros, colonos, les aplicaban por igual la Ley 7029 de Defensa u Orden Social.

     En esta época de 1921, el control social se intensificó. Un ejemplo de ello es el radiograma  de la Jefatura que en octubre recibió el comisario de Guatraché. En él se le pide que “habiendo aparecido en el Territorio algunos individuos que bajo el pretexto de una llamada ‘Convención Provincialista’ hacen propaganda subversiva incitando a la rebelión, lo que podría inducir a error a personas incautas y trabajadores, exponiéndolos a caer bajo la sanción de la Ley de Orden Social”, debía prestar la mayor atención vigilando de cerca toda persona que pretenda reunirse sin el debido permiso (7) . Si bien es cierto que los anarquistas no compartieron el ideal provincialista pues sería una contradicción abogar por la destrucción del Estado y preocuparse por un cambio de jurisdicción, el radiograma es reflejo de la inquietud de las autoridades por el clima de agitación social que vivía en ese año La Pampa y zonas adyacentes  pues en Darregueira se produjeron hechos similares a los de Alpachiri.

    

     El 9 de diciembre de 1921, Jacinto Aráuz se constituyó en el centro de un conflicto que por lo trágico de su desenlace pasó a ser el más conocido. También protagonizado por estibadores que en número de 80 distribuidos en dos cuadrillas trabajaban en los galpones del ferrocarril, el diferendo contó con los mismos actores sociales que en Alpachiri pero con una diferencia : se produjo aquí el arribo de crumiros o esquiroles, es decir personal contratado para reemplazar a los huelguistas, enviados desde la Asociación del Trabajo filial Bahía Blanca. A este elemento irritante se sumó la actitud policial de conducir a todos los bolseros a la comisaría a “dialogar” cuando en realidad el objetivo era desarmarlos a la fuerza. Este engaño, comprobado por el Juez y explicitado en su sentencia como causa del enfrentamiento que sobrevino en el patio de la comisaría, tuvo como saldo dos bolseros y cuatro policías (dos oficiales y dos agentes) muertos y heridos en ambos bandos.

     En el origen del conflicto hay también aquí un convenio firmado y no cumplido por las casas cerealistas, pese a lo elemental de su contenido : peso máximo de 70 kg. para las bolsas, su traslado a pié y no al trote y pagos extras para trabajos que no hacían a lo específico del bolseado. Una conquista de los bolseros apenas tolerada era que el secretario de la Sociedad de Resistencia era el capataz de la cuadrilla de federados, o sea un capataz propio, designado en asamblea de los mismos trabajadores.

     Los detenidos tras el choque armado fueron los españoles Gabriel Puiservel, Abelardo Otero, José M. Martinez, Alfonso Las Heras, Teodoro Suarez (8)),  José Estúa, Blas García, Francisco Real y Benigno Mallabia, los argentinos Guillermo Prieto, Francisco Uballe y José Muñoz, el uruguayo Exequiel Roldán (9),  el árabe Luis Dojas y el cubano Manuel Oyarsun, en tanto que fugaron el secretario y el delegado de la Sociedad de Resistencia de Estibadores de J. Aráuz, Jacinto Vinelli y Ramón Machado. Ambos, junto a otros fugitivos, fueron perseguidos por los montes del sur pampeano-bonaerense mediante partidas policiales coordinadas  por el comisario Juan Bianchi y financiadas por grandes casas cerealistas y de ramos generales de toda la zona.

     Los españoles indicados en los primeros cinco lugares y el cubano Oyarsun debieron purgar tres años de prisión en Santa Rosa y Gral. Acha. En la capital pampeana recibieron la solidaridad del Comité Pro Presos local, que pidió ayuda a las federaciones gráfica, metalúrgica, marítima, ferroviaria y molinera y recibió la cooperación económica inmediata de la Sociedad de Resistencia de Obreros Ladrilleros, en respuesta al llamado del Consejo Federal de la FORA, en tanto que en Gral. Pico los delegados de secciones hicieron listas de suscripción para suministrarles alimentos, ropa y medicamentos. También cooperó el socialismo a través de su órgano de prensa “Germinal” y abogados de esa corriente que ejercieron la defensa de los presos, los que por otra parte sufrieron toda clase de vejaciones y castigos comprobados por los defensores y por Goñi, enviado a Santa Rosa por la FORA para brindarles asistencia.

     La conmoción que produjeron estos hechos determinaron una psicosis en las autoridades de gobierno. La jefatura policial y la prensa vislumbraban “nuevas” comisarías asaltadas (“nuevas” porque según la explicación oficial se trató de un asalto premeditado) tras cualquier reunión de bolseros en el Territorio. Esta “caza del obrero” implicó la clausura de locales de la Unión de Trabajadores Agrícolas (10), allanamientos de domicilios en localidades vecinas como Bernasconi, Villa Iris y Villa Alba (hoy Gral. San Martín), cuyos delegados compartieron el desarrollo del conflicto, incluida la cárcel, junto a sus compañeros de Aráuz. Al mismo tiempo y aportando a la alarma general, se dejaba trascender que la agitación obedecía a “un plan general para realizar un movimiento subversivo” (11).  Ante la gravedad de este pronóstico, la jefatura dispuso el traslado a Alta Italia de parte de las fuerzas que reforzaban Aráuz y desde Alpachiri se solicitaron refuerzos a Guatraché por el temor de un ataque a la comisaría por parte de un centenar de braceros que pugnaban por liberar un obrero detenido. Otro tanto ocurría en Caleufú y Chanilao y en ese clima de tensión, numerosos agricultores abandonaron sus faenas hasta tanto renaciera la calma. Lejos de ello, su sucedían los choques entre trabajadores y capataces o patrones, con la acción adicional de civiles que operaban a la manera de brigadas informales de la Liga Patriótica Argentina, en el comienzo de 1922. Algunos de estos incidentes tuvieron un saldo de muertos y heridos y así lo hizo saber el quincenario anarquista de Gral. Pico “La Pampa Libre” (L.P.L.) en noviembre de ese año : “La reacción en La Pampa es un hecho desde hace meses. Se provoca, se prepara sistemáticamente una nueva tragedia. En Barón, Quemú, Winifreda, Caleufú, Alta Italia ha habido detenciones a granel. Protesta todo el pueblo contra esa persecución inmotivada. Solamente un pueblo de capones no lo haría”.

     “¡Para los compañeros de La Pampa no hay momentos de tregua!”, exclamaba por su parte La Protesta,  agregando que “la burguesía empieza a movilizar sus equipos mercenarios y hay que esperarlos firmes y serenos para salirles al encuentro. Los primeros tiros han sonado en el sur y el fuego se va extendiendo a los cuatro vientos. Parece que quieren guerra…¡Hay que prepararse!”

     Mientras que el epicentro de los acontecimientos parecía trasladarse al norte de La Pampa, en J. Aráuz –luego de la forzada calma que sobrevino al enfrentamiento-, recién en 1923 aparecen indicios de actividad con la creación allí de la biblioteca “Francisco Ferrer” (12), en tanto que los obreros de la estiba volvían tibiamente por sus derechos. Sin embargo, desde los hechos de 1921 las autoridades habían aceitado los mecanismos de represión. Así lo indica el telegrama que el comisario de Gral. Acha envió a su similar de esa localidad el 9 de febrero de 1923 : “Por disposición de Jefatura, deberá Ud. tenerme al corriente del conflicto bolsero en ésa a fin de concurrir primer llamado con tropa” (13)     

 

 

La organización anárquica

 

     En el desarrollo de los conflictos relatados hasta ahora, no hubo mediadores, intermediarios ni fueron buscados canales formales de mediación. La causa debe buscarse en los principios del anarquismo aplicados en el plano sindical. En su tendencia al cambio revolucionario de la sociedad y en oposición a las líneas reformistas o legalistas, utilizó la acción directa, es decir zanjar el choque de intereses entre obreros y patrones sin buscar ni permitir que el Estado arbitre. Esta fue la posición de la FORA, de cuyas resoluciones extraeremos algunas ideas que tuvieron su resonancia en La Pampa.

     La aplicación de la acción directa a ultranza no era fácil en el medio de una lucha pues hay constancia de fuertes discusiones entre aquellos que apoyaban la búsqueda del Estado como mediador y los que rechazaban esa postura, acusados a su vez de “líricos” (14).

 

     Además de este concepto clave para comprender hechos que hasta ahora habían transitado por la descripción, el léxico anarquista que contienen los volantes secuestrados por la policía en Alpachiri, aplicado a las formaciones gremiales de bolseros, hachadores, etc. en La Pampa, tiene su origen en el IV (1904) y sucesivos congresos de la Federación Obrera Regional Argentina. Estos, a su vez, guardan similitud con las resoluciones de la Federación Regional Española de la Asociación Internacional de Trabajadores (15) .

     El IV Congreso dispuso que “los trabajadores de cada localidad se organizarán en sociedades de resistencia y de oficios, constituyendo una sección de Oficios Varios para los que por su escaso número no puedan constituir sección”. Esta forma de organización permitió, entre otras cosas, el inicio de la actividad gremial en zonas alejadas de los grandes centros urbanos (16),  como es el caso de las poblaciones pampeanas. También se acordó que todas las sociedades de resistencia de una misma localidad se organicen en una Federación Local, ésta con sus iguales en la Federación Comarcal (17) y todas en la Federación Obrera Argentina (18). Sin embargo, no siempre los eslabones se armaban en ese orden. En Gral. Pico, por ejemplo, La F.O.Comarcal, donde predominaban los estibadores en las secciones,  se constituyó antes que la F.O.Local.

   El Congreso otorgó al Consejo Federal un rol de “Centro de Correspondencia”, marcándole así un límite para que no se constituya en un centro de “autoridad” que contradiga los principios anarquistas. Coherente con estas posiciones, se hacía de la autonomía un eje tan importante –y problemático- como el de la ausencia de autoridad conferida al Consejo Federal. Así, se dispuso en ese mismo IV Congreso que la sociedad de resistencia es libre y autónoma en el seno de la Federación Local, en la Federación Comarcal y aún en el seno de la Federación Regional. 

     Pese a que la autonomía en tal grado podría llevar al aislamiento de las luchas como lo demuestra en Alpachiri el caso de los bolseros con los carreros, la solidaridad de los delegados y otros activistas de Villa Alba, Bernasconi y Villa Iris para con sus compañeros de J. Aráuz, es demostrativo que autonomía no es mecánicamente sinónimo de soledad en las luchas, pero estamos hablando de un mismo oficio en un sitio donde no hay constancia que hubiera “sección” que lo conectara con otros. Además, las huelgas y boicots en la Patagonia en esos mismos años fueron demostrativos de cooperación entre oficios. Por lo tanto, para la comprensión de las situaciones de aislamiento de las medidas de fuerza, deben incorporarse otros factores como el nivel de conciencia alcanzado por el conjunto y –relacionado- el grado de organización logrado hasta ese momento. Nótese que en uno de los volantes de la Sección Alpachiri se menciona a la Unión de Trabajadores Agrícolas como nucleamiento de peones de estancia y de chacra, de hornos de ladrillo, conductores de carros, hachadores, etc. Es evidente el intento de agrupar a los dispersos que aún por su número no podían constituir sociedades por oficio, iniciativa que asume la “Sección”.

     De cualquier manera y como en la mayoría de los temas, no era ésa la única visión del problema aunque haya sido predominante en ese período. Internamente el anarquismo ofrecía otras formas de encarar la organización. La Unión Comunista Anárquica Argentina lanzó en marzo de 1921 un manifiesto (otro de los documentos requisados por la policía en Alpachiri) en el que afirma : “Necesitamos los anarquistas que termine de una buena vez esa forma aislada de organización; que concluyan esos llamados de los centros y agrupaciones pidiendo ‘relacionarse’ con sus similares y que en definitiva no se relacionan con nadie”

 

La FORA en el interior. Pese a estos reclamos que marcarían la contracara de la organización autonómica, es evidente que el marco organizacional derivado del IV Congreso dio sus frutos en el interior del país. A ello deben sumarse los oradores que recorrían numerosos pueblos y la intensa actividad gráfica, lo que permitió a la FORA diseminarse geográficamente, en un comienzo solo de la mano de trabajadores inmigrantes para luego ampliarse a sus hijos nacidos en la Argentina y algunos criollos

     Para la FORA, su sistema de organización “de abajo hacia arriba” era equivalente a federalismo en el sentido más amplio, evitando el centralismo y el funcionamiento burocrático y por lo tanto “que las cosas de la organización se encuentren en manos del mayor número posible de militantes” (19).

     La extensión al “interior del interior” fue también un anhelo que se propuso la U.C.A.A. a raíz del cuadro de situación que presentó en el manifiesto a que hacíamos referencia. Una asamblea de delegados formó un Consejo de Relaciones que se propuso “una positiva relación con todos los compañeros de la región argentina a los efectos de que la propaganda del Comunismo Anarquista tenga mayor extensión y sea más efectiva; para que el libro y el folleto, el manifiesto y la conferencia no sean un privilegio exclusivo de centros populosos como Buenos Aires, Rosario y Bahía Blanca”.

 

 

La FORA, el Comunismo Anárquico y los otros

 

     En 1905, al año siguiente del IV, se realizó otro congreso fundamental. El V Congreso de la FORA “aprueba y recomienda a todos sus adherentes la propaganda e ilustración más amplia en el sentido de inculcar a los obreros los principios económico-filosóficos del Comunismo Anárquico”. Obsérvese al respecto que la adhesión a la FORA manifestada en los volantes de la Sección Alpachiri de la Federación Obrera Regional Portuaria y Anexos y el agregado de “Comunista” tiene este origen y el ¡Viva el comunismo anárquico! al pié refleja un alineamiento junto al V Congreso. Por otra parte, un carnet con esta misma leyenda secuestró la policía en uno de los allanamientos posteriores al enfrentamiento de J. Aráuz

     Es que sindicalismo y pronunciamiento ideológico aparecen indiferenciados. El volante de la Sección Darregueira promueve la constitución de sociedades de resistencia –la idea es que sin organización no habrá mejoras-, pero a la vez incorpora a la misma lucha “construir la nueva sociedad de los libres donde cada uno produzca según sus fuerzas y consuma según sus necesidades”. Por otra parte, el volante de la Sección Alpachiri “Todos al Sindicato” está dirigido a los trabajadores agrícolas de la comarca y es explícitamente político al mencionar “la imperiosa necesidad de que la clase productora se organice sindicalmente en un solo block, para implantar la sociedad comunista sobre las ruinas de la sociedad burguesa”, al mismo tiempo que infunde la idea de que formar parte de una humilde agrupación de trabajadores agrícolas es integrar un movimiento mundial, en un momento (1921) en que para estos anarquistas en particular, aún “Rusia es la antorcha revolucionaria que guía…”.

     ¿Qué se deduce de ello?      

       Antonio López, un historiador del anarquismo obrero, se pregunta “¿La FORA es un movimiento obrero anarquista, o la recomendación del comunismo anárquico es simplemente eso, una recomendación sin efectos de imposición?”. Responde que predominó la posición de que la FORA fue un movimiento anarquista. También agrega que polemizando con Malatesta, Emilio López Arango y Diego Abad de Santillán sostuvieron que “si un sindicato es fundado sobre una base revolucionaria, ingresarán a él los que reconozcan la orientación admitida, o simpaticen con ella” (20).

         En los volantes que tenemos para referenciar, es evidente el acatamiento a lo dispuesto en el V Congreso en cuanto a difusión de principios pero en el campo pampeano es probable que no tuviera cabida la exigencia de simpatizar con ellos para ingresar a una sociedad de resistencia, aunque sí para ejercer puestos de conducción.

     La posición de unir lo sindical y lo político-ideológico dio lugar a que hasta los años 20 no surgieran organizaciones anarquistas específicamente políticas y por otra parte es la base de una división entre la FORA “quintista”, partidaria de unir ambas dimensiones, y la del IX Congreso realizado en 1915,  que sostuvo la posición contraria a través de la siguiente resolución : “…la FORA no se pronuncia oficialmente partidaria ni aconseja la adopción de sistemas filosóficos, ni ideologías determinadas, cuya propaganda, de acuerdo con la autonomía…no está vedada ni puede ser coartada en nombre de ningún principio de restricción, sino, por el contrario, deberá permitirse la más amplia y tolerante discusión…”. La FORA del V Congreso dispuso entonces agregar a su denominación la palabra “Comunista” en un congreso extraordinario realizado en 1920, para diferenciarse de la FORA del IX .

     Pero hay otra cuestión y es la del rol que se le asigna al sindicato. En la Memoria presentada por la FORA al Congreso de la Asociación Internacional de Trabajadores en Berlín (1922) fija su posición de que el sindicalismo es un medio, un arma defensiva –son sociedades de “resistencia”- frente al orden imperante. En ese marco, “nadie, ni siquiera el sindicalismo, tiene derecho de abrogarse un papel ‘directriz’ en los períodos revolucionarios “ y “nada tienen que hacer los órganos del sindicalismo una vez que la revolución haya abolido el sistema capitalista y la dominación estatal”. De lo contrario, “la empleomanía del Estado sería reemplazada por una burocracia sindical”. Hacemos esta aclaración porque entre esta última postura, predominante en el anarquismo argentino de este período, y el “anarcosindicalismo” hay marcadas diferencias, es decir no son lo mismo (21).

     Así como la FORA rechazó los sindicatos por industria y los promovió por oficio (22), lo que se aprecia en la organización del sindicalismo en La Pampa en este período, mantuvo asimismo posiciones muy críticas frente al sindicalismo puro (o neutro). El comisionado por la FORA para conocer en Santa Rosa el estado de los presos de J. Aráuz, se llevó la impresión que ésta era la postura de la Unión de Oficios Varios local, lo que le provocaba “una vida raquítica” (23).  Con respecto a otras corrientes, es conocida la calificación del sindicalismo vinculado al Partido Socialista como legalista, reformista, “mejorativista” y confiado en las maniobras parlamentarias. También la concepción de la FORA del V llevaba a una marcada diferencia con el marxismo (24)

      En el crucial año 1921, los anarquistas que trabajaban en estas tierras recibieron seguramente los ecos de las divisiones que afectaban a la FORA Comunista alrededor, entre otros, del siempre pendiente tema de la unidad del movimiento obrero. Uno de los documentos secuestrados por la policía en el local de Alpachiri es un texto que alude a una fuerte discusión en el seno del Consejo Federal que derivó en la separación de Antonio Goncalves, ex secretario de la FORA Comunista y asociado al sindicato de pintores; Sebastián Ferrer, ex subsecretario, representante de la F.O.Provincial de Santa Fé y asociado también al sindicato de pintores y J. Vidal Mata, ex vocal del C.Federal, representante de la Unión de Trabajadores Agrícolas (de la que fue fundador) y antes secretario general de los obreros del puerto.

     Esta doble vinculación de Vidal Mata, recordemos la dependencia de las secciones del sur pampeano con la F.O.Portuaria, le daba un probable margen de influencia sobre éstas. El documento en cuestión fue secuestrado al poco tiempo de su impresión con el nombre “Un Proceso de Moralidad Sindical” pues tiene fecha 29 de junio de 1921 y en él se hace una defensa de la unificación de las centrales obreras en un solo organismo, como también de la Revolución Rusa, presente en los volantes de La Pampa. Por este motivo, Vidal Mata era acusado de “camaleón” (25) infiltrado en el Consejo Federal.

 

 

Medios de lucha

 

     En el contexto de acción directa a que hacíamos referencia, la FORA dispuso la huelga, el boicot y el sabotaje como medios para arribar a lo dispuesto en el V Congreso. La huelga general, vivada por la Sección Ing. White y Puerto Galván y el boicot declarado en Alpachiri, son indicadores de formas de presión muy tratados en los congresos de la FORA. El boicot (26) implica no consumir productos o algún servicio (por ej. un medio de transporte, un restaurante o más frecuentemente una marca de cigarrillos) castigando así al o los responsables de perjudicar a los obreros o bien a los que éstos consideraban cómplices. Fue un medio muy usado y con el paso de los años mantuvo su vigencia como lo demuestra el pie del volante de la FORPyA. “A los obreros de la campaña”. Sin embargo y por escaso margen de votos, el boicot fue suprimido como arma de lucha por el X Congreso de la FORA en 1928. 

     En cuanto al sabotaje, fue considerado por la FORA, especialmente en los primeros congresos. El de 1902 (FOA) afirma que “el boicot y el sabotaje son de eficaces resultados para la causa obrera y se propone emplear todos los medios a su alcance a fin de proteger a las víctimas que ocasione la propaganda de este sistema de lucha” y los vagones quemados en Anzoátegui son un ejemplo de su aplicación. (27) Hay que tener en cuenta que aún tratándose de huelgas, la respuesta empresario-policial no solo incluía el encarcelamiento sino la expulsión del pueblo, como ocurrió en todos los casos aquí analizados.

     Como vimos en los conflictos de hachadores y bolseros, el uso de estos medios eran decididos luego de fracasar la instancia negociadora que se iniciaba con la presentación de un pliego de condiciones (28). Al menos en Gamay y J. Aráuz el conflicto se desató cuando los patrones desconocieron el convenio firmado luego de la presentación de tales pliegos, que por otra parte contenían reivindicaciones mínimas. Empero, para las clases restantes no eran tan elementales. El diario santarroseño La Autonomía señaló : “Solo les falta pedirle a los pobres agricultores una orquesta para que las faenas se hagan con música”, en respuesta al pliego presentado por bolseros en 1922 en Winifreda con puntos como jornal, comida, no dormir al descampado, etc. Como es histórico en estos sectores medios del agro, atribuían su crisis a las desmedidas pretensiones de los obreros y a la propaganda “ácrata” por un lado y por otro a los contratos “leoninos” y al elevado precio de los arrendamientos que les imponían los terratenientes y compañías colonizadoras.

 

 

Legislación represiva

 

     De la legislación nacional destinada a reprimir el movimiento obrero, le cupo a la Ley 7029 una intervención muy importante, tal es así que el encarcelamiento y juzgamiento de dirigentes y participantes activos en las huelgas y boicots de bolseros y hachadores en La Pampa, fue realizado haciendo referencia a esta ley. Así se expresa además en la carátula de las causas sustanciadas por la Cámara del Crimen en Santa Rosa, donde se cita los nombres de los procesados y seguidamente “Infracción Ley 7029 de Orden Social”. Pero su aparición histórica estuvo precedida por otra, la Ley de Residencia.

     Esta ley, que al parecer fue aplicada –entre otros- con un dirigente anarquista apodado “El Baturro”, detenido en Gral. Acha alrededor de 1920, tuvo su origen en el creciente número de obreros que nucleados en sociedades de resistencia protagonizaban conflictos cada vez más violentos  en los primeros años del siglo. Era tal la urgencia del gobierno en responder a ese estado de cosas que en pocas horas promulgó en 1902 la ley proyectada por Miguel Cané y cuya generalidad de términos dio lugar a la discrecionalidad en su aplicación (29). La ley tuvo como respuesta inmediata una huelga general y los congresos de la FORA tuvieron recurrente alusión a ella. Además y dada la importancia que tomó la salida compulsiva de inmigrantes activistas, en algunas organizaciones como la F.O.Comarcal con sede en Gral. Pico, el Comité Pro Presos adoptó el aditamento “y Deportados”.

     Ocho años después entró en escena la Ley 7029, precedida por la represión policial con varios muertos y heridos, al mando del Cnel. Ramón Falcón, a la manifestación anarquista del 1º de Mayo de 1909 en Plaza Lorea (Congreso), por el asesinato del jefe policial a cargo de Simón Radowitzky el 14 de noviembre de ese año y por el “terror blanco” que se desató en 1910 contra locales obreros, los diarios anarquistas La Protesta y La Batalla, el diario socialista La Vanguardia, el local de la FORA, varios sindicatos y ya que estaban, barrios judíos. Ataques similares ocurrieron en La Plata y Rosario, todo ello a pocos días del centenario. De las “bandas patrióticas” que realizaron esos ataques, integradas por personas de la clase alta porteña, empleados de gobierno, sirvientes, policías y militares de civil, participaron también tres diputados, entre ellos Pedro Luro (30),  quien en los años siguientes intervendrá en entidades promotoras de la provincialización de La Pampa (31).

     La Ley de Orden Social prohibía “toda asociación o reunión de personas que tenga por objeto la propagación de la doctrina anarquista o la preparación o instigación a cometer hechos reprimidos por las leyes de la Nación” (32).

       De cualquier manera, la aplicación estricta a veces tropezaba con funcionarios judiciales que hacían una particular interpretación. Así, en el juicio a los detenidos en Alpachiri, el Fiscal de la causa desestimó a los testigos y pidió la libertad de los presos pues no se alcanzaba a distinguir “un mero acto de propaganda gremial de lo que la ley llama ‘propagación de ideas anarquistas”. En un acto de curioso razonamiento y en referencia al aspecto ideológico del conflicto, recordemos el año -1921-, afirmó que

 

“el comunismo es una forma avanzada, evolucionada diremos así, del socialismo y que comprende ya numerosas tendencias con sus métodos y medios propios para alcanzar su finalidad, unos pacíficos y evolucionistas, otros violentos o de acción directa como los llama la doctrina, de tal modo que decir comunista simplemente no importa siempre decir un revolucionario. Así se explica que haya en el país agrupaciones perfectamente organizadas y toleradas por el gobierno, que realizan propaganda activa, lanzan diarios y volantes sin ser perseguidos por nadie. ..Lo único que fulmina la ley es el anarquismo, cosa muy distinta del comunismo en sus propósitos, si bien tienen puntos de contacto” (33)

 

      La Ley 7029 fue derogada en el 1921 al entrar en vigencia un nuevo Código Penal, pero la represión policial continuó con igual o más intensidad aún en La Pampa post-Aráuz (34).

 

 

¿La Patria? 

                                                                                                         “La patria es un cuento”

                                                                                                           L.P.L. 01.02.1924 

                                                                                                                 

     Además de evidenciar la concepción anarquista de la educación y los educadores, en el volante “Todos al Sindicato” se hace una clara conexión entre patriotismo y militarismo (“un siglo de enseñanza burguesa en las escuelas ha fanatizado a los pueblos en una nueva religión llamada Patria”) y la consecuencia de esa sumatoria son las guerras. Ambos términos han sido tratados con profusión en los congresos y la prensa anarquista. Por ejemplo el VI Congreso de la FORA consideró que “la militarización está en contraposición con las leyes naturales y siendo el patriotismo un sentimiento localizado…”, invita a la formación de una Federación Antimilitarista. En otro punto, aconseja a las sociedades de resistencia que exijan se trabaje en los días de fiestas religiosas y patrióticas “por cuanto no debemos respetar ninguna de ellas”.

     En las antípodas de todo nacionalismo, la enemistad con la idea misma de Patria, cuyo indicio estaba ya incorporado en la palabra “Regional” de la FORA, también tenía que ver con el uso que de ella hacían los sectores dominantes, su brazo armado institucional y la más informal Liga Patriótica Argentina. Precisamente, el volante “Al Pueblo Trabajador” de la Sección Alpachiri, hace referencia a los mártires, entre otros, de Buenos Aires (por la Semana Trágica de 1919 y el asalto al local de la Unión de Choferes en mayo de 1921) y Gualeguaychú donde el 1º de mayo de ese año y con la presencia de su presidente Manuel Carlés, la Liga Patriótica realizó un acto en oposición al de los obreros, el que fue atacado por la caballería con un saldo de diez muertos y numerosos heridos. Todos estos acontecimientos están coexistiendo con los fusilamientos de la Patagonia, la huelga de La Forestal (35) y en el plano internacional, los primeros años de la revolución rusa y el inicio en los EE.UU. del largo martirio de Nicolás Sacco Y Bartolomeo Vanzetti.

     Hay que tener en cuenta además, que el anarquismo relaciona la simbología patria con clase social (36), mediatizada por la educación estatal, y que el término está siempre a mano para su uso en diversas circunstancias. Así, “la patria es el medio de que se vale el político para que el pueblo crea en él, el burgués para que no se de cuenta de que lo explota, el militar para que vaya manso y tranquilo al matadero” (37)

    

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                  N O T A S  (Segunda parte)

 

 

(1) Expte. Nº 66. 24.01.1919 – Vertiz – Archivo Histórico Provincial. Santa Rosa. La Pampa

(2) Expte. Nº 165. 13.08.1921 – Alpachiri. Idem

(3) La producción de publicaciones anarquistas en Bahía Blanca registra, entre otros, a “18 de Marzo”, editada en 1898 en conmemoración de la Comuna de París; “La Agitación”-1901, “La Rivolta”-1902, “El Changarín”, editado por la Asociación Anarcosindicalista de Obreros Portuarios de Ing. White, “Brazo y Cerebro” y “La Favilla” del grupo L’Azione, ambos en la década del 20 y “Tierra Libre”-1932. Instituto Internacional de Historia Social. Amsterdam.

(4) La co-responsabilidad de ferrocarril y casa cerealista en emplear bolseros está expuesta en una nota que el subcomisario de Alpachiri envió a la Jefatura de Policía del Territorio en junio de 1920 anunciando los despidos y quiénes los produjeron. Libro copiador Abril a Julio 1920. Fondo Policía. Archivo Histórico Provincial. Santa Rosa.

(5) En Vertiz se constituyó en 1922 un sindicato de conductores de carros, adherido a la FORA -La Pampa Libre (L.P.L.) Gral. Pico 31.08.1922-  y en 1928 hubo una experiencia de huelga conjunta de estibadores y carreros en Winifreda por motivos gremiales (La Autonomía. 08.02.1928)

(6) Expte. Nº 255. 13.05.1919. Fondo Justicia. Archivo Histórico Provincial

(7) Fondo Policía. Archivo Histórico Provincial. Santa Rosa.

(8) Teodoro Suarez tuvo posteriormente una extensa trayectoria en el sindicalismo anarquista. En 1952 fue detenido por su participación en la huelga organizada por la Sociedad de Resistencia de Obreros del Puerto en Buenos Aires. Fue además uno de los informantes claves que permitió a O. Bayer reconstruir los hechos que publicó en “Los Anarquistas Expropiadores” con el nombre “Los Rebeldes de J. Aráuz”.

Otro de los detenidos, Luis Dojas, se quedó en la zona norte. En La Pampa Libre (L.P.L.) 15.04.1923 figura como cotizante de una de las “listas” que circulaban para ayudar a Kurt Wilckens

(9) Aunque no es extraña la presencia de uruguayos en el campo pampeano de esta época, en J. Aráuz adquirieron particular importancia pues desde 1900 se produjo una fuerte inmigración de esa nacionalidad, vinculada al culto valdense.

(10) La Protesta. 14.l2.1921

(11) La Capital, diario de Santa Rosa. 10.l2.1921

La identificación con la subversión persistió aún cuando cedía el clima de tensión y solo en Metileo continuaba la huelga de estibadores. “Cesaron los amagos de acontecimientos subversivos de varias semanas atrás”. La Autonomía, diario de Santa Rosa. 13.01.1922

(12) Sobre Francisco Ferrer : “El 13 de octubre de 1909 fue fusilado en los fosos del castillo Monjuich (Barcelona) el creador de la Escuela Moderna. Animó la pedagogía moderna de un contenido científico y humano, desprovista de los contenidos de casta o de clase. Tuvo dentro del campo anarquista partidarios como Grave y Kropotkim y contradictores como Ricardo Mella. Frente al pelotón de fusilamiento gritó : Viva la Escuela Moderna”. Organización Obrera, órgano de la FORA del V Congreso. Buenos Aires. Octubre 1946

(13) Fondo Policía. Archivo Histórico Provincial. Santa Rosa. La Pampa

La nueva adhesión de la Sociedad de Oficios Varios de Alpachiri a la FORA en 1927 es un indicador del impasse que se impuso en la zona sureña, luego de la fuerte represión post Aráuz

(14) La Agrupación Comunista Anárquica de los obreros del puerto de la capital, en su boletín del 12.05.1921 responde :  “Líricos, sí; nuestra acción es lirismo puro; nuestros discursos, nuestras proclamas, nuestras ideas son a base de lirismo, vale decir de decencia y decoro personal”. “….no habrá derrota más que para los que han hecho de la organización obrera un modus vivendi

(15) Lopez, Antonio.  1998. “La FORA en el Movimiento Obrero”. Tupac Ediciones. Buenos Aires.

(16) Lopez, Antonio. Idem

(17) Véase la firma de un Consejo Comarcal en el volante “A los Obreros de la Campaña” y que es comarcal la federación con sede en Gral. Pico, editora de La Pampa Libre.

(18) La Federación Obrera Argentina nació en Buenos Aires el 25 de Mayo de 1901 en un congreso con predominio de los anarquistas sobre los socialistas y en el marco de una intensa disputa ideológica que era usual en los países europeos, de los cuales provenían los inmigrantes que a su vez tanta incidencia tuvieron en el desarrollo del movimiento obrero argentino y, como vemos, en La Pampa. La FOA pasó a llamarse FORA desde el IV Congreso. El aditamento “Regional” obedece a que las fronteras políticas, “nacionales”, solo tienen sentido para la burguesía, en tanto que para los trabajadores los países son regiones de una misma realidad.

(19) Memoria presentada por la FORA ante el Congreso de la Asociación Internacional de Trabajadores. Berlín. 1922.

(20) López, Antonio. Op.cit.

(21) El anarcosindicalismo afirmaba que la edificación socialista sólo puede ser realizada por las organizaciones económicas de lucha de los trabajadores. “Por esa razón, no vemos en el sindicato un producto pasajero de la sociedad capitalista…” señala, a modo de ejemplo de esta posición, la Declaración de Principios de la Central Libertaria Alemana.

La Pampa Libre. 01.12.1922, aunque aparenta coincidir, está en la otra vereda : “Muchos de los anarquistas, a pesar de sus buenas iniciativas e inteligencia, caen en el error de no reconocer el valor de la acción sindical; y digo que están en un error no porque yo crea que la acción sindical por sí sola sea lo suficientemente poderosa para hacer la revolución social. No, pero es un medio de lucha que los anarquistas tendrán que aprovechar para preparar la masa productora anárquicamente”.

(22) “…En Estados Unidos, en Bélgica, en Inglaterra, donde el industrialismo es la actividad principal, los I.W.W. serían irremplazables porque obedecen a la organización industrial a combatir. Pero aquí, en países agrícolas y ganaderos donde la industria incipiente da sus primeros pasos, ¿cómo basamentar los sindicatos por industria? “…el menos peligroso bajo cualquier punto de vista es el sindicato por oficio autónomo en su radio de acción”. La Pampa Libre. 15.12.1922      

(23) La Protesta. 06.01.1922.

“Si no se persigue un fin, se acaba todo ahí nomás, en el sindicato”. La Pampa Libre. 01.12.1922   

(24) Una de las diferencias con el marxismo estaba centrada en el concepto de “dictadura del proletariado” y en el de “clase”. La FORA, en la Memoria ante la A.I.T.-Berlín, expresó que el problema no es el de la liberación de una clase; es el problema de la liberación humana y este problema no se soluciona con la dictadura de una clase sobre otra, sino por el contrario, será precisamente con la abolición de toda dictadura como podrá solucionarse. Sobre la controversia con los marxistas, es ilustrativa una nota de “Libertad”, órgano de la F.A.C. (30.04.1941) : “Es necesario que inspiren su táctica y sus métodos revolucionarios (los marxistas) en un mayor sentimiento de libertad y que sobre todo renuncien a la pretensión de someter a la revolución por la fuerza a un esquema apriorístico y dogmático…”. “Recojan la palabra viva y no la muerta de su maestro. Recuerden que Carlos Marx aconsejaba a los socialistas que no lo interpretaran demasiado a la letra, que lo aplicaran ‘en las condiciones históricas del momento”.

(25)  “La aplicación de medidas de fuerza y la aceptación de la mediación y el arbitraje del Estado es lo que se conocía en los primeros tiempos del sindicalismo como “acción de base múltiple” que utilizaban las organizaciones obreras que eran consideradas por las anarquistas de amarillas y sus militantes motejados de camaleones”. Lopez, Antonio. Op.cit.

(26) Dado que los obreros panaderos fueron muy activos en el sindicalismo anarquista, las panaderías fueron blanco frecuente de boicots. Ejemplo de ello es el propiciado por la Sociedad de Resistencia Oficios Varios de Santa Rosa contra la panadería “El Centenario” en junio de 1925 y el aplicado a la panadería “La Silenciosa” de General Pico en setiembre de 1926.

(27) Quizás por iniciativa espontánea de obreros agrícolas y no por acatamiento a consignas de la FORA, hay tempranos registros de sabotajes. En 19l6, en J. Aráuz fue incendiada una trilladora propiedad de Alejo Griot y del uruguayo Juan Pedro Viñas, mediante la acción de explosivos. También parvas del alemás Federico Manglus. Un ataque similar se produjo en Trenel en la misma época contra pertenencias de José Abate.

La introducción de nueva tecnología en la maquinaria agrícola también motivó espontáneos ataques incendiarios contra ellas, por parte de braceros desesperados.

(28) Las organizaciones brindaban importancia al hecho de no comenzar el trabajo hasta que el pliego esté firmado, como lo demuestra el volante de la FORPyA. “A los obreros de la campaña”.

(29) “El Poder Ejecutivo podrá ordenar la salida del territorio de la Nación Argentina a todo extranjero por crímenes o delitos de derecho común” y agrega en términos no menos difusos : “…la salida de todo extranjero cuya conducta comprometa la seguridad nacional o perturbe el orden público”.

La Organización Obrera, órgano de la FORA, en una edición de agosto de 1946 recordó la sanción de la Ley de Residencia así : “El ‘gringo’ o el ‘gallego’ deben venir a estas tierras de promisión a trabajar como una bestia, estándole vedado el traer ideas renovadoras que rocen siquiera los privilegios. Si así no lo hiciera, si aparte de traer sus brazos y fecundo trabajo, portara en sus alforjas de inmigrante sueños e ideales de justicia y libertad, será considerado un ‘indeseable’, con el pasaporte listo para que emigre forzada y violentamente a otras tierras”

(30) Corbière, Emilio J. 1975. “Socialistas y Anarquistas (1880-1910)”. Crecimientos y Desequilibrios. Centro Editor América Latina. p.54

Sebastián Marotta (op.cit. t.II. p. 73) también cita a Pedro Luro como uno de los participantes del terror blanco junto al barón Demarchi, el Dr. Aubone, el capitán Lara y los también diputados Carlos Carlés y Juan Balestra.

(31) Los provincialistas tenían del anarquismo una consideración que no difería de la que expresaba la clase que ocupaba el poder económico. El diario La Autonomía, en su edición del 18.07.1919, con motivo de una asamblea a la que la policía tardaba en otorgar permiso, afirmó : “No hay que confundir las convocatorias de la juventud argentina con las reuniones tenebrosas de esa gringada ácrata que ha invadido nuestro país. Nuestras autoridades sabrán hacer los distingos…”

(32) El art. 25 de la la Ley 7029 fue  el instrumento más usado en los sumarios policiales y en los juicios de la Cámara : “El que por medio de insultos, amenazas o violencias intentase inducir a una persona a tomar parte de una huelga o boicot, uno a tres años de prisión”. También se fijaba esa pena para quienes hicieran “apología de un hecho o de un autor de un hecho que esta ley prevea como delito”

(33) Expte. Nº 165. 13.08.1921. Alpachiri. Archivo Histórico Provincial. Santa Rosa

(34) Al anunciar la detención de Robales y Ramírez, delegados en gira por la F.O.Comarcal, La Pampa Libre del 15.11.1922 afirma que “suprimidas las leyes del viejo código, los burgueses demuestran que no precisan de ellas para perpetrar…”

(35) “Los trabajadores de La Forestal (Chaco), en abril y mayo de 1921, fueron masacrados y derrotados en medio de la pasividad suicida del proletariado argentino, trabado por la ‘entende’ resuelta en los recientes congresos”. Abad de Santillán, Diego. Op.cit. Por “entende” se refiere a los acuerdos unificadores entre las FORA del V y del IX Congreso.

(36) “Los trapos nacionales de los ricos…” en celebración del 25 de Mayo. La Pampa Libre 01.06.1923.

“Las banderas nacionales, con sus diferencias ridículas…”. P.L.  “Abajo las Armas”. 20.10.1924

(37) L.P.L. 01.02.1924. Estas últimas referencias a La Pampa Libre son indicadoras de que el tema permaneció en el tiempo, con frecuencia vinculado al militarismo. El 15.12.1926 se seguía acudiendo a L.Tolstoi : “Cuando pienso en todos los males que he visto y que he sufrido, procedente de odios nacionales, reconozco que todo eso reposa sobre una grosera mentira : el amor a la patria”. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                  TERCERA  PARTE              

 

 

 

                                         “LA PAMPA LIBRE”               

 

                       DESDE  SU  NACIMIENTO  AL  ATENTADO

 

 

                                                                                                    “La Pampa Libre : He ahí una      

                                                                                                                        frase que simboliza todo un

                                                                                                                       poema de una sociedad futura :

                                                                                                                       ¡La Anarquía1”

        

                                                                                                                                  Juana Rouco. Necochea

                                                                                                                                  L.P.L. 31.08.1922

 

 

I  -  PRIMEROS PASOS

 

     El 15 de agosto de 1922 y con un lenguaje muy llano, hizo su aparición el quincenario La Pampa Libre, impreso en un local alquilado de Belgrano (calle 20) Nº 996 de Gral. Pico. En el primer número sólo se anuncia como Periódico Quincenal Anarquista, aunque sus redactores explicitan su organización de pertenencia –“Los que integramos la FORA…”- y desde el segundo número está inserta la leyenda “Organo de la Federación Obrera Comarcal con sede en Gral. Pico”, junto al logotipo de esa organización. Su primer administrador fue Juan Enrique Stieben (1), un maestro recibido en la Escuela Normal de Paraná, firmante de las notas sobre educación, en defensa de la escuela racionalista y sobre la “vida lingheril”, a menudo en base a cuentos breves. También fue orador en actos anarquistas, tanto en esa ciudad como en otras localidades del norte pampeano, durante los dos años que siguieron a la fundación del periódico

     La impresión se realizaba en una Minerva con 20 años de uso y a la que “los intensos trabajos de reparación la han reducido a fierros viejos” (2), lo que determinó la apertura de una suscripción para la compra de una nueva. Pero aún así, la situación era descripta con un sentido épico : “Nuestros fierros son nuestras máquinas y nuestras máquinas son una vieja Minerva y un burro con sus 8 o 9 cajas. Y  la cosa marcha. Desde que el día amanece hasta a veces entrada la noche, la Minerva echa sus alegres chirridos, mientras que silenciosamente una a una se van parando las letras, las palabras, los párrafos y al fin queda listo el artículo” (3)

     L.P.L. tuvo siempre relaciones con “Ideas” de La Plata, una publicación quincenal editada por el Centro de Estudios Sociales de la capital bonaerense, que tuvo su primera  edición en agosto de 1918, también fue “agrupación” con ese nombre y en su momento organizó veladas y suscripciones en beneficio de su colega de La Pampa. Aún antes de nacer L.P.L., Ideas mantenía contactos con anarquistas de Quemú, Gral. Pico, Villa Cañás, Chabás y Santa Rosa. La intervención de uno de sus militantes y redactores , Jacobo Prince (4) en el quincenario pampeano se produce en la edición del 15 de junio de 1923, donde comenta con su firma la honda crisis por la que atraviesan las luchas sindicales –con una intencionalidad que luego analizaremos- y la ausencia de resistencia seria al capitalismo. En ese mismo número, se anuncia una gira de Prince, “de ‘Ideas”, por La Pampa norte, lo que nos lleva a ubicar su presencia en ese momento y no con anterioridad.  Efectivamente, al cumplir el primer año de vida y con una tirada de l.000 ejemplares de cuatro páginas, L.P.L. incorporó no solo a Prince sino a Isidro Martínez, artífices de una mayor circulación y extensión del periódico.

     Tras esa primera nota, Prince multiplicó sus aportes en L.P.L. y brindó conferencias en diversos pueblos, pero cabe observar una relación que no es casual. La misma edición que marcó el comienzo de su actividad redactora, fue a su vez la última con el logo de la F.O.Comarcal y la leyenda “órgano de…”. En la siguiente fue reemplazada por “Quincenario Anarquista Pampeano”  y paralelamente se producen algunos cambios : el lenguaje se hace menos campechano, se realizan críticas al mal uso del lenguaje en la propaganda anarquista y en las notas se observan menos palabras que hacen al trabajo cotidiano de la estiba y del campo en general. Hay además más difusión de la actividad de las bibliotecas y de la literatura gauchesca (M.Fierro,  Fausto, Juan Moreira), a la par que se nota un permanente esfuerzo por erradicar el naipe, el alcohol y los juegos en los hábitos de los obreros. También se mejoró la calidad del papel y se anuncia la creación de un centro cultural en Gral. Pico (5), todo ello “con vistas a la creación de nuevos valores morales” (6). 

     Por otra parte, el modo de dirigirse a los trabajadores no es desde el interior de sus trabajos, sino desde fuera : “…todos los obreros saben hasta el cansancio que a pesar de sus esfuerzos, nunca han  logrado mejoras económicas efectivas” (7)

     Una iniciativa interesante es la que se pone en práctica en esta etapa. Se trata de una pregunta a los lectores : ¿Por qué no es Ud. Anarquista? y las respuestas son comentadas en cada edición, brindando así la oportunidad de demostrar que en la mayoría de los casos el rechazo al anarquismo obedecía a la ignorancia, un argumento que reforzaba la prédica emprendida en ese momento para valorizar la propaganda.

     En diciembre de 1923, el periódico extendió de 4 a 6 páginas sus ediciones y en el próximo número, Isidro Martínez reemplazó a J.E.Stieben en la administración.

     De los personajes que transitaron por La Pampa Libre en esta primera etapa, ya sea escribiendo o bien por que sus actividades se vieron reflejadas en sus páginas, cabe mencionar, además de los nombrados,  a José Pampin, un hombre que ya en 1920 mantenía correspondencias con “Ideas” y que fue nombrado en 1923 para representar a la F.O.Comarcal en el congreso de la FORA. Luego, desde Chanilao o desde Gral. Pico acompañó o co-promovió (no todos lo hicieron) los cambios políticos que experimentó la publicación. También Juan Crusao que publicó en L.P.L. sus “cartas gauchas”, inicialmente dirigidas al aparcero Soisa de Trenque Lauquen, Siberiano Domínguez, autor y coautor junto a Anderson Pacheco de varias notas desde la cárcel de Bahía Blanca, Filadelfio González , Pablo Berthelot con su “Evangelio de la Hora”, las firmas de José Prat, Pancho Vía, etc.

     La recaudación que permitía cubrir gastos de edición provenía de la venta de ejemplares y también de veladas tanto teatrales como de cine y pic- nic a beneficio, en todos los casos con riguroso balance de entradas y salidas en el número posterior. Al respecto, es llamativa la actividad teatral que realizaban los “cuadros filodramáticos”, en especial “La Nueva Era” de  Castex, que en octubre de 1922 puso en escena “El Pobre Hombre” y “Madre Tierra” (8) en el Bar Centenario de Gral. Pico, a beneficio de L.P.L. “La Nueva Era” representó nuevamente “Madre Tierra” en febrero de 1923 para el fondo de ayuda a Kurt Wilckens y en setiembre de ese año hizo lo propio con “Hijos del Pueblo” de R.Gonzalez Pacheco, “Redención” y el “Teniente Cura”.  En Metileo el “Cuadro filodramático” se llamaba “Luz en el Sendero” e interpretó “Fin de Fiesta” y el diálogo “Sin Patria” de Pietro Gori en junio de 1923, junto con la primera conferencia –al menos anunciada- de Jacobo Prince en La Pampa, en tanto que el 1º de mayo de 1924 llevó a las tablas “1º de Mayo” (9), también de P. Gori y “El Sembrador” de R.González Pacheco.  En Darregueira, el cuadro tenía por nombre “Rosa Luxemburgo” y al menos en mayo de 1924 interpretó la obra “En Familia” de Florencia Sanchez, en una velada de propaganda anarquista. En Quemú – Quemú, un año después dio comienzo su actividad el cuadro filodramático “Hacia el Porvenir” con una programada oratoria sobre anarquía en los entreactos o bien junto a conferencias sobre un aspecto determinado como ocurrió en julio de ese año con el tema régimen carcelario. En el caso de Quemú y tal como ocurriera en Castex, el cuadro filodramático fue el embrión de una agrupación anarquista con el mismo nombre. En materias de “cintas”, se proyectaba “Trabajo”, “Naná” y “Germinal”, que reflejaban obras de E. Zola.

     R. González Pacheco, un prolífico autor, estuvo en La Pampa y Río Negro y tomó nota de un hecho natural que tuvo consecuencias sociales : la gran crecida del río Colorado de 1914, que reflejó en su obra de teatro “La Inundación”, estrenada el 29 de octubre de 1917 por la compañía de Pablo Podestá en el Teatro Nuevo de Buenos Aires y representada también el 11 de diciembre de 1920 en la Opera Italiana de La Plata. Incursionó además en la poesía y como expresión de las esperanzas que despertaba en el anarquismo su desparramo en abanico desde los grandes puertos hacia la llanura pampeana, escribió El Canto Nuevo, publicado por Pampa Libre  el 25 de julio de 1925.   

 

                                 ¡Canto de la verdad; alma y empuje

                                        de los tiempos de luz que se avecinan,

                                        dispersando las sombras que se alejan

                                        como una procesión de pesadillas…

 

                                        Metal sonoro que retumba al viento,

                                        que rezongando por la Pampa emigra,

                                        como una clarinada intensa y honda,

                                        que fuera estremeciendo las cuchillas,

                                        y haciendo crepitar montes y selvas,

                                        en un incendio de sonoras chispas!…

 

                                        ¡Canto de la verdad; lengua de bronce,

                                        que habla a los pueblos y a bregar incita

                                        por la conquista del Ideal más alto,

                                        que vieran las centurias; que abre vías

                                        al porvenir de amor que soñamos

                                        los locos anarquistas;

                                        que prende en los cerebros regias alas,

                                        y visiones de triunfo en las pupilas,

                                        que baja en los tugurios e interroga

                                        todo lo que es dolor y es ignominia

                                        y recoge en haz esos quebrantos,

                                        y en plena cara a la Maldad, le grita

                                        su canto de Verdad, su Canto nuevo

                                        hecho con todo el odio que cobijan

                                        bajo las mudas cúpulas craneanas

                                        las irredentas, las eternas víctimas!     

                                        

                                                                 R. González Pacheco                                                      

      En algunos lugares como Gral. Pico, los destinatarios locales de estas veladas eran los que menos concurrían, despertando las iras de L.P.L. contra los que sucumben al pasatismo. También objetaba la indiferencia tratándose de un fin benéfico. Claro, “si nuestro objeto hubiera sido el beneficio material, Tom Mix, William Farum, Chaplin o Perla White nos hubieran acarreado dolars” (10), se lamentaba.

     Lamentablemente, el periódico no menciona nunca los nombres de los “actores” pues ayudaría a tener una referencia mayor de esos magníficos personajes que combinaban teatro y anarquía en dosis vocacionales en un terreno de actuación que quizás haya sido especialmente femenino, aunque la tarea central de militancia de las mujeres era los comités pro presos (11)

     Para terminar con este “interregno” teatral, nada mejor que el breve relato de la actuación del cuadro “La Fraternidad” de Campo Castex en un monte de las afueras de Gral. Pico durante una jornada de octubre, un mes en que el viento pampa no perdona ni a las causas nobles.  El escenario fue levantado sobre tres chatas arrimadas con un decorado “muy vistoso que pendía de los caldenes azotados por el viento asaz persistente que amenazaba la estabilidad del teatro”. El público fue llegando en sulky, a pie, en auto y a caballo para presenciar la función cuyo verdadero objetivo está sintetizado en las tres últimas palabras de este bellísimo texto porque conmueve imaginar la escena que describe, la presencia renovada del himno, sus ejecutantes y tipo de instrumentos, la escenificación seguramente tan trabajada y una constante, las condiciones adversas : “Precedidas por la orquesta que la arboleda anida, una flauta, un violín, una acordeón y una guitarra entonaron “Hijo del Pueblo”. Un compañero habló brevemente sobre el acto y sus propósitos y el grupo de simpatizantes del arte representó ‘El Defensor de su Honra’, boceto dramático en ocho inmutables cuadros. En suma, música, teatro, oratoria, una reunión de gentes, difusión de nuestra prensa. Propaganda, en fin” (12).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                        N O T A S  (Tercera parte I)

 

 

 

(1) Juan Enrique Stieben (1893 – 1958) ejerció en Vertiz, tuvo una escuela particular en Castex y nuevamente fue docente primario en Anguil. Durante los primeros años de la década del 20 se autodefinía como “socialista libertario” y luego produjo, durante su vida en La Pampa, un notable vuelco ideológico. Por ej. el 1º de mayo de 1923, en un acto público realizado en Eduardo Castex, atribuyó uno de los significado de la fecha a la obra conservadora del socialismo (L.P.L. 15.05.1923) y diez años después, 1932-34,  fue presidente del consejo municipal en representación del Partido Socialista en esa misma localidad. Posteriormente adhirió al liberalismo y terminó en la década del 50 desarrollando en las aulas de Santa Rosa una práctica tan autoritaria como la que abominó en sus primeras notas en La Pampa Libre. Como escritor, fue autor de “Hualicho Mapu”, un libro de cuentos y relatos, “La Pampa, su Geografía, su Historia, su Realidad y su Porvenir”, editado por Peuser en 1947 luego de recibir –un año antes- el Premio Nacional de Cultura y “De Garay a Roca”, decididamente enrolado en la historiografía liberal. Se suicidó en una habitación del Hotel Comercio de Santa Rosa.

(2) L.P.L. 01.01.1923

(3) L.P.L. 15.12.1923

La relación anarquista-Minerva  en La Pampa fue recogida por el autor José Luis Macaggi en el cuento “Recuerdos en Azul”. Epopeyas Pampeanas. Ediciones Desde la Gente. Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos. 1998.

(4) Jacinto Cimazo, en “Una Voz Anarquista en la Argentina”, destaca de Prince “su amplia cultura doctrinaria” y su trayectoria de seis décadas de actividad libertaria. En realidad, Prince era su apellido adoptado. El verdadero era Prinzman. Su primera nota en “Ideas” de La Plata apareció el 18 de junio de 1921 y fue sobre el tema patriotismo. En la edición de la segunda quincena de enero de 1923, publicó una nota donde afirmaba que había “demasiado sindicalismo” y termina así : “la Anarquía no reduce sus mirajes al estrecho horizonte de la lucha de clases”. Antes de arribar a La Pampa, en abril de1923, publicó en La Antorcha una nota donde afirmaba “¿Es que hay jerarquías y privilegios entre nosotros?”.

La presencia de Prince en Gral. Pico desde mediados de 1923 quedó confirmada en la edición de L.P.L. del 15.08.1924 donde se menciona que al cumplir el periódico su primer año de vida, arribaron Prince y Martínez por invitación del “ex anarquista” Stieben. Mientras estuvo en Gral. Pico, siguió colaborando con notas en “Ideas”.

(5) Se trata del Centro Cultural “Libertad”, para el que se tomaron algunos referentes a imitar : “Brazo y Cerebro” de Tucumán, “Florencio Sanchez” de Paraná, “Emilio Zola” de Santa Fé e “Ideas” de La Plata. L.P.L. 15.05.1923

(6) En esta etapa de L.P.L. (01.03.1924), la creación de “conceptos amplios de solidaridad y de libertad individual” debían reemplazar a la lucha por mejoras inmediatas y de esa manara formar personas aptas para “vivir sin amos ni vigilantes”.

(7) L.P.L. 01.10.1923

(8) En una función organizada por la Sociedad de Resistencia Oficios Varios de Morón en mayo de 1947, la Agrupación Arte y Natura puso en escena “Madre Tierra”, un drama en tres actos de A. Berruti. Este dato indica la perdurabilidad del cuadro filodramático como recurso propagandístico y la de Madre Tierra como obra muy popular en el ámbito libertario.

(9) Esta obra teatral de Pedro Gori incluye el “Himno del Primero de Mayo” con letra del autor, para ser cantada con el aria del coro de la ópera “Nabucco” de Giuseppe Verdi

(10) L.P.L. 15.04.1923

(11) Además de la recaudación de dinero y víveres para los anarquistas presos, las mujeres a menudo se hacía pasar por “compañeras” de ellos cuando no tenían a nadie que los visite.

(12) P.L 12.11.1924. Por “Hijo del Pueblo”, interpretado por “la orquesta que la arboleda anida”, debe entenderse el himno y no la obra teatral de título muy similar, cuyo autor es R.González Pacheco y en la que se hace referencia en dos oportunidades a la canción y su comienzo : “Hijo del Pueblo, te oprimen cadenas…”.

 

 

 

 

II  -  DEL SINDICALISMO ESPONTANEO A LA AGRUPACION LIBERTARIA

 

     La estrategia organizativa y como veremos conceptual, que emprende la Federación Obrera Comarcal con sede en Gral. Pico tuvo su basamento en la actividad de los estibadores que agrupados en sociedades de resistencia y secciones merecieron por parte de esa federación una atención especial. Buena parte de la difusión del anarquismo en los primeros años de la década del 20 se produjo, según La Pampa Libre, de la mano o “sobre los lomos sudorosos” de estos trabajadores identificados con el término “linghera” en su acepción de obrero errante o de “andante caballero de la anarquía” (1). La federación disponía, en tal sentido, de miles de folletos denominados “Compañero Linghera” que ofrecía a las secciones.

     Las característica errante del bolsero se ajustaba a la concepción de cómo debía ser la organización del movimiento obrero en general. En el informe sobre el Primer Congreso Anarquista del Río de La Plata, realizado en Avellaneda en 1922, L.P.L. criticó la postura que denominó “organizadora artificial”, que implicaba “algo así como una norma a la cual deberían amoldarse inevitablemente las agrupaciones existentes”. La otra postura, a la que adhirió la Federación Comarcal se identificaba como “organizadora espontánea, sin trabas, ni radios ni cometidos”. “Queda pues superado –agrega- el concepto de organización sistemática por el de espontánea” (2), por decisión mayoritaria de los delegados y como ejemplo de sus ventajas, el periódico dio a conocer las conquistas logradas por los “espontáneos” lingheras.

     La conducta migratoria de los bolseros creó, sin embargo, problemas y contradicciones de difícil resolución. En primer término, los trabajos eran “de estación” y por lo tanto temporarios, tal es así que ninguna ocupación en el campo garantizaba al trabajador una estabilidad mayor de dos meses, si bien es cierto que la estiba en los galpones ferroviarios era uno de los más extensivos dentro de esos límites. En segundo lugar, encontramos que el nivel de conciencia alcanzado por los bolseros era superior al de otros sectores : “Creemos que de los gremios de la campaña, el que está definiendo nítidamente su posición claramente revolucionaria es el de la estiba, el cual con la serenidad del hombre íntegro, ha abierto los ojos a miles de trabajadores…, llegando hoy a suplantar el ‘burro’, el ‘pare y largue’ desde grandes alturas e imponer la ‘ventilada” (3). Las últimas palabras dan idea de conquistas en las condiciones de trabajo, gracias a la “acción directa” irradiada por los estibadores, en momentos en que se soñaba con formar la F.O. Territorial Pampeana, una iniciativa que luego se fue desvaneciendo.

     Pero a la vez que se destaca este ejemplo, en otras notas se lo coloca en tiempo pasado. La realidad, a la altura de enero/febrero de 1923 era muy diferente. En un informe de la Federación Comarcal campea la decepción : “Los núcleos de compañeros se esfuerzan por organizar a los obreros pero éstos en muchas partes han retrocedido 10 años” y en otro texto, “Apenas queda el recuerdo de las mejoras impuestas en años anteriores” (4), diagnóstico que cinco meses después persistía con una “precaria situación de la lucha gremial, falta de solidaridad, poca propaganda, malas condiciones de trabajo” (5)

     ¿Qué ha pasado? La concepción espontaneista de la Federación Comarcal  y los hábitos de su sujeto central, el estibador, convierten en efímeras las “mejoras impuestas”. Estas tienen de vigencia el tiempo que el grupo impulsor de la sociedad de resistencia se queda en la localidad y finaliza con su partida, es decir que todo pliego aceptado por la patronal no es el piso sobre el cual el próximo grupo logra una nueva conquista sino que se vuelve a fojas cero y, como ocurría en esa época, el retroceso era mayor aún, precisamente porque no quedaba en pié ninguna “organización sistemática”. La Federación Comarcal, en el marco de sus concepciones, no le encuentra salida al problema, pese a que es consciente al menos de sus consecuencias : “la inestabilidad de los obreros, el eterno emigrar, ¿se nos echó la overa?, ¿se nos cansó la petisa, compañeros?”(6), se queja en uno de sus ciclos de decepciones que por la misma causa, se han alternado con otros de euforia.

 

 

                                            La Pampa Libre. 01.02.1923

 

 

                               MOVIMIENTO  OBRERO 

 

     SINDICATOS ORGANIZADOS DE LA PAMPA

 

PICO, cocheros y mozos. CASTEX, Oficios Varios. CALEUFU, es-

tibadores. ARATA, estibadores. I.LUIGGI, estibadores y conducto-

res. CHANILAO, estibadores. VERTIZ, estibadores. QUEMU, Of.

Varios. ALPACHIRI, estibadores y Of.Varios. DARREGUEIRA,

Of.Varios y estibadores. BORDENAVE, estibadores. FALUCHO,

estibadores. CEREALES, estibadores.

Los compañeros de esta comarcal invitan fraternalmente a los traba-

jadores a activar la propaganda en ese sentido, hoy, en la época de

trabajo. Es necesario hacerlo así si queremos que las ideas de eman-

cipación se difundan, si queremos que la F. O. Provincial Pampeana

se realice, si queremos que “La Pampa Libre” viva y adquiera má-

quinas y materiales nuevos.

Para ello es menester ocuparse, hablar a todo el mundo y machacar

mucho. ¡A la obra camaradas!          

 


                                           MOVIMIENTO

                   

 

                             

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

     Por otra parte y agravando el problema, la represión policial no cejaba en intensidad. Un ejemplo de ello fueron los graves sucesos de Arata en febrero de 1923. Nuevamente el no respeto del pliego de condiciones provocó allí incidentes con la policía, la que mató al estibador Pedro Sanchez. Poco tiempo antes, había sido detenido y enviado a Santa Rosa de donde retornó casi de inmediato por la debilidad de los cargos, mientras otros obreros eran apresados y remitidos a Trenel. En ese marco de expectativa (7), Sanchez fue provocado y asesinado en una fonda por un policía que luego dio muerte a otro estibador, un joven de apellido Farías, que lo perseguía.

     En este clima represivo que, como vemos, coincidió en 1922/23 con un descenso en las demandas y la organización obrera, se levantaron voces de alerta ante la posibilidad de que se reproduzcan en La Pampa “procedimientos salvajes” por parte de la policía o el ejército, de carácter masivo, en función de que se repetían los castigos y las muertes, si bien aisladas (8).  

    La policía, no solo mantuvo su actividad a nivel intensivo sino que le agregó una manera diferente de reprimir, más “preventiva” y organizada. Por un lado, comenzó a expedir “certificados de buena conducta”, necesarios para conseguir trabajo. Este fue un elemento muy poderoso de disuasión y control social, “con el fin de catalogar para luego reprimir, como en Santa Cruz” (9) y por otro, inició la persecución de federados antes que comenzaran sus reclamos. En Winifreda por ejemplo, “los ‘patriotas’ de ese lugar, con la ayuda de la perrada y liguistas (10), han expulsado a todos los obreros que en años anteriores fueron organizados y en su reemplazo llevaron turcos” (11)

     Ante esta situación, la Federación Comarcal no ve otra salida que impulsar la acción de oradores que recorran todos los pueblos (12).  En tal sentido, en una asamblea realizada una semana después de arribar a esta conclusión, con asistencia de delegados de Castex, Caleufú, Cereales, Quemú-Quemú, Ing. Luiggi, Metileo y Vertiz, se analizó precisamente la necesidad de agilizar la propaganda “oral”. Si bien las charlas anarquistas no eran nuevas en la zona (13), a medida que el grupo se aleja de la organización sindical y se acerca a la “conferencia” como arma concientizadora principal, guarda hacia ésta enormes expectativas. Pero no todas son certezas. Comentando una charla de Siberiano Domínguez, advierte que “hacía falta la palabra sin embagues, porque es como una sacudida que se da a un dormido. No sabemos si durará la vigilia, no sabemos si un número mayor de hombres activará en la propaganda…Hacemos votos por su intensificación y extensión ilimitada para siempre” (14).

     Esta es la discusión del momento, incluso en el interior de la zona pampeana. Haciendo referencia a una nota de L.P.L. donde se calificaba a la FORA como un fantasma que no sirve para agitar, Fernando Lorenzo desde Catriló arremete contra el “espíritu antiorganizador” y pregunta : “O acaso cree el compañero que el obrero ignorante se emancipa a fuerza de conferencias líricas?. No estoy en contra de las conferencias pero sí creo que a un proletariado como el pampeano esas conferencias infladas de lirismo le hacen el efecto de un relámpago. En cambio en el sindicato se establecen lazos de afinidad y con esas discusiones familiares se logra inculcarles más las ideas de emancipación” (15). Cabe señalar que ante expresiones similares de crítica a la FORA emitidas por L.P.L., Julian Ramos desde Bragado reaccionó con términos más duros aún pero con una diferencia : F.Lorenzo se expresó en La Protesta y J.Ramos envió una nota a L.P.L.

     Los cambios que se van operando en el grupo editor son vistos por ellos mismos como  un “gran progreso ideológico” al hacer público el siguiente criterio : “No se pretende ya que el sindicato sea de propiedad de unos cuantos residentes, ni una caja de reconversión, ni una agencia de colocaciones, sino un centro permanente de cultura obrera” (16)    

     En este momento de su propia historia, el grupo impulsor de La Pampa Libre se encuentra en el filo, en el límite de su adhesión a la concepción organizacionista que sustentaba, con matices, la FORA del V Congreso. Aún asume su pertenencia pero los pasos que va dando lo llevan cada vez más a recostarse en la postura contraria. Está en proceso de “antorchización” (17).

     Volviendo a L.P.L. en su primer año de vida, sostuvo con insistencia una postura intransigente frente a los intentos de unidad del movimiento obrero : “Los caudillos de la U.S.A. (18) ya han hecho la unificación con la policía, los ministros. Lo que pretenden ellos es fusionar, no unificar”   

     También es ilustrativa la disputa que la F.O. Comarcal, única de su nivel en La Pampa, mantuvo con la Federación Obrera Regional Portuaria y Anexos que, como vimos, tuvo influencia política sobre las secciones del sur pampeano, con una postura diferente tanto en lo organizativo como sobre la unificación. Esta influencia no le era indiferente a la F.Comarcal y la tensión se produjo inicialmente en torno al encuadre sindical (19), dado que con excepción de Darregueira, cuyo grupo teatral “Rosa Luxemburgo” militaba en las filas de La Antorcha,  no mantenía relaciones con amplias zonas del sur (Alpachiri, Aráuz, etc). Para ello, sus dardos estuvieron dirigidos a que la Portuaria funcionaba  al igual que la I.W.W. (Trabajadores Industriales del Mundo con sede en Chicago) “y por lo tanto en discordancia con el sistema más amplio conocido, las federaciones por oficio”. E insistirá : “A ningún obrero debe desinteresarle la polémica sostenida en ese congreso (de la F.O.Local Bonaerense) entre partidarios de la organización por industria y partidarios de la FORA, organización por oficios locales en cuyo seno subsiste una sola excepción : la Portuaria, Federación por oficios Regional(20)

     Paralelamente, La Pampa Libre produce un “salto” en su conceptualización del “delito”. A seis meses de su aparición, el periódico justificó los asaltos en el marco de la injusticia social pero no les dio un contenido revolucionario (21). Solo tres meses después, en este veloz giro conceptual de 1923, hace referencia a la “expropiación” en estos términos : “…si la propiedad es un robo, la expropiación es un derecho muy legítimo. De manera que los ladrones desposeídos realizan una faz revolucionaria importante en la destrucción de la propiedad (22).

     En este preciso momento de transición, aparece la primera nota de Jacobo Prince para iniciar una intensa actividad como conferencista y redactor de L.P.L., que inmediatamente pasó a subtitularse “Quincenario Anarquista Pampeano”, a secas, en tanto que su compañero de “Ideas” en La Plata José M. Lunazzi, llegó a Gral. Pico un mes después (23). Al mismo tiempo, la F.O.Comarcal deja de aparecer en sus páginas y en cambio se destaca  la cantidad de conferencias : treinta desde mayo a agosto de 1923. A partir de este último mes, los pronunciamientos se precipitan. En uno de ellos, el párrafo final ¿es premonitorio? : “El heterogéneo conglomerado sindical de los últimos años no representaba el promedio de la convicción anarquista trabajada por la propaganda…¿Qué queda de los sorprendentes movimientos obreros desde La Forestal hasta el ingenio Ledesma. ¿Qué queda en realidad? ¿Qué hay de fuerte…en Rosario, Bahía Blanca o Buenos Aires que obedezca al primitivo espíritu de la masa inconsciente? ¡Nada! Ahora, reflexionando un poco, nos alegramos muy de veras de la depuración que se realiza en nuestro campo. Hagamos propaganda y nada más. No distraigamos tiempo en la organización de elementos heterogéneos porque la organización no puede dar los frutos que la propaganda no haya sembrado. La organización es una resultante de la propaganda y de aquí no nos movemos aunque vengan volteando” (24).

     Dos meses después se explica que el sindicalismo, como medio para lograr mejoras económicas, es cosa del pasado (25), pero también es verdad que en el pasado militante del grupo editor en La Plata se encuentran indicios de este tipo de ideas (26). En medio de pronunciamientos similares y en tren de descalificar al movimiento sindical, se aduce que “tal movimiento tenía en su mayor parte un origen instintivo, estomacal” (27). Pero, qué pensaban los obreros?. Por lo que sugiere una nota aparecida en esa misma edición con el sugestivo nombre de “No hay que afligirse”, predominaba la desazón. La desorganización hacía que los obreros recordaran nostálgicamente los años anteriores, pero para L.P.L. “no hubo derrota ni retroceso…Se creyó que el movimiento sindical era algo superior”.

     En este contexto, no es extraño que 1924 haya comenzado con la constitución de la Agrupación La Pampa Libre y la liquidación formal de la Federación Obrera Comarcal, en una reunión a la que asistieron representantes de Vertiz, Chanilao, Castex, Melileo, Caleufú, Quemú, M.Nievas y hasta del “Pico soñoliento”. Es lógico preguntarse, como lo hicieron varios militantes en ese momento, si el periódico pertenecía y era órgano de la Federación y ésta es disuelta, ¿a quién sigue perteneciendo?. Además, la idea era transformar las secciones –ruinas del “pasado” sindical- en agrupaciones libertarias y Metileo hizo punta en tal cambio, en tanto que meses después “Nueva Era” se constituyó en agrupación en Edo. Castex. En cuanto a los responsables, J.E.Stieben desapareció  de la administración y fue reemplazado en esa función por Isidro D. Martínez. Tras esta adecuación a los cambios de orientación que expresaba el periódico en sus notas, se persiste en descalificar los “viejos” esfuerzos por reivindicaciones económicas y se equipara ya a toda actividad gremial con la parlamentaria, es decir dos vertientes de un mismo reformismo (28).  Pero aún así,  se nota la necesidad de contrarrestar la crítica y la prédica de otros grupos que inscribían su “inmediatismo” en el proceso de la lucha de clases (29). 

     Hay, sin embargo, indicios de reacción ante este giro. Fernando Lorenzo, cuya nota desde Catriló ya comentáramos, se constituyó en secretario de la Agrupación Pro Reorganización del Proletariado Pampeano y en ese carácter escribió : “Los compañeros que están al frente de dicho periódico (L.P.L.) han abandonado totalmente la organización obrera, habiendo motivos que moralmente los obliga a propagarla y orientarla anárquicamente” (30). Resulta interesante el aporte de F. Lorenzo a la discusión por el tono de sus comentarios, no agresivos y expositor de ideas como la indicada. La Pampa Libre, por su parte, cuando no entraba en el fragor de acusaciones cruzadas, también se permitía expresiones reflexivas. 

     A esta altura de la confrontación, La Protesta reflejaba en sus páginas todo signo adverso a L.P.L. como el aviso que Julio Velazco de Miguel Cané enviara a Gral. Pico pidiendo que anularan su suscripción porque él no era “antorchista” (31). En este punto queremos detenernos para observar precisamente las relaciones con La Antorcha. Desde que L.P.L. anunciara en diciembre de 1923 su reaparición, siguió con atención las noticias de la pronta aparición de “una hoja neta y nítidamente anarquista,…sin concomitancia con potencias extrañas que pudieran torcer la senda libertaria” (32), a la par que J. Prince y J.M.Lunazzi realizaban suscripciones para La Antorcha en un clima tan enrarecido que los llevó a decir públicamente : “Estamos hastiados de chismes, insidias y excomuniones”(33) y anticipándose a los hechos, “quieren impedir que salga, quieren matarlo del todo, como también a los periódicos que lo apoyan. Reivindiquemos la independencia de la propaganda anarquista, rompamos las mallas de la flamante censura sindical” (34). El quincenario “Ideas”, compartiendo a su vez la misma postura, dedicó una nota a comentar los métodos usado por los enemigos externos del anarquismo, para concluir : “Sin embargo y aunque nos sea doloroso constatarlo, hemos de reconocer que hay entre nosotros quienes emplean esa táctica en la propaganda” (35)

     Antes de incorporarnos a los hechos mismos del atentado, permítasenos dos conceptualizaciones de L.P.L. relacionadas entre sí

 

Un soplido revolucionario. Es llamativo el estado de descomposición con que el anarquismo veía al capitalismo y a su agente central, el Estado, en virtud de la naturaleza “artificial” de las leyes (36). Visto de tal manera y si “resulta inexplicable que un Estado exista en virtud de leyes que nadie cumple”, la revolución social es alcanzable en el corto plazo. “Si las leyes constituyen los cimientos del Estado, esa casa se derrumbará al más leve soplido”, afirmaba en mayo de 1923 y depositaba toda su confianza en la propaganda, con un gran  optimismo comunicacional. “Un pequeño movimiento popular la derrumbará. Y ese movimiento se producirá cuando una parte del pueblo comprenda el comunismo anárquico. ¡Soplemos, pues!” (37)

 

     Cómo “una parte del pueblo” puede llegar a comprender?. Ese es el tema. El grupo de L.P.L. transitó del organizacionismo espontáneo a valorizar la propaganda como medio más importante para difundir valores que formen individuos con pensamiento propio, es decir conscientes, base indispensable para integrar un movimiento popular que derrumbe y transforme, caso contrario repetiría experiencias autoritarias o bien haría solo reformas.

 

La clave está en capacitar. Luego de describir tres tendencias en los obreros : conservadora, reformista y revolucionaria, L.P.L. pregunta ¿Es acaso la obra de los malos dirigente que han torcido los derroteros de la organización o es que ésta es perniciosa de por sí? (38). Estas serían dos hipótesis explicativas de la “descomposición sindical” y L.P.L. responde que ambas son incompletas. La clave estaría en la capacitación de los hombres que constituyen las organizaciones pues si carecen de iniciativa e independencia serían presa fácil de los autoritarios. O sea, “no hay sindicatos revolucionarios o retrógrados, autoritarios o anarquistas, sino que existen individuos que son lo uno o lo otro”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL ATENTADO

 

     La última reflexión, serena e indicativa de que el tema era repensado interna e intensamente, apareció en la edición del 15 de junio de 1924 en medio de las acusaciones y  notas defensivas que desde varias ediciones atrás venían intoxicando el cuerpo anarquista. En realidad, lo común no eran las notas reflexivas, sino de dos tipos : furibundas a cargo del grupo editor  o bien de lamentaciones por el cuadro de situación, a cargo de militantes de base.

 

“Se llenan diarios con ‘anatemas y conjuros’ contra quienes manifiestan sus dudas, en lugar de atacar a la sociedad burguesa”

“Es de todo punto necesario rechazar de nuestro seno las corrientes de odio insensato que del campo enemigo nos llegan”

“…la FORA y La Protesta, unidas hoy por un extraño cordón umbilical” (01.05.1924)

 

“Los más destacados militantes del país han emprendido una lucha encarnizada en los diarios anarquistas, entre ellos mismos” (A. de Antón. 01.06.1924)

 

“Ya no son nuestras tribunas barricadas de lucha ni cantos al pueblo; aquí se juzga, allí se maldice, más allá se degrada” (H.Calvo – Chanilao. 15.07.1924)

 

     Junio de 1924 fue un intenso mes de recriminaciones mutuas pero también se abrió una espacio de conciliación. Una agrupación denominada Pro Defensa de la FORA, creada en La Pampa en función del clima de oposiciones, acusó al grupo editor de L.P.L.de haberse adueñado del periódico de la Comarcal, lo que fue negado por aquél (39)  y al mismo tiempo surgió una instancia de diálogo. Por iniciativa de la Agrupación Pro Reorganización del Proletariado Pampeano, las partes coincidieron en reunirse el l3 de junio de 1924 en el mismo local donde se imprimía el periódico. En su transcurso, las voces cantantes de L.P.L. –J. Prince e Isidro Martínez- hicieron girar la defensa en torno a negar que sus prédicas fueran “antiorganizadoras” y a la actitud de J.Stieben que abandonó la administración con “pedantería magisteril”, se apropió de valores y fondos comunes,  se negaba a rendir cuentas y desde La Protesta los atacaba (40).

     Del comentario de la reunión (41), se deduce que las partes expusieron sin incidentes sus posturas pero sin arribar a coincidencias ni acuerdos sobre cómo seguir zanjando las diferencias. Parece significativo que el sindicato local de estibadores envió una nota para ser leída en la reunión, lo que no ocurrió. En ella, se depositaba toda la confianza en la FORA, de una forma que recuerda el estilo de la liquidada Comarcal (42), en tanto que una nueva noticia parecía poner punto final a la esperanza : el Subcomité Pro Presos de Santa Rosa, rompiendo lanzas con la Agrupación L.P.L., pedía que nadie le enviara aportes a través del periódico. La suerte estaba echada. 

     En su edición del 26 de junio de 1924, La Protesta anunció su decisión de romper toda clase de relaciones con La Antorcha, Ideas y Pampa Libre, como asimismo “mantener la campaña de depuración”. Esta decisión fue refrendada en setiembre del mismo año cuando la FORA resolvió en reunión de delegados aislar a los grupos de esos tres medios, no consintiéndoles injerencia en los organismos federados y retirándoles todo concurso material y moral (43)

 

        “A fuer de ser sinceros, bien pronto la realidad nos demostró que no solo la falta de lealtad, de razonamiento, de cordialidad,, residía en los milenarios centros de la tiranía política, económica y religiosa, sino que dentro de los enemigos del Estado y del capital, había obcecados adeptos(44) Este primer párrafo encabeza la nota con que La Pampa Libre comentó el atentado contra su sede, realizado el 4 de agosto de 1924 y que, por la nómina de víctimas y las heridas recibidas, se trató de un tiroteo infernal en un  espacio reducido.

     Los sucesos fueron relatados por L.P.L. textualmente así: Los asaltantes partieron de la estación Once donde fueron despedidos por conocidos miembros de la FORA, de su Consejo Federal y del Comité Pro Presos (conste que éstos niegan toda participación) (45). Establecieron cuartel general en casa de J.E. Stieben y noches anteriores merodearon por el local y hasta hubo quien se presentó como obrero panadero desocupado para conocer las víctimas, de lejos sentenciadas por los cultores del anarco-fascismo. Fue así que el lunes 4 de agosto, poco antes de las 8 de la mañana, se allegaron al local de Belgrano 996, sin rejas ni cerraduras, un grupo de fascinerosos dispuestos a todo, ‘a un supremo sacrificio, guiados por su amor a la FORA’, como cínicamente afirma su C.F., mientras Prince se levantaba, Smoris se vestía y Martínez dormía sobre unos bancos en la pieza 4 x 5 de la imprenta. Un tiro fue la señal de la descarga, el coronamiento del plan artero. La libertad recibió un nuevo tributo de sangre. Prince yacía en la calle herido por la espalda y Martínez pudo defender su vida, en ropas menores, en la cama”

 

     En la búsqueda de indicios, recordó L.P.L. “insinuaciones veladas de La Protesta, apreciaciones inciertas de los dirigentes y adeptos de la FORA, tergiversaciones e infamias de una llamada Agrupación Pro Defensa de la misma, que derivaron en una guerra abierta, degradante, indigna, contra esta hoja, ‘El Hombre’, ‘Ideas’, ‘Brazo y Cerebro’, ‘La Antorcha’, etc.”, acusaciones que luego amplió al Subcomité Pro Presos con sede en Santa Rosa. Además y como se identificó al atentado con otros hechos de violencia “justiciera” protagonizados por Radowitzky, Wilckens, Funes, se pregunta : ¿pero puede alguien…querer presentar como anarquista un crimen fraguado en el complot, en la traición y que no es individual, ni espontáneo ni justiciero?”.

     La Protesta, por su parte, no ofreció un relato de los hechos sino amplios comentarios de tapa, como los contestados por L.P.L. en el párrafo anterior. La edición del 6 de agosto, primera en tocar el tema, lamentó la muerte, durante el enfrentamiento, de Domingo Di Mayo, quien fuera en Buenos Aires  secretario del Comité de Agitación Pro Anarquistas presos en Rusia y militante de la FORA. Ese mismo día, La Nación reprodujo una nota de su corresponsal en Gral. Pico, afirmando que el tiroteo se produjo durante una reunión “ácrata” y que los heridos fueron atendidos por el Dr. Raúl Cigorraga, a pedido del comisario Luis Bianchi. En realidad, es bastante improbable una reunión a esa hora y si bien no se puede afirmar con certeza de que fueron “sorpresivos” atacantes, todo parece indicar que en efecto, los que ingresaron al local de L.P.L. provenían de la FORA y de La Protesta y resultó que eran esperados con las armas a mano. Nótese que éste no fue el único operativo de ese tipo aunque sí el mas sangriento. Di Mayo tenía antecedentes en visitas a opositores internos al movimiento y una de ellas es la que protagonizó junto a Alejo Ortega y A. Verde, dispuesto a encarar a Fernando del Intento y sus compañeros en La Plata por la campaña de “Ideas” contra un integrante de la FORA (46),  lo que no se pudo concretar por faltar los locales a la cita. ¿Por qué no fueron?  “Ideas” tiene la respuesta.

    “Ya los conocíamos desde cuando aquí en La Plata, invitados por un compañero a discutir los ‘santos principios de la FORA’, llegáronse custodiados por lo más pesado y matón que tiene el puerto de la capital, provistos de sendos revólveres…”, afirmó brindando una doble explicación : sobre la no concurrencia a la cita y sobre el conocimiento previo que tenían, por esa misma causa, sobre los autores del atentado en La Pampa. Pero realizó una revelación impensada si se analiza al margen de un enfrentamiento tan agudo. La agresión a L.P.L. se iba a consumar en la ya comentada reunión del 13 de junio en Gral. Pico, pero los “foristas” defeccionaron en el cumplimiento de las “órdenes confidenciales” que llevaban y entonces, “hubo necesidad de enviar elementos más probados, más capaz de servir los intereses…” (47)

 

                                                   La Pampa Libre. 15.08.1924

 

“LOS PRESOS

 

GREGORIO SMORIS, compañero

linyera, de paso por La Pampa Libre.

                   …………….

ISMAEL MARTI, secretario de la agrup. pro defensa de la FORA; he-

rido levemente en la pierna izquier

da.

AGUSTIN VILLAMOR, secretario de la agrup. Pro reorganización del proletariado pampeano.

J. NEVADO, miembro del Comité Pro Presos y Deportados de la Capital

 

J.E.Stieben, R.Grijalba y P.Baciga- lupe (agente de La Protesta), en

libertad provisional.”

“LAS VICTIMAS

 

ISIDRO  D. MARTÍNEZ. Adminis-

trador, tipógrafo y redactor de esta hoja : herido en el pulmón derecho,

región cardíaca; piel del cuello; ma-    

no derecha y mano izquierda.

J. PRINCE. Redactor y tipógrafo del periódico; con un balazo en la colum-

na vertebral a la altura del omóplato.

En estado de parálisis.

                     ……….

 

JORGE REY VILLALBA, del grupo

editor de La Protesta; de la agrup.pro

defensa y delegado de la FORA; heri-

do en el pecho, interesado el pulmón

y DOMINGO DE MAYO, fallecido

a consecuencia de heridas recibidas.”

 

                                                  (48)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


     ¿Quedaron heridas para siempre? Nada es para siempre por peso propio y hasta hubo un reencuentro años después de dos protagonistas que gatillaron en dirección opuesta, pero por el momento L.P.L. reafirmó su identidad sobre la base de una lista de entidades y medios con las que “nada tenemos que ver” : “la gente de la ‘Unión Sindical Argentina’, ‘Alianza Libertaria’, ‘Federación Obrera Regional del V’ y sus órganos oficiales ‘Bandera Proletaria’, ‘El Libertario’ y ‘La Protesta” (49)

     Mientras la FORA seguía reclamando los “fierros” (deteriorada maquinaria de impresión), los improvisados tipógrafos de             L.P.L. trasladaron la imprenta a un local de calle 10 Nº 831, un espacio que ofrecía mejores condiciones para el trabajo –incluso se instaló allí la biblioteca y sala de lectura -,  pero tampoco sería el último. Por otra parte, se decidió una pequeña modificación en el nombre. El periódico pasó a llamarse con el más conocido Pampa Libre (P.L.) y fueron encarados algunos cambios decididos a partir de la inmediatez con que debían atender a sus presos y heridos en los hechos del 4 de agosto. En función de ello y de las relaciones cortadas con el comité pro presos de la FORA -sede  Buenos Aires- y con el subcomité de Santa Rosa, la agrupación creó su propio “Comité Anarquista de La Pampa Pro Presos Sociales”, bajo la responsabilidad de Valerio F Chavez en Gral Pico y Camilo Cándano en Quemú. De la misma manera, el “antorchismo” creó en Buenos aires su propio comité con funcionamiento en la sede del diario, en Estados Unidos 3545 y luego en la calle Gaona. Empero, en La Pampa no todos estaban enrolados furiosamente en uno u otro bando. La biblioteca “Eliseo Reclus” (50) de Eduardo Castex llamó a una nueva reunión para acercar posiciones. Los convocados fueron el Subcomité Pro Presos de Santa Rosa y José M. Lunazzi, administrador en ese momento de Pampa Libre,  pero la reunión prevista para el 5 de octubre de 1924 no llegó a realizarse. Esta vez faltó el profesor (51).

     

     

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                N O T A S  (Tercera parte II)

 

 

(1)     L.P.L. 20.10.1922

“La anarquía vino en peregrinación a la pampa sobre los lomos sudorosos de los changarines, marchando en sentido inverso de las bolsas”

(2)     L.P.L. idem                                   

(3)     L.P.L. 15.02.1923

(4)     L.P.L. 01 y 15.02.1923

(5)     L.P.L. 01.07.1923

(6)     L.P.L. 01.07.1923

(7)     L.P.L. 15.02.23

(7)  “El Norte” de Gral. Pico advirtió que toda la población preveía el desenlace”. “La Verdad” de Trenel atribuyó a la policía la responsabilidad de los hechos.La Pampa Libre. 01.03.1923

(8)     “Este régimen social apoyado en las bayonetas, el crimen y la cárcel, ha llegado a un extremo tal de inseguridad que si no crea un gendarme por cada hombre civil, su situación será insostenible. No se ha llegado aún en La Pampa a las masacres porque el terror las ha sujetado, pero en los hechos aislados y en procedimientos salvajes, estamos tan cerca de Santa Cruz como de Barcelona”. L.P.L. 15.03.1923

(9)  La Pampa Libre. 01.06.1923

(10) Perrada : nombre despectivo con que comunmente los anarquistas designaban a la policía.

Liguista : miembro de la Liga Patriótica Argentina

(11) L.P.L. 01.02.1923

(12)  “Falta el discurso, la conferencia”. L.P.L. 15.02.1923.

(13)  Aún se recordaban las conferencias de 1917-18 a cargo de Siberiano Domínguez y José Perano.

(14)  L.P.L. 15.04.1923

(15)  La Protesta. 15.05.1924. La respuesta –muy rápida- fue a una nota aparecida en L.P.L. del 1º de mayo

 donde se afirmaba que “Es ridículo agitar hoy el fantasma de la FORA cuando todos sabemos muy bien que la mayoría de los sindicatos componentes de la misma no son más que una sombra de lo que fueron hace varios años” e incluso se arriesga una cifra : “un 80 % del proletariado permanece al margen de toda organización”.

(16)  L.P.L. 15.11.1922

(17)  “En la década del veinte se produjo una polarización de un amplio sector del anarquismo, alrededor de las publicaciones La Protesta y La Antorcha –se era ‘protestista’ o se era ‘antorchista”. Lopez Antonio, op.cit. p.75

(18)La Unión Sindical Argentina nació en marzo de 1922 sin la presencia de la FORA Comunista. La integraron, al momento de fundarse, la FORA del IX  Congreso o “sindicalista” y sindicatos autónomos.

(19)“Los trabajadores de los puertos constituirán sus federaciones adheridas a las locales de cada lugar y los estibadores, conductores, etc. sus sindicatos adheridos a las locales o comarcales”. L.P.L. 01.03.1923.

(20)L.P.L. 15.03.1923

El IX Congreso de la FORA Comunista, puesto que desconoció el celebrado en 1915, tuvo lugar del 31 de marzo al 6 de abril de 1923 en Buenos Aires. Además de reafirmar la recomendación del comunismo anárquico aprobado en el V Congreso, resolvió abolir la concesión acordada a la F.O.R. Portuaria, por entender que no caben federaciones regionales de oficios, dentro de la FORA,

(21)“Todavía zumban las trilladoras, corren las bolsas para Buenos Aires y ya se producen asaltos a granel. Y por más que se diga y repita ¡asesinos!, ¡malhechores!, hay que poner adelante : la necesidad de vivir los obliga…hay hambre porque los productos están acaparados. No se extrañe los asaltos entonces”. L.P.L.01.03.1923

(22)La nota agrega “Y mientras lo hagan en nombre de esa destrucción y no por su pancismo, merecerán nuestra aprobación”. L.P.L. 01.06.1923

(23) La presencia de Lunazzi y otros del grupo de La Plata en La Pampa, antes de su instalación en Gral. Pico en función de L.P.L., se habría producido para desarrollar su vocación de maestro en chacras e instalaciones de campo donde la enseñanza podía desarrollarse de manera más informal y por lo tanto despegada de la  “castradora” educación estatal.

(24)L.P.L. 15.08.1923. Esta postura parece crecer a la sombra de un lema de anarquistas españoles : “La única arma eficaz es el papel escrito”, mencionado por María F. De la Rosa en Desmemoria Nº 17.

(25)“La lucha por las mejoras económicas en cuyo éxito se creía durante el auge del sindicalismo, ya no le calienta el casco a nadie…antes de pedir aumento de salario (el obrero) pide disminución de horas de trabajo y mejoras higiénicas. Muy bien porque puede leer y pensar y así rechazar todo lo que huela a reformismo burgués o socialistas y se agruparán en torno al comunismo anárquico” L.P.L. 01.10.1923.

(26) Ideas. 15.06.l920. Nota de Miguel Dómene : “Doy un mentís rotundo a todos los que afirman que el desgaste de fuerzas en las luchas por aumento de salario puede reportarnos algún beneficio, pues donde no hay libertad de producir y consumir de común acuerdo, no puede haber ni libertad individual ni bienestar económico”

(27)L.P.L. 15.01.1924

(28)“Muchos trabajadores creyeron resolver el problema social con la acción reformista de sus ‘representantes’ en los parlamentos unas veces, otras con la misma acción reformista de sus sindicatos o sociedades de carácter gremial. Creyeron que cada conquista…era un paso adelante. Y resultó precisamente lo contrario”. L.P.L. 01.02.1924.

En realidad, los mensajes contra el sindicalismo en las filas anarquistas datan de décadas atrás. Bernad Thomas, en su libro “Jacob, recuerdos de un rebelde” (1991.Txalaparta,. Nafarroa. P.52), que es la historia novelada del expropiador francés Alexandre Jacob, condenado en 1905, reproduce una pregunta extraída de “El Libertario” de 1895 : “¿Qué es un sindicato? Un agrupamiento en el cual los embrutecidos se clasifican por oficios para tratar de hacer menos intolerable las relaciones entre patrones y obreros. Una de dos : o no lo consiguen y entonces la tarea sindicalista es inútil, o lo consiguen y entonces la tarea sindicalista es perjudicial, ya que un grupo de hombres habrá hecho menos intolerable su situación actual y, por consiguiente, habrá hecho durar la sociedad actual”

(29) “La lucha por el mendrugo es una lucha estéril. Y aunque esta lucha invoque interés de clase, resulta lo mismo. Por otra parte y pese al criterio de clase, hay y habrá siempre antagonismos económicos entre los mismos trabajadores por diferencias de categorías, salarios, etc.” L.P.L. 15.02.1924.

(30) La Protesta. 01.06. y 10.06.1924. El 08.06, en el mismo medio, José Giménez desde Santa Rosa afirmaba con mayor simpleza de palabras pero apuntando al centro de las preocupaciones : “No me explico porqué estos hombres que hacen propaganda individual no reconocen que están en un error…Se debe encarar la propaganda gremial y no en la forma en que lo hacen, propagando la anarquía simplemente, que la entienden poco los trabajadores”

(31)La Protesta. 05.06.1924. Según L.P.L., en sus registros nunca existió Julio Velazco como suscripto. 15.06.1924

(32) La alusión a las “potencias extrañas” se ubica en el centro de la polémica del momento. L.P.L. 01.02.1924.

Al igual que L.P.L., “Ideas” manifestaba en sus páginas el interés por la aparición de La Antorcha y luego la defensa de su línea. 

(33) L.P.L. 15.03.1924.

La Antorcha tenía en La Pampa suscriptores en varios pueblos. La siguiente nómina es incompleta pero puede dar cuenta sobre la difusión que alcanzó :

Colonia Barón : Bautista Sorhonet, J.Bissolini, Bonaparte, José Arias, Lipera y Juan Rastrojo

Gral. Pico : Jesus Villarías

Metileo : Domingo Ortiz, A.Marchau, M.Vidales, Román Rivero y F.Grocci

Santa Rosa : Antonio Bigo, E.Graciano, A.Rico, E.Cunole, J.Azzarin, D.Peila, A.Sigliano, F.Elsauradía, J.Puí

Trenel : Vicente Herrero

Winifreda : Lázaro Díaz

(34) L.P.L. 15.04.1924

(35) Ideas. Primera quincena abril 1924

(36) “Si alguno las estudia (las leyes), sea ave negra o no, lo hace no para cumplir con ellas sino para violarlas y hacer de ellas un crapuloso modus vivendi”. L.P.L. 15.05.1923.

(37) L.P.L. 15.05.1923.

(38) La idea de que una organización pude ser perniciosa por si misma, o sea que su negatividad estaría en su misma naturaleza, no fue un tema excluyente de la década del 20. Tiene sus raíces en el fondo del anarquismo. “Ideas”, en su edición del 10.10.1918, pregunta : “¿Se concibe acaso que pueda existir una institución anarquista? ¿Acaso no ha sido siempre el anarquismo el arma empleada contra toda clase de instituciones?”. La propuesta era crear “grupos de afinidad”. El problema de las “instituciones”, las “organizaciones”, es motivo de nuevas discusiones en la actualidad y no solo en el anarquismo.

En la Calle, “órgano de difusión del anarquismo organizado”, editado por AUCA La Plata, OAR Rosario y CAIN Buenos Aires, afirma en su edición de marzo de 1999 que “no cualquier tipo de organización puede construir un proceso que sea capaz de desembocar en el socialismo y la libertad” y citando a Cornelius Castoriadis, agrega que “Las organizaciones que la clase obrera creó para liberarse se han convertido en engranajes del sistema de explotación”.

(39) La argumentación de L.P.L. para negar las acusaciones fueron de este tenor : el grupo editor no se adueñó del periódico de la Comarcal “por la sencilla razón de que ésta había dejado de existir mucho antes de nuestra venida a Pico” y “seguimos sacando el periódico después que lo hubo abandonado el que estaba a su cargo””(Stieben). 01.06.1924. 

(40) En la edición de La Protesta del 03.07.1924, en una nota enviada desde Gral. Pico, Stieben dice “no fue el papel impreso o la torre de marfil que sacudió el badajo de la rebeldía en La Pampa : fue la vinculación en el trabajo” y vuelve a escribir otra nota cinco días después, en la que denuncia a la “barra de La Plata” por hacer abandono de la actividad sindical en La Pampa, dejando el campo libre al reformismo socialista.

La presencia de los “platenses” no había pasado desapercibida para La Protesta, que el 25.05.1924 mencionó que los redactores de L.P.L. “son elementos de ‘Ideas’ (por ahora damos estos nombres : Prince y Lunazzi)”

(41) L.P.L. 15.06.1924

(42) La nota fue publicada en la edición del 15.07.1924 con la debida protesta del sindicato por no haberse leído en la reunión : “Estamos de acuerdo con los métodos de organización y lucha que especifica el pacto de la FORA y sentimos la necesidad de que los obreros estemos organizados en sindicatos de resistencia, siempre que esos organismos sean orientados por una corriente netamente libertaria”

(43) Lopez, Antonio. Op.cit. pag.75

Por los mismos motivos, La Protesta marginó también a organizaciones sindicales como las sociedades de estibadores de Chanilao y Metileo y la sociedad de oficios varios de Vertiz. La Antorcha. 17.10.1924

Abad de Santillán, en “La Fora…” refiere que la resolución se tomó por moción de la F.O.Provincial Sanjuanina y de la Provincial de Mendoza y constituyó un “grave error…que el buen sentido de la mayoría de los militantes ha dejado después de varios años sin efecto”

(44) L.P.L. 15.08.1924

(45) Palabras entre paréntesis en el original.

(46) La Protesta. 27.06.1924. Notas de F. Del Intento también aparecían en La Pampa Libre

(47) Nota que con el título ¡Federación o Muerte! firma “Agrupación Ideas”. Agosto 1924. El título es porque identifica a los asaltantes de La Pampa Libre con los mazorqueros de Rosas. La nota adjudica el ataque al “triunvirato : La Protesta, la FORA y la agrupación pro defensa de ésta”.

(48) La bala que impactó en la columna de Jacobo Prince fue disparada por Jorge Rey Villalba. Ambos estuvieron internados en Gral. Pico pero fueron rescatados por un grupo en el que participó la compañera de Anderson Pacheco y de inmediato fueron llevados a Buenos Aires. Precisamente, ellos fueron los únicos que no cayeron presos. Nevado, Martí, Villamor y Smoris, dos meses después del atentado estaban en la cárcel de Gral. Acha cuando sufrieron fuertes castigos por un intento de fuga que según La Protesta (30.10.1924) fue fraguado.

Cimazo, en su libro de homenaje a J.Prince, relata que éste salvó su vida pero la parte derecha de su cuerpo quedó afectado por una parálisis permanente. Luego de su internación en Buenos Aires, retornó a La Plata donde siguió militando en “Ideas” y años más tarde intervino activamente en el congreso unificador del anarquismo (Rosario – 1932). Participó en la Guerra Civil Española como redactor de “Solidaridad Obrera”, órgano de la C.N.T. en Barcelona, pero su actuación más extensa en un medio de prensa, la tuvo en  “Acción Libertaria” (1933-1971), órgano de la Federación Anarco Comunista Argentina, desde 1955 Federación Libertaria Argentina. J.Prince residió en La Plata hasta 1972 y luego lo hizo en Buenos Aires donde falleció en octubre de 1978. Cimazo, Jacinto. 1984. Una Voz Anarquista en La Argentina. Vida y Pensamiento de Jacobo Prince. Edit. Reconstruir. Colección Perfiles.

Anticipándose a los hechos, Jorge Rey Villalba, expresó “cooperemos en la depuración” en una nota que lleva su firma en La Protesta del 15.05.1924. Posteriormente al atentado, “George King”, seudónimo con el que escribía, siguió publicando sus opiniones en La Protesta (12.11.1924)

Tras 6 meses de prisión Isidro Martínez fue liberado en febrero de 1925

(49) L.P.L. 01.09.1924

(50) Nuevamente el nombre de Eliseo Reclus es el elegido para dar vida a una organización, tal como ocurriera en 1917 en Gral. Pico

(51) La Protesta. 09.10.1924

 

                                                     CUARTA  PARTE

 

 

                                      LA ERA DE “PAMPA LIBRE”

                                                                       

                                                          “¡Pampa Libre! sí, porque en sus diez letras hemos puesto la                        

                                                           piqueta que ayudará a socavar las bases de esta sociedad

                                                                      ¡Pampa Libre!, porque nos suena a algo así como a derrumbe

                                                                       y resurgimiento, como a ocaso y aurora. El derrumbe de las

                                                                       formas actuales de convivencia y el resurgir de la vida plena.

                                                                      El ocaso de la tiranía y la aurora de la libertad”

 

                                                                                                  Pampa Libre. Hoja Suplementaria Nº 2

                                                                                                  Diciembre 1925                                                       

.                        

     Todavía con los ecos de la violencia que alcanzó la agresión y su respuesta, internado J. Prince y detenido Isidro Martínez, la responsabilidad de administrar recayó en José M. Lunazzi. La línea de Pampa Libre siguió con el mismo contenido, pero sobrevendrán algunos cambios. Uno de ellos es que dejó de aparecer la leyenda : “editado por la Agrupación del mismo nombre” para figurar “Quincenario Anarquista”, a secas , en el nuevo diseño de tapa (1) y otro es la aparición en octubre de 1924 de una hoja de propaganda antimilitarista, que “aparece cuando puede” y que en realidad le dio forma a un tema siempre sostenido por el periódico.

     En el plano sindical, se dan a conocer adhesiones a las posturas de la agrupación, por parte de los sindicatos de estibadores de Caleufú y de Chanilao, este último con cruces de acusadoras notas con el Consejo Federal de la FORA. También se pronunció la recién constituida Sociedad de Obreros Panaderos y Repartidores de Colonia Castex, la que anunció su decisión de mantenerse autónoma y en desacuerdo con las resoluciones “antilibertarias” adoptadas últimamente por la FORA. Pese a este clima, en parte favorable, se observa en el periódico una disminución notable de noticias sobre conflictos y novedades de las organizaciones obreras, tan comunes durante su primer año de existencia y un ejemplo de ellos es la crónica de los actos del 1º de Mayo de 1925 en los pueblos, una pálida imagen de lo ocurrido en años anteriores. En este caso, varias tribunas fueron compartidas con “georgistas”, en ascenso en el norte pampeano, a los que el anarquismo rebatía públicamente su reformismo (2).

     Junto a los cambios casi simultáneos de local -ahora en calle 10 Nº 768- y de administración -asumió Valerio F. Chavez (3) en reemplazo de Lunazzi en enero de 1925-  la línea de P.L. permaneció inalterable, pese a recoger en sus páginas el deterioro anímico y de las relaciones laborales que sufren los obreros. Es muy clara esta admisión : “Tantos buenos compañeros dicen ver un decaimiento del anarquismo en la región”, a la par que    atribuía las culpas, no al abandono de toda actividad sindical por parte del grupo editor, sino a la incomprensión de que la vía gremial fue un error : “Se ha bebido mucho de la escuela sindical –continúa en respuesta a los que “dicen ver”- tal que todo lo que no sea propulsado por tácticas ya en desuso, representa para muchos decaimiento, moribundez, en nuestra obra”. Como ejemplo de ello se expuso el caso del molino Fenix de Gral. Pico donde los trabajadores, “al ver que el sindicalismo defraudaba sus esperanzas, creyeron cerradas para ellos todas las puertas de la reivindicación y se resignaron a llevar eternamente una vida miserable” (4).

     El desconcierto en las filas obreras por los cambios operados en la conducción de la ex Comarcal es evidente, ya que el desamparo sobreviene a no ofrecerles un canal de resistencia a la patronal, al menos alternativo a lo sindical. Al estar centradas las actividades en la propaganda anarquista y al considerar todo lo gremial atado al “inmediatismo” y a lo “estomacal”, se disociaban dos elementos cuya unión había dado buenos resultados para la conducción, para la militancia que veía alarmada el “decaimiento”  y para los obreros que ya no podían imponer mejoras en las condiciones de trabajo, por su orfandad y dispersión. 

     En la misma línea argumental, cuando se hace referencia a los métodos de trabajo que sufrían los hachadores, quienes pudieron “imponer” escasas conquistas y limitadas al obraje, agrega P.L. que “lo que no pudo conseguir el sindicalismo…lo alcanzarán los trabajadores cuando sean capaces de levantarse enérgicamente contra sus amos y se hagan el firme propósito de no aceptar un día más de escarnio y explotación”(6). ¿Cómo adquirir esa capacidad?. Si extendemos esta postura al trabajador de campo, “el nucleamiento más disgregado y discordante”, podrá superar su situación “solo cuando el bracero se decida por romper esas artificiosas ligaduras”. Por ello, se intenta hacer pie en el sector agrario desde la Agrupación Libertaria de Trabajadores del Campo, editora del periódico “La Voz del Campesino”, con la administración de José Matanzzo. El primer número vio la luz en setiembre de 1925 en la antigua sede donde ahora vuelven a concentrarse todas las actividades, calle 20 Nº 996, seguramente por la incidencia del alquiler en el costo del local anterior.

     Con referencia a las relaciones con personas y medios afines a su línea, Pampa Libre siguió contando con la colaboración de Siberiano Domínguez, ahora desde el Chaco y luego desde El Arbolito, una vez liberado de la prisión en Bahía Blanca, a la vez que se sumaron otros como Cesar Balbuena desde Lanús, T. Antillí y Federico Ritsche, quien adelantó la aparición de un folleto con notas de J.Prince e I.Martínez publicadas en L.P.L. con prólogo de Fernando del Intento. A propósito de Isidro Martínez y como un nuevo indicio de que las vinculaciones con “Ideas” seguían siendo intensas, a mediados de 1925 se produjo un asalto policial al local del quincenario platense. En esa oportunidad fue apresado I. Martínez, quien tan solo cinco meses atrás había recobrado la libertad en la cárcel de Santa Rosa. El Comité Pro Presos de La Plata quedó a cargo de José M. Lunazzi (5), mientras J. Prince se recobraba lentamente para reiniciar su militancia en “Ideas”.

      Por otra parte, las apariciones de La Antorcha como semanario y en vísperas de ser “cotidiano” seguían siendo objeto de espacios importantes. El auspicio se hacía extensivo a otras publicaciones como el quincenario “Superación”, de la Agrupación Comunista Libertaria de Obreros Ebanistas, y “Culmine”, el órgano de prensa de Severino Di Giovanni, del que incluso se extractaban párrafos como el titulado De la Acción : “Sólo por la acción se conquista la vida. Conquistemos, entonces la de Sacco y Vanzetti” (7)

     Di Giovanni dio muestras de coincidencias con Pampa Libre y en tal sentido calificó a sus editores de “compañeros en el verdadero sentido de la palabra”, como asimismo en carta a Hugo Treni se lamentó que fuera de la Argentina, el anarquismo no escribió “una sola línea contra Arango en ocasión del ataque a ‘Pampa Libre” (8). Por otra parte y tal como ocurría con las publicaciones de Di Giovanni en Buenos Aires, P.L. comenzó a editar un suplemento en italiano que insertó en prácticamente todas sus ediciones desde el 1 de junio de 1926 y su administración estuvo a cargo de Aldo Aguzzi. Ahora bien, Aguzzi desempeñó cuatro años más tarde igual función en el periódico “Anarchia”, impreso por Di Giovanni y si leemos el listado de propósitos que incluye su primer número, comprobamos que entre ambos medios había una línea en común (9).  A nivel de contactos personales, en enero de 1931, una semana antes de su fusilamiento, Di Giovanni tuvo un encuentro en La Plata con José M. Lunazzi, en ese entonces presidente de la Federación Universitaria de la UNLP. (10) que, como vimos, tuvo activa participación en Pampa Libre. Pero las relaciones entre ideas y posturas personales no son tan lineales ni tan simples. Con el ilustrativo título de “Violencia Negativa”, el grupo editor de Pampa Libre tomó distancia y más aún, criticó los atentados contra bancos norteamericanos realizados en Buenos Aires el 24 de diciembre de 1927 con un claro sentido vengativo por la muerte de Sacco y Vanzetti y con los cuales estuvo directamente relacionado Di Giovanni. Una respuesta a dos preguntas : “…¿han afirmado una sola idea de justicia social, de fraternidad humana, de lucha y de ideal, las bombas del Banco de Boston y el City Bank? Decimos categóricamente que no, que más que estériles han sido contraproducentes, opuestos a nuestros fines y nuestros medios”. “O es que un poco de sangre salpicando los mármoles de los bancos de Estados Unidos lavará la ofensa ?” (11)

     Esta forma de considerar los atentados con su secuela de muertes no deseadas, pero muertes al fin, de personas inocentes, que según P.L. “nos iguala a los adversarios” y trae aparejado efectos negativos sobre la propaganda anarquista, fue ratificada con motivo de otra acción protagonizada por Di Giovanni, esta vez el 23 de marzo de 1928. “Frente al dinamitazo del consulado italiano, no nos desdecimos ni una coma” comienza una nota firmada por R. Gonzalez Pacheco, extraída de La Antorcha Nº 271, y agrega : “Quisiéramos ser uno de los despedazados por esa bomba…El culpable, sea quien sea, es un producto de este sistema burgués delirante de violencia y cinismo…Eso no es la anarquía” (12). Es evidente que el “no nos desdecimos ni una coma” de González Pacheco lleva implícito una condena similar a los atentados contra los bancos.

 

     La confirmación de la condena a muerte de Sacco y Vanzetti por parte de la Suprema Corte de Massachussets en mayo de 1926, redobló la campaña mundial para exigir su libertad y La Pampa no tuvo ausente de ella, en momentos que Isidro Martínez, liberado en La Plata, retomaba la administración de Pampa Libre , luego de un período de varios meses cubierto por Luis Guaraglia Ubiña

     La actividad continuó alrededor de las conferencias en gira como la iniciada en Winifreda en febrero de 1926, como “preludio de una más intensa y extensa campaña”. Desde esa localidad, donde un sindicato pretendía “arrebañar” a los bolseros entre las “estrechas paredes del sindicalismo”, la gira prosiguió por Colonia Barón donde se escuchó por primera vez la palabra anarquista, Quemú-Quemú, Gral. Pico, Eduardo Castex, Caleufú y el cierre, previsto en Trenel, no se pudo concretar por impedimento de la “milicada” (13).

         La difusión de las conferencias comparte los espacios de Pampa Libre de esa época con una intensa campaña de condena teórica y de la cotidianeidad del socialismo y con muchas notas literarias vinculadas generalmente a publicaciones de la editorial Argonauta. Marca también esta etapa la reaparición de las notas de Jacobo Prince (14), quien luego de varias intervenciones comenzó redactar sus notas con la postura que ”marcó” la tendencia del periódico . “Para realizar obra eficaz de liberación, debe dotarse al pueblo la capacidad de comprender sus males”, o sea conocer por sí mismo, escribía en marzo de 1927, para agregar esta frase que evidencia su convencimiento : “No se puede construir una sociedad libre con masas arrebañadas, así sea tras una fórmula anárquica”

 

Crisis y un llamado. Pero esta práctica, que continuará con importantes novedades en el diseño pero no en el contenido temático del periódico, no nos debe alejar de la situación de crisis que vivía en ese 1926, crisis previsible si se tiene en cuenta que la desorientación que afectaba a los obreros podía trasladarse a la militancia. Se anuncia con tristeza que la actividad del grupo editor de P.L. “choca contra la indiferencia cada vez mayor de los compañeros, de aquellos que dicen preocuparse por nuestras cosas”. Pesa “sobre nosotros” –agrega- “el desdén, despreocupación, cansancio o hastío…Pareciera que el periódico no llenase función alguna o desapareciendo fuera lo mismo”. La crisis se manifiesta en localidades sumidas en la indiferencia, con excepción de aquellas que siempre han respondido como Castex, Quemú y Caleufú (15)

     Al mismo tiempo, P.L. reprodujo, sin comentar y sin volver a tocar el tema en ediciones posteriores, un pedido de reunión de las agrupaciones cordobesas “Los Inadaptables” y “Nestor Makno” a las agrupaciones que estaban en la órbita de La Antorcha, A.L.A. y La Protesta, para tratar en un ámbito común la forma de armonizar la propaganda anarquista, la organización sindical y la cuestión presos sociales. Los motivos que aducen para tal encuentro es que “la gran obra de reivindicación social que estamos llamados a realizar es nula, debido a las luchas intestinas que hay en el movimiento anarquista”

 

Cambios de diseño y contenidos. Las novedades de diseño a que hacíamos referencia, siempre con la responsabilidad de Isidro Martínez y al cumplirse cuatro años de ediciones, es un nuevo formato de menores dimensiones, con imágenes en tapa y con más páginas : catorce en total, sin referencia a agrupación alguna y con la simple mención de “publicación anarquista”. Para conocer el contenido de un ejemplar tipo de esta época podemos usar precisamente el primero con este nuevo diseño, el del 15 de agosto de 1926 :

·        La continuación de una serie de notas críticas al socialismo firmadas por Williams Owen

·        Una sección literaria  con “La Educación del Papagayo” de Rabindranath Tagore

·        La nota de conclusión sobre una serie dedicada al presidio de Sierra Chica

·        Una nota titulada “¿Para qué federaciones?” que firma Siberiano Domínguez, de la que no podemos evitar señalar un párrafo : “Los sindicatos son más fuertes si los anarquistas han trabajado previamente el medio en donde éstos deben surgir, formando de antemano el embrión de una moral revolucionaria”. “Así, nos introducimos en el movimiento obrero sin calentarnos mucho en que estas sociedades se mantengan”. Está claro.

·        El quinto número del suplemento en italiano de cuatro páginas.

·        Listado de nuevos libros.

 

     Como un reflejo de los cambios operados y la explicación de S. Domínguez, coherente con la valorización de la propaganda, la capacitación, la formación moral, etc., el centimetraje destinado al movimiento obrero sufrió drásticos cambios en P.L. En los tres primeros números de 1922, las noticias y notas de este tipo ocupaban el 50 % o más del total, en tanto que cuatro años después y aún si elegimos un ejemplar en que se comenta un 1º de Mayo, la diferencia es notable : sólo un 10 % y de notas como la señalada, donde no se reflejan actividades o se promuevan. También se observa una mayor cantidad de textos con firma de lectores de  los pueblos, pero se trata en su mayor parte de notas de opinión que no dan cuenta de actividades concretas en ellos. Paralelamente, se ha extendido el radio de influencia pues las colaboraciones llegan también desde Rosario y las localidades santafesinas de Chabás, Sancti Spíritu, Teodelina y Arequito, las que incluso van reemplazando en número a las pampeanas. Esta extensión explica la atención prestada a José Luján, un anarquista preso en Villa Cañás y luego trasladado a la cárcel de Rosario.

     En materia de propaganda hacia otras publicaciones, continuaron en 1926 los anuncios sobre el semanario La Antorcha y el quincenario La Idea, con el agregado de Brazo y Cerebro de Bahía Blanca, La Verdad de Tandil, Adelante de Avellaneda, Libre Acuerdo de Rosario, el periódico femenino La Madre y otros. También son abundantes las notas de autores europeos, los comentarios sobre libros y autores y si a eso le agregamos el formato tipo revista, Pampa Libre pasa a identificarse como una publicación político-literaria en la que han desaparecido no solo la actividad sindical sino hasta los oradores en gira y las conferencias. Todo este movimiento de periódicos y libros era realizado por correo, sin imaginar los editores que el registro del sistema postal sería usado en futuras represiones. 

 

Los dos suplementos. Mencionamos secciones que al contrario de otras experiencias, mantuvieron una notable continuidad. Tal es el caso de “Abajo las Armas”, nombre indicativo de la importancia brindada al antimilitarismo, un elemento esencial de la concepción antiestatal del anarquismo. Esta relación se sustenta en que “El Estado solo puede existir mediante el militarismo que, por su parte, representa la metódica organización de la violencia” (16). No se trata, por otra parte, de un antimilitarismo socialdemócrata ya que un manifiesto de la Asociación Internacional de Trabajadores aclara que “La misión principal de la clase obrera no está solo en combatir el actual militarismo capitalista, sino en destruir el capitalismo como tal”. A su vez, la marca anarquista en esta declaración está en la necesidad de extirpar no solo el espíritu del militarismo sino también el de la disciplina y el de la subordinación” (17)

     Otro suplemento fue el editado en  italiano con el nombre “L’Aura dei Liberi”, en función de la numerosa colonia itálica que poblaba en ese entonces en norte pampeano y el sur santafesino, radio de influencia de Pampa Libre en la segunda mitad de la década. En tal sentido, algunas giras incluían discursos en castellano e italiano y se tiene registro que en Gral. Pico, un acto contra el militarismo realizado el 11 de octubre de 1927, tuvo un disertante en italiano. Por otra parte, el Sindicato de Oficios Varios de Ing. Luiggi solicitó en esa misma época a otras organizaciones, a través de P. L., el envío de publicaciones anarquistas en ese idioma. En La Pampa esta modalidad bilingüe era novedosa, pero otros periódicos ya lo habían ensayado. La Protesta, por ejemplo, tuvo una “sezione italiana” en marzo de 1917, de muy corta duración y reeditó el intento en agosto de 1929 con igual suerte, de modo que es llamativa la regularidad con que “L’Aura dei Liberi” vivió en el interior de Pampa Libre, la que  en diciembre de 1927 anunció además la aparición del primer folleto en castellano que analizaba el fascismo a través del pensamiento anarquista.

 

     Una novedad para el tipo de noticias frecuentadas hasta 1926, fue la incorporación de una sección sobre Latinoamérica, donde “nuevos césares” –caso Machado, Leguía- estaban ejecutando persecuciones en Bolivia, Paraguay, Cuba, Colombia y Perú. Con más asiduidad aún, aparecen pedidos de solidaridad con las víctimas de la dictadura militar chilena (18) e incluso se trazaban similitudes entre el coronel Ibañez de ese país y el Gral. Justo, “jefe organizador de grandes maniobras militares” (19) y futuro presidente argentino, seis años después. Este tipo de temas dio lugar a una columna casi permanente titulada “Noticias de 0Sudamérica”.

          Mas allá de la influencia de Jacobo Prince y José M. Lunazzi, puede afirmarse que Siberiano Domínguez desde las notas e Isidro Martínez desde la administración, son a esta altura los protagonistas centrales de la mayor parte de la historia de Pampa Libre. En abril de 1927 Isidro Martínez dejó su lugar en manos de Marcos Dukelsky, último administrador “visible” pues durante los años finales no figuró nombre alguno en la portada.

 

 

La desocupación y la jornada de seis horas

   

     La ausencia de espacios destinado a la actividad sindical no significó desatender los padecimientos de los trabajadores, muy especialmente los rurales. Si bien se trata de una agitación “de estación”, en época de cosecha, no se observa una atención similar a otros sectores obreros y por eso no fue casual la aparición de La Voz del Campesino, aún cuando  reiteradamente  se consideró a ese sector como el de menor conciencia social. Pese a las frases que siguen denotando decepción (20), pero muy confiados en la derrota del reformismo, surge la propuesta de la jornada de seis horas, la que tampoco era una novedad para esos años pues ya había sido incluida en las menciones del VI Congreso de la FORA, en 1906.

     El tema fue revitalizado en la década del 20 y el II Congreso de la Asociación Internacional de Trabajadores aprobó en Amsterdam, a instancias de la FORA, la necesidad de aliviar la desocupación mediante la jornada máxima de seis horas. Posteriores congresos y encuentros se ocuparon de esta reducción horaria hasta que en 1926 se produjo un intento más coordinado. Una asamblea de delegados de la Federación Obrera Local Bonaerense inició una campaña de agitación pro-conquista de la jornada de seis horas y Pampa Libre compartió la iniciativa, centrándola en los trabajadores del campo, los braceros.

     La idea de reducir la jornada diaria tampoco era nueva en La Pampa. En noviembre de 1922, cuando aún se encaraba la “organización” de los trabajadores agrícolas, se procuraba que las tareas fueran realizadas por “el mayor número posible de obreros y en el menor tiempo posible”, tratando además de abolir el trabajo “por tanto”, “…esa treta burguesa que explota la avaricia en provecho propio (21)

     En cuanto a la situación de trabajo en el campo, la aparición de máquinas cosechadoras que cortan y trillan, ahora al alcance de los chacareros, provocó una elevada desocupación de la mano de obra habitual y, por presión de ella, la desaparición de conquistas obtenidas en años anteriores.

     Planteado como un “paliativo inmediato” y en vísperas de la cosecha fina,  Pampa Libre trataba de convencer tanto a los obreros como a los colonos sobre la conveniencia de adoptar el sistema de la jornada de seis horas. Para estos últimos, desplegó un cálculo matemático demostrativo de que nadie perdía, desagregado según se utilicen atadoras, espigadoras o cosechadora-trilladoras de 12 y de 18 pies, todas ellas empleando distinta cantidad de personal y con la ganancia en pesos para cada caso  (22). La campaña estaba diseñada al estilo “acción directa” que, recordemos, suponía el trato sin mediaciones de obreros y patrones, esto es sin buscar la ayuda del parlamento u otra institución estatal.

     El problema de la desocupación no solo era  patrimonio del campo sino que también azotaba las ciudades, por lo que la presión por conseguir un puesto en la “corta” (trabajo de cosecha de corto tiempo) era mayúsculo. Todo ello hacía imperiosa la aplicación de dos turnos de trabajo de 6 horas, pero P.L. no de ja de plantear sus dudas, especialmente la más dramática, aquella que se deriva de la solidaridad entre obreros. Es decir que el sistema es inaplicable si no es aceptado por ellos, además del patrón. ¿Cuántos braceros estarán dispuestos a deslomarse 12 o 14 horas, sin importarle que otros no trabajen siquiera 6 ?. La presión de esa gran masa de desocupados, ¿desatará todos los egoísmos ?, se pregunta. Por otra parte y fiel a su línea de los últimos años, P.L. se planteaba la agitación mediante la propaganda, pero aclarando : “sin caer en los límites estrechos de la acción sindical”.

     Dentro de esos mismos “límites”, la FORA también participó de la campaña por la jornada de seis horas y en tal sentido, de mayo a diciembre de 1926 envió más de cuarenta delegados al interior del país, organizando además dos giras de propaganda, una por Córdoba y otra por La Pampa..

     En realidad, la desocupación se hacía más intensa a medida que transcurría la década, de modo que no fue patrimonio exclusivo de la depresión post crack de la bolsa de Nueva York. Esta descripción es ilustrativa : “En Santa Fe los elevadores de granos ocupan tres hombres cada uno, quienes trabajan más horas que los bolseros pero son mejor remunerados y su trabajo es más de atención que muscular. Cada elevador con sus tres obreros desplaza a treinta o más bolseros. En otro orden, el arador trabajaba dieciséis horas diarias durante cuatro meses para labrar 100 hectáreas que hoy un tractor deja listas, trabajando igual horario, en quince días” (23). Es por ello que en todas las áreas agrícolas se observaba un enorme desplazamiento de obreros, similar al que por otras causas ocurrió en 1915.

     La desesperada respuesta de los trabajadores, en ocasiones, adoptaba la forma reactiva de los obreros europeos del siglo XIX ante la Revolución Industrial : la destrucción de la máquina “enemiga”. En La Pampa, se sospechaba que la reiteración de máquinas trilladoras incendiadas no era casual (24)  y en Santa Fé hubo elevadores de granos destruidos por la misma causa, lo que motivó guardias nocturnas de protección.

     En medio de la abundancia de notas sobre el adelanto de la maquinaria, la desocupación, la sobreproducción que ya provocaba crisis, etc., ¿cómo defender la ciencia y su influencia  liberadora y a la vez denostar el adelanto tecnológico?. Jacobo Prince trataba de combatir la popular idea de que antes, sin esos adelantos, “se estaba mucho mejor” y no le veía mayor sentido al “paliativo” de las seis horas : “El industrialismo actual sabe obtener el máximo de rendimiento al hombre igual que a la máquina. Puede exprimir la misma energía en 6 horas que en 8. No hay solución en los marcos del sistema” (25)  

    

    

 Campaña pampeana por Sacco y Vanzetti

 

     “Después de siete años consecutivos de demostraciones legales y extralegales de la pura inocencia de los dos condenados a muerte…el proletariado pampeano se unirá sin duda a esta última cruzada por la libertad de Sacco y Vanzetti”, se expresaba cuando aún la fecha de ejecución estaba fijada para el 10 de julio de 1927. Los deseos se vieron cristalizados con una campaña de agitación que abarcó numerosos pueblos y que incluyó la formación de comités pro Sacco y Vanzetti. El de Gral. Pico, por ejemplo, estaba constituido por el Sindicato de Obreros Panaderos, el Sindicato de Empleados de Comercio “Tiempos Nuevos”, Cocheros Unidos, Sindicato de Mozos, Cocineros y Anexos, la Agrupación Anarquista “Pampa Libre” y el Conjunto Artístico “José Ingenieros”, en tanto que otro comité tomaba cuerpo, el pro boicot a los productos norteamericanos. La campaña tuvo una activa presencia socialista y de obreros sin filiación, es decir que trascendió los marcos del anarquismo, el que por otra parte agregó en esos momentos otra reivindicación : la liberación de Ascaso, Durruti y Jover, detenidos en Francia y aún pendiente el pedido argentino de extradición, y la defensa de Eusebio Mañasco, organizador de obreros mensuales en los “feudos” chaqueños, con un pedido de 25 años de prisión (26). Luego Mañasco fue liberado y para los tres anarquistas “expropiadores” no se concedió la extradición y aún más, recobraron la libertad en medio de la algarabía del anarquismo que tomó a esas medidas como un triunfo de su insistente presión. Para Sacco y Vanzetti había esperanzas de reeditar esos logros, pero en el fondo se sabía que los jueces de EE.UU. manifestarían su intransigencia con un castigo ejemplificador.

     Los actos del lº de Mayo de 1927 tuvieron como tema excluyente el clamor por la liberación de ambos condenados. En Gral. Pico se realizó una conferencia organizada por el grupo “Humanidad del Porvenir” en la que habló un delegado de la FORA (27). El hecho sirve además para indicar que anarquistas no adherente a la línea de Pampa Libre y que no tenían cabida en sus páginas, siguieron de alguna manera conectados a un “forismo” residual en la zona (28). Por otra parte, en Quemú-Quemú y a instancias de la perdurable Agrupación “Hacia el Porvenir”, habló Francisco Maffei, de la platense “Ideas”.

     El tema Sacco y Vanzetti fue un incentivo, acicateó la modorra del desaliento y por ello se reanudaron las giras programadas de conferencias y se cumplió el paro general del 10 y 11 de agosto en Gral. Pico, Caleufú, Edo. Castex, Vertiz, Quemú, Winifreda, Monte Nievas, Cnia. Barón, etc. Como acto típico puede tomarse el realizado en la primera jornada de paro en Gral. Acha, en función del texto enviado ese día por el comisario de esa localidad al Jefe de Policía del Territorio : “En la fecha socialistas y Asociación de Oficios Varios reuniéronse plaza local, de donde luego de múltiples discursos recorrieron pueblo. Repartidores y otros gremios adhiriéronse clausurando negocios. Comprobada presencia elementos peligrosos. Animos un tanto exacerbados. Resolví prohibir otras manifestaciones” (29). En algunas localidades, la prevención policial se transformó en represión abierta, tal es el caso de Villa Cañás, Villa Mercedes, Venado Tuerto y Bahía Blanca.         

      La campaña, multiplicada en tantos pueblos y ciudades del país, motivó una nota de B. Vanzetti  en la que manifiesta estar al tanto de estos gestos solidarios y concluye : “Compañeros, amigos, pueblo de la Argentina : nosotros morimos con vosotros en el corazón” (30). Murieron en la silla eléctrica el 23 de agosto de 1927.  

 

          

“No seamos solamente libertarios…”

 

     La agitación, que tendrá su continuidad con la campaña por la liberación de Radowitzky, había abierto una ventana que se quería mantener abierta pero sin alterar el estilo de notas que caracterizaban las ediciones de la última época : doctrina más literatura y ahora una fuerte presencia de la cuestión agraria, quizás por el campo fértil que había encontrado P.L. en el sur de Santa Fé.

     Las razones eran éstas : “Por carencia de una obra continuada de proselitismo, las multitudes se habían apiñado en torno a una indiferencia vergonzoza”, en los tiempos previos a la intensificación de la campaña pro Sacco y Vanzetti. Y sigue así : “Y el claro abierto por la agitación, que reavivó conferencias, debe ser llenado. ¿Cómo? La obra principal, positiva de llenar ese vacío…debemos comprender que está en la propaganda, no ya verbalista sino de divulgación doctrinaria, de exposición conceptual”, la que era vista como un antídoto contra la propaganda inmediatista. “No seamos solamente libertarios, sino también anarquistas(31). La frase también expresa el deseo de desterrar el “anarquismo bullanguero”, de efectos igualmente efímeros (32).

 

 

 

La Liga Patriótica y el “fascismo pampeano”

 

     En La Pampa, hasta 1928, existían antecedentes de conductas “liguistas” pero muy pocos de constitución formal de la Liga Patriótica Argentina. En Santa Rosa, por ejemplo, hay registros de la existencia de una brigada que se autodisolvió a mediados de 1921 tras sucesivos llamados para renovar su conducción y luego es en Winifreda donde se observa un mayor acompañamiento civil a la represión policial, lo que podría indicar la existencia de un ambiente, vinculado a la Liga, de persecución a obreros “federados”. Empero, la Liga volvió a tomar impulso en Bahía Blanca e Ing. White donde en 1927 es asesinado el obrero Elías Galván por “el malevaje a las órdenes de Luis Carminati, que oficia de jefe de aquella zona portuaria” (33). Hasta que en Gral. Pico se concreta nuevamente como organización en suelo pampeano, esta vez con una presentación a sangre y fuego.

      Las primeras reuniones pro brigada tuvieron lugar en enero de 1928, con el resultado de una comisión donde tuvieron activa participación los propietarios de la panadería “Miguel”, Sosa, y de la fideería “La Pampa”, Bonavía, Gotelli y Scoto, especialmente el primero. A esos negocios, la Federación Obrera Local les declaró el boicot de forma inmediata y los efectos de esa presión se hicieron sentir : varios comerciantes renunciaron a la comisión. Casi al mismo tiempo, los obreros gráficos del diario “La Reforma” de Gral. Pico, a instancias de la Federación Obrera Local., se negaron a componer toda noticia sobre el boicot que tuviera como fuente la Liga Patriótica, motivando que ese medio no salga a la calle por dos meses (34). El director de La Reforma, Manuel C Ramírez, también sindicado como promotor de la brigada, envió el 31 de enero una nota al gobernador y al Juez Letrado donde denuncia que los gráficos piquenses constituyeron un “soviet” y predice choques sangrientos que, efectivamente, ocurrieron pocos días más tarde. La tensión aumentó varios grados al cumplir la Liga Patriótica con una de sus especialidades : el suministro de “crumiros” para suplantar a los “federados” y quebrar la presión obrera. Así lo hizo con la huelga de estibadores y carreros en Winifreda los primeros días de febrero e intentó hacer lo propio con los gráficos de La Reforma, lo que no pudo concretar por la férrea actitud de los obreros, “apretadas” a indecisos mediante.

     En su edición del 4 de febrero de 1928, el diario de Santa Rosa La Autonomía se solidarizó con su colega y pidió la detención de los responsables, su puesta a disposición de la Justicia del Crimen y calificó al hecho como un atentado a las libertades de trabajo y de imprenta. Con la divisa “Patria y Orden” por un lado y la decidida oposición de anarquistas y socialistas por otro, la primera refriega se produjo en la noche de ese mismo día en un acto organizado contra la Liga por .la Federación Obrera Local, en el que hablaron su secretario general, el inspector municipal Tomas Zucconi, y Enrique Balbuena, un anarquista que era representante de Pampa Libre en Capital Federal, donde a su vez militaba en el grupo “Humanidad”. La trifulca fue desatada por miembros de la Liga en momentos que Balbuena fustigaba sus objetivos, a pocos metros de la tribuna levantada frente al “Baratillo” Colombo, en 20 y 17. En momentos que el Dr. Raul Cigorraga portando una smith and wesson y su hermano Oscar un colt 38 avanzaban sobre el orador, se produjo un forcejeo hasta que un disparo hirió al viejo educador francés Miguel de Fougères de 74 años, uno de los  espectadores del  frustrado acto (35). 

     A esta altura de los acontecimientos, la comisión organizadora de la Liga Patriótica presentó un informe a su presidente Manuel Carlés, en el que se mencionan los hechos ocurridos en Gral. Roca y Gral. Pico. En esas localidades “la acción disolvente de los elementos anárquicos determinaron la creación de brigadas…” y se fijan objetivos para ellas : “hacer respetar las leyes y las autoridades legalmente constituidas, persiguiendo a quienes colectiva o individualmente intenten perturbar la paz pública” (36)

     Los hechos más graves ocurrieron ocho días después. En la noche del 12 de febrero de 1928 los liguistas Arturo Delfino, José A. Mapelli y Oscar Cigorraga (37), se trenzaron en una romería del Prado Español con anarquistas vinculados a Pampa Libre : Jesus Villarías, trabajador de imprentas; Cayetano Bizzózero, uno de los oradores de los primeros actos anarquistas, el 25 de noviembre de 1917 en Gral. Pico y Juan Niell, estibador en Caleufú. Como resultado de la reyerta, Mapelli quedó gravemente herido de varias puñaladas y Bizzózero murió en el acto, de varios disparos. De inmediato se produjeron detenciones de anarquistas en los alrededores del Prado Español, en redadas posteriores y luego de irrumpir la policía en la redacción e imprenta de Pampa Libre, que denunció el “maridaje entre la autoridad policial y la mazorca liguista” (38). Todavía quedaba para el día siguiente la muerte del obrero municipal Marcos Zapata por parte de Oscar Cigorraga, quien le disparó minutos después de expirar José Mapelli. Las detenciones se extendieron a “dos anarquistas de Capital Federal”, lo que permitió a la policía abonar su hipótesis del complot foráneo para alterar el orden. Se trataba de Cesar Balbuena, columnista en esa época en Pampa Libre, y Simplicio de la Fuente, quienes recibieron el “manyamiento” no solo de la policía sino del delegado de la Junta Central de la Liga Patriótica, que se encontraba en Gral. Pico atraído por l0os acontecimientos, como paso previo al traslado de ambos presos a Buenos Aires donde estuvieron en manos de “Orden Social” durante 24 horas (39).

     El conjunto de  incidentes, especialmente los que derivaron en las muertes del 12 y 13 de febrero, fue calificado por P.L. como “recrudecimiento de la barbarie” y expresión del “fascismo pampeano”. Un clima de tensión tan elevado y la perspectiva de nuevos choques determinaron la clausura inmediata de una institución : el carnaval, a pedido de la Justicia, a la par que se anunciaba la constitución definitiva de la Liga, cuya junta central encomendó al Mayor Mercado la misión de dejarla constituida en Gral. Pico. El 24 de febrero de 1928, en los salones del Club Social, se integró finalmente con la presidencia del Dr. Anselmo Palau (40). Los hechos conmocionaron la zona, pero en realidad no fueron sorpresivos para nadie, ni siquiera para la prensa metropolitana (41)

 

Los problemas de la acción directa

 

     Pampa Libre, que en mayo de 1928 había retornado de revista a tamaño periódico por la escasez de material tipográfico, comenzó a marcar con preocupación el resurgimiento del sindicalismo con participación radical, socialista y anarco-sindicalista. Paralelamente, un tema que es un “clásico”, el de la autonomía obrera, volvía a ser puesto a prueba en ocasión de la gran huelga portuaria de Rosario. Allí, el conflicto interno motivó la disolución de la Federación Obrera Local Rosarina y la creación de un comité de relaciones de gremios autónomos, para “combatir la centralización y disciplina que es común a toda central obrera” (42). El columnista en P.L. Germán Arias refirió con preocupación la siguiente frase que escuchó en Rosario : “Si algún patrón de panadería viola la ley que prohibe el trabajo nocturno, lo denunciaremos a la justicia, quien multará al infractor, favoreciendo de esta suerte, el triunfo de nuestra causa”. “Conste –agrega Arias- que casi todos los gremios usaron éstas o parecidas armas en sus respectivos conflictos”, todo un problema, ya que “la burocracia sindical representa un estado dentro del estado capitalista” (43).  En consecuencia, la acción directa quedaba seriamente comprometida y por ende la autonomía obrera como correlato de la autonomía organizativa, de acción y sobre todo, de pensamiento.

     Comparemos esta situación con las perspectivas que en materia de acción directa se forjaba La Pampa Libre en su primer número de 1922. Con motivo de la nueva ley que prohibía el trabajo nocturno en las panaderías, con optimismo advertía : “Apostamos a que los patrones harán trabajar de noche aunque exista la ley, hasta que los obreros impongan tal cambio. Antes de tal ley, ya se trabajaba de día en Campana, Gral. Pico, etc. pero porque los obreros habían impuesto tal condición y si ahora no lo imponen, seguirán trabajando de noche. Está demostrado que cuando los obreros quieren una cosa la deben imponer directamente. Nosotros procederemos siempre como si no existiese ninguna ley”.

     A la agitación obrera en Rosario, le sucedieron las huelgas en toda la zona agrícola de Córdoba y Santa Fé. Los chacareros, en su mayoría pequeños colonos, aceptaban las demandas de los obreros, en tanto que los más grandes se negaban, “aleccionados por la Federación Agraria Argentina y amparados por el novel gobierno yrigoyenista” (44). La respuesta gubernamental fue una represión muy intensa, acompañada por la Liga Patriótica, lo que hacía recordar “la sombra fatídica de los muertos en la semana de enero de 1919 en Buenos Aires, en Gualeguaychú, en J. Aráuz, en Santa Cruz”. En este reverdecer de luchas en la ciudad y el campo, Ricardo Mella quizás sintetizó la preocupación de P.L.y del sector anarquista ligado a él : “el afán sindicalista tiene sorbido el seso de muchos de los nuestros hasta el punto de que no sea el ideal la fuerza directriz, sino la rutina asociacionista y de clase”. El problema es que en medio de un clima “propicio”, avanzaban más las ideas de otros sectores y por ello, unos cuantos intentos de intervenir en las luchas obreras, no habían logrado reavivar la acción anarquista, claro que esa intervención se limitaba a la propaganda oral y escrita, que es a lo que se había reducido la táctica libertaria, en opinión del mismo Mella. Pues bien, el tema es la táctica libertaria, y la siguiente frase de su   autoría parece clave :

 

Acaso la dificultad consiste en que siempre razonamos en vista al fin absoluto del ideal y no aceptamos sino a dar soluciones definitivas con posible realidad a larga distancia. Las soluciones transitoria se nos escapan por temor al oportunismo y al reformismo. Y sin embargo son necesarias. La meta no es lo mismo que el camino a recorrer. La exposición doctrinal no basta. Es preciso además impregnar de acción social el espíritu libertario(45)

 

 

 

Ahora, Radowitzky

 

     A los actos y veladas con películas y representaciones teatrales, conferencias mediante, en diversas localidades, antes y después del cumplimiento de la sentencia de Sacco y Vanzetti, siguió el tipo de campaña que los anarquistas sentían como “propia”, esta vez por la liberación de Simón Radowitzky (46). En 1928, la agitación tras ese objetivo en suelo pampeano también se intensificó. En Trenel y Quemú-Quemú se realizaron paros de 24 horas con mitines en sendas plazas, los que se repitieron el 23 de agosto al cumplirse un año de la muerte de Sacco y Vanzetti, en medio de un clima que el siempre inspirado González Pacheco calificó así : “La vida de Simón es siempre como su bomba. Terrible pero gloriosa” (47). A esta actividad siguió una gira por once localidades con disertaciones de Francisco Martínez, incluyendo en Gral. Pico una velada con la puesta en escena de “Sin Patria” y “El Alcalde Rojas” y a todo este despliegue no tardó en sumarse la campaña por la liberación de Alejandro Scarfó, los hermanos Marino y Simplicio de la Fuente, Jaime Gómez Oliver y Pedro Mannina (48), acusados el primero de ellos por tenencia de explosivos y de dinero falso con destino a un atentado contra Herbert Hoover, presidente de los EE.UU. de próxima visita en la Argentina, y los restantes, de copartícipes. En su defensa, P.L. explica “…Anarquistas : defenderíamos a nuestros compañeros , aunque fueran culpables de los hechos que se les imputa” (49) y reproduce textos de La Antorcha donde  era común, para éste y casos anteriores, la táctica de negar los cargos en lugar de reivindicar la causa por la que estaban presos.

     Lo que quedaba del “forismo” en La Pampa también se sumó a la campaña por Radowitzky. El 15 de agosto de 1929, se realizó en Santa Rosa un acto organizado por Oficios Varios y Ladrilleros de esa ciudad, con la cooperación de Oficios Varios de Catriló y Uriburu, sindicatos que trasladaron obreros de esas dos localidades y de La Gloria (50). También participaron de esta campaña Oficios Varios de Salliqueló y de Winifreda. En esta última localidad, se realizó una huelga pro-Radowitzky en noviembre de 1928 impulsada por los sindicatos de panaderos y repartidores de pan, albañiles y repartidores de carne.

     Radowitzky fue indultado por el presidente Yrigoyen, poco tiempo antes de su derrocamiento por el golpe militar del 6 de setiembre de 1930, con la condición de que abandonara inmediatamente el país.

 

 

Congreso anarquista regional, un nuevo intento. Desde las iniciativas de unidad propiciadas por dos agrupaciones anarquistas cordobesas en 1926, P.L. no registró otras propuestas hasta tres años más tarde, en que las bibliotecas populares “Emilio Zola”, “El Porvenir” y “La Obra” de Santa Fé convocaron a una reunión de las diversas tendencias libertarias, “después de siete años de intervalo” (51). El encuentro quedó programado para febrero de 1930 y aunque no se concretó, constituyó un nuevo antecedente del congreso unificador de Rosario, realizado en setiembre de 1932.

 

 

La represión y el golpe militar de 1930.

 

     El “sentido común” podría conducir a pensar que el golpe militar que lideró el Gral. Uriburu inauguró la represión que debilitó aún más el movimiento anarquista. Es cierto que la acentuó, basta recordar las concentraciones de presos en las cárceles de Villa Devoto, Martín García, Ushuaia, en transportes de la Armada, las deportaciones, -incluso antiguos pobladores del norte pampeano retienen en su memoria el fusilamiento de presos trasladados de Chabás a Rosario-, pero las medidas represivas habían comenzado antes. Si bien nos referimos a que con posterioridad a los hechos de J. Aráuz, se perfeccionó el control social a través de la persecución preventiva de “federados”, la puesta en práctica de los certificados de buena conducta, etc., la fuerte intervención policial-militar para sofocar la protesta de braceros en Córdoba y Santa Fé en 1928 confirmó la decisión oficial de no permitir hechos de esa naturaleza. Casi un año antes del golpe, P.L. alertaba sobre una creciente represión en el país, que se traducía en el incremento de la persecución y el apaleamiento de trabajadores de la campaña, en especial en el litoral santafesino (Villa Cañás, Chovet y otras localidades), otras medidas represivas en el “feudo” de la Standard Oil en Salta y una conflictividad muy grande en Buenos Aires.

     A ello debe sumarse el “proceso fraguado” contra Scarfó, Gomez Oliver, etc., lo que llevó a calificar al segundo mandato de Yrigoyen como un gobierno con dos caras, dos carátulas : una con “barniz obrerista”, por la nueva legislación, y otra cara con la máscara de la represión (52). A esta calificación del gobierno radical, se le agregaba la invasión de las FF.AA. a una provincia autónoma y una sustancial crítica al manejo moral de la administración (53), uno de los argumentos de los que esperaban que llegue “la hora de la espada”, pero no se desprende de P.L. -al menos hasta un año antes del golpe militar- que el anarquismo estuviera al tanto de su posibilidad. La sensación era que el plan del yrigoyenismo consistía en “la preparación del ambiente popular para que no se altere frente a sus extralimitaciones”, es decir que el gobierno mismo transitaba hacia una dictadura de hecho (54)

     En La Pampa, con fecha 3 de febrero de 1930, siete meses antes del golpe, una nota de la comisaría de Gral. Acha al destacamento policial de Cnia. Santa María, indica cómo los registros del correo fueron usados como testimonios que delataban a los que enviaban o recibían publicaciones anarquistas. Además, se trata de una nota-tipo elaborada en la jefatura y que circuló por todo el Territorio, pero de su redacción original no debía estar ajeno el Ministerio del Interior. Este es su texto :    

“Por disposición de la superioridad, encomiéndole la más estricta y discreta vigilancia sobre los individuos calificados ácratas que últimamente parecen empeñados en producir movimientos obreros y atentados a la propiedad y personas, respondiendo a ramificaciones de la Capital Federal, Rosario, etc. Con toda urgencia remita una nómina de los individuos que se les puede catalogar como tales, expresando nombre, nacionalidad, profesión, tiempo de residencia y las causas para clasificarlo así. Al efecto y sin perjuicio de averiguar por los medios que Ud. considere oportunos, en forma reservada, podría obtener de la oficina de correos una lista de sujetos que recibieron diarios, periódicos, panfletos de propaganda, etc. y que profesaren ideas avanzadas(55)

 

     El análisis del golpe militar, realizado por P.L. a seis días de su concreción, revela que se tomaba en cuenta la contradicción entre el sector social que expresaba el yrigoyenismo y la oligarquía que había tomado por asalto el poder político, pero en definitiva se preveía un retorno a las prácticas del “Régimen”, que a esa altura signaban más una “continuidad” que la aparición de hechos nuevos. Qué hacer? También se observa, por parte de P.L. el deseo de continuar con las medidas anteriores : propaganda, agitación por los presos, etc. Es decir que si en el fondo se estaba contra el capitalismo, no se preveían cambios en la acción por el hecho de que gobierne ahora una de sus variantes. El texto no menciona la palabra “dictadura” y tiene el propósito central de desalentar las expectativas que el nuevo gobierno había despertado en amplios sectores sociales. Su tono guarda diferencias con el volante que redactaron diez días antes del golpe, Severino Di Giovanni y Aldo Aguzzi, de Anarchia y Horacio Badaraco y Ramos de La Antorcha, en el que se apela a la huelga general, a la rebelión, al plomo para los de arriba y finaliza con un ¡Abajo el militarismo y la dictadura! (56). Tienen sí una frase en común : la que se refiere a que “no existe una cuestión política sino una honda cuestión social” para el pueblo trabajador de la Argentina.

     La nota de P.L. a que hacemos referencia tiene casi el mismo título : “Los anarquistas y el momento actual”, corresponde a la última edición que disponemos, Nº 147 del octavo año – 12 de setiembre de 1930 – y éste es su contenido :

 

“El infatuado tiranuelo Hipólito Yrigoyen ha caído estrepitosamente. La burguesía vacuna argentina y la casta militar han sustituido al radicalismo en el manejo de la máquina gubernamental.

Las rivalidades financieras de los núcleos capitalistas que operan en este país, fomentaron primero la llamada oposición política, para llegar finalmente al golpe militar del 6 de setiembre. Las experiencias dolorosas de todos los países en que la casta militar ha asumido el poder político señalan claramente las amargas perspectivas que para el país ha de tener la permanencia en el gobierno de los profesionales de la matanza.

Y si el poder pasa a manos de los viejos zorros de la política conservadora, de los burgueses del Jockey Club enemigos de los burgueses de la Confitería El Molino, pero especialmente enemigos todos ellos de los trabajadores y de cuanto signifique verdadera justicia y bienestar del pueblo; si el poder, repetimos, pasa a tales manos, ¿qué otra cosa puede esperarse de ellos sino la continuación de los desmanes, arbitrariedades e injusticias de los regímenes anteriores a 1916 y 1928?

Cuándo y dónde los distintos sistemas de gobierno han dejado de ser los guardianes celosos del desorden social presente, de los acaparadores de la riqueza común, de los explotadores del sudor ajeno?. ¿Es que el favoritismo, la corrupción administrativa y ética, la persecución, la rapiña, la prepotencia, no ha acompañado siempre a todos los partidos políticos que se han sucedido en el poder?

Cueros de la misma lonja, nacidos de la misma lechigada, los gobernantes depuestos y los flamantes mandones, sus disputas no pueden ser motivo de regocijo, ni menos de intervención a favor de unos o de otros, para los hombres del pueblo, esquilmados y vejados siempre por el capitalismo en campos y fábricas.

Ingenuos y alelados en alto grado los trabajadores que no ven aún que a medida que se alejan de su verdadero puesto para embanderarse tras este o aquel partido político, los burgueses extreman la explotación, reducen los salarios, aumentan las vejaciones.

No es pues ninguna solución la toma del gobierno por la camarila militar-conservadora-liguista. Para el pueblo trabajador de la Argentina no existe una cuestión política sino una honda cuestión social. El fervor ‘patriótico’ que astutos políticos y ávidos capitalistas han venido inculcando durante unos meses a militares y civiles, ha podido ahuyentar de su cueva a un peludo septuagenario, pero en manera alguna podrá ahuyentar el espectro de hambre que hace su trágica aparición en campos y ciudades, que ha hecho presa de centenares de miles de desocupados y que ronda a todos los hogares del pueblo.

He ahí el problema que urge resolver. Hay que reconquistar lo nuestro : la tierra, la fábrica, el pan. Al margen de la política, de la autoridad y del militarismo, el pueblo debe y puede emanciparse de la tutela gubernamental y de la esclavitud económica, levantando la bandera de Tierra y Libertad y organizando por su propia cuenta la vida social.

Y frente al nuevo gobierno de entorchados, terratenientes y liguistas, como frente al depuesto gobierno de demagogos, hampones y klanistas, continuemos, compañeros, contra todo evento, nuestra labor de propaganda anarquista y social revolucionaria, la agitación por los presos, amenazados muchos de ellos por bárbaras condenas, y la resistencia contra todos los exponentes de la reacción que desencadenen contra nuestro movimiento, contra los desposeídos y contra los hombres libres, los nuevos guardianes de la burguesía”

 

     ¿Es ésta la última edición de Pampa Libre?. Los testimonios orales de personas relacionadas con la historia de la zona  apuntan a una respuesta afirmativa. Por otra parte, la dictadura militar había allanado y clausurado La Protesta el día anterior al de salida de este último número, el 11 de setiembre de 1930 (57),  hizo lo propio con La Antorcha y terminó con P.L. que ya tenía muchas dificultades para salir, dado el déficit económico que acarreaba y el consiguiente pedido de auxilio a los lectores, varias ediciones antes del golpe.  

     Pero hay un indicio que otorga mayor certeza. Se trata de una respuesta de la subcomisaría de Caleufú al jefe de Policía del Territorio con relación a la ya comentada orden de buscar en los registros de la oficina de correos los nombres de personas con “ideas de avanzada”. La nota tiene fecha 5 de febrero de 1931 y en ella se responde que para esa fecha no circulaban en Caleufú diarios ni panfletos de propaganda ácrata, pero de cualquier modo ofrece los nombres de aquellos que “ en un tiempo atrás recibían el periódico Pampa Libre editado en General Pico…” Uno de ellos era Estanislao Zúgaro, a quien detuvo la policía por “atentado contra el orden nacional” y por posesión de ejemplares de “Brazo y Cerebro”, “La Chispa”, “La Protesta y “La Antorcha”. La comisión policial secuestró todos ellos, pero se encargó de resaltar un editorial de este último medio donde se calificaba de “asesino” al Gral. Uriburu, en pleno estado de sitio. El italiano Zúgaro (a) El Cuco de Caleufú, tenía un rudimentario taller de imprenta donde se imprimían folletos y volantes anarquistas y se editaba el periódico “Unión Vecinal”, registraba una entrada a la cárcel en 1921 por infracción al código rural y retornó a ella el 25 de marzo de 1931 enviado por el comisario Juan Bianchi (58).

     Este salto de diez años en la vida de Zúgaro como en la de tantos anarquistas que desfilaron por estas páginas fue compartida en intensidad por su contrapartida “estatal”: funcionarios policiales que los persiguieron, en algunos casos, implacablemente. El comisario Juan Bianchi es uno de ellos. Lo encontramos en diciembre de 1921 cazando en los montes del sur pampeano-bonaerense a los fugitivos del terrible enfrentamiento en la comisaría de Jacinto Aráuz. El comisario Pedro Basualdo, con una canaleta en la frente producto del refilón de una bala calibre 44, dejó su puesto en manos de Bianchi, quien tenía fama de duro en el ambiente policial, tanto como “muy reservado, de acción y siempre rodeado de personal leal en las partidas”. Tanto es así que habría dado muerte a uno de los prófugos, José María Martínez, un fusilamiento que no figuró en parte policial alguno pero fue un secreto solo comentado en corrillos de la oficialidad de la época (59). Lo encontramos en Eduardo Castex, un 1º de Mayo de 1924 deteniendo y enviando a la cárcel de Santa Rosa a un orador de acto público. Lo encontramos en Gral. Pico  un 4 de agosto de 1924 practicando todas las detenciones posibles tras el atentado a La Pampa Libre y jurando encontrar a los fugados del hospital. Y en Caleufú en marzo de 1931, desautorizando al anterior jefe de la comisaría para quien no había razones para realizar detenciones. Lo encontramos como una sombra que sobrevuela esta misma historia. 

 

     La exhortación “No olvidéis a los presos” que contiene el número final, simboliza de alguna manera una de las preocupaciones mayores y uno de los motivos más importantes de movilización que llevaron adelante los sucesivos grupos editores de Pampa Libre. Parece una despedida :

 

 

                                       NO OLVIDEIS A LOS PRESOS

 

 

                                                                  Mariano Mur

                                            Alejandro Romano Scarfó

                                            Manuel Gomez Oliver

                                            Pedro Mannina

                                            Simplicio de la Fuente

                                            Cinco prisioneros, a tres de ellos

                                            pedidos de condenas a perpetuidad

                                            y 45 años para los restantes,                  

                                            por afirmar sus ideales y los principios

                                            de la lucha anarquista.

 

                                                     Cinco hombres,

                                            próximos a ser sepultados en presidio

                                            por la infamia y el complot legal

                                                     de la justicia argentina

 

                                                     A ellos!  Rescatarlos!  Salvarlos! 

 

 

 

 

 

 

 

                                    

                                         ADMINISTRADORES

 

   agosto 1922    -  diciembre 1923                    Juan Enrique Stieben

 

   enero 1924     -  agosto 1924                          Isidro Martínez

 

   agosto 1924 *  -  noviembre 1924                  José María. Lunazzi

 

   enero 1925    -  abril 1925                             Valerio Chavez

 

   mayo 1925    -  abril 1926                              Luis Guaraglia Ubiña

 

   abril 1927    -  agosto 1927 **                       Marcos Dukelsky

 

   *    1 de setiembre de 1924, cambio en el nombre: de La Pampa Libre a Pampa Libre

  ** Desde este mes a setiembre 1930 deja de aparecer el nombre del administrador, pero otras fuentes                      

     adjudican ese cargo a Jesús Villarías.

 

 

 

 

 

 

 

                                                               N  O T A S   (Cuarta Parte)

 

 

(1) P:L: 20.10.1924

(2) P.L. 25.07.1925

En la Voz del Campesino Nº 1, setiembre de 1925 se atribuye el avance de los discípulos de Henry George al fracaso de la Federación Agraria Argentina y “sus métodos y tácticas pseudo socialistas y centralizadoras”.

Mayor información sobre este tema en el acápite La Cuestión Agraria.

(3) Según Hector Crenna, antiguo vecino residente hoy en Int. Alvear, Valerio Chavez fue un protagonista de los hechos de la Patagonia y , sobreviviente de los fusilamientos practicados por el Ejército, recaló en la zona donde fue inicialmente albergado en una chacra cercana a Ing. Luiggi.

(4) P.L. primera quincena de octubre 1925

(5) P.L. 01.11.1925

(6) P.L. 01.10.1925

(7)P.L. 01.06.1926

(8) Bayer, Osvaldo. 1998. Severino Di Giovanni. El Idealista de la Violencia. Planeta. Buenos Aires. p.262

(9) “1.-Fomentar el espíritu de libertad en la vida de nuestro movimiento;  2.-Contraponer el concepto de asociación libre al de organización;  3.-Autonomía del movimiento específico de los anarquistas de los movimientos paralelos de base clasista, es decir del sindicalismo; 4.-El concepto de libertad se apoya sobre el de autonomía individual…primero será nuestro deber la formación de la individualidad consciente…”. BAYER, Osvaldo. Idem. p.238. En opinión de este autor, pese a las simpatías mutuas, no hubo un alineamiento directo de Anarchia con La Antorcha  sino que constituyó una tercera tendencia, la de los “expropiadores”, en tanto que las otras dos eran La Antorcha y La Protesta. Este último era tan influyente que al decir de Bayer, “quien tenía La Protesta tenía, de alguna manera, el movimiento”. Idem.p.26 

(10) Bayer, Osvaldo. Idem. p.310

(11) P.L. segunda quincena de enero1928

(12) P.L. 28.05.1928. Con motivo de este último atentado, la policía realizó intensas razzias en Buenos Aires, deteniendo a cerca de 600 personas en sus lugares de trabajo, domicilios o en los locales allanados. Una crónica detallada de las tres acciones con explosivos puede encontrarse en el libro ya citado de Osvaldo Bayer sobre Severino Di Giovanni.

Sobre la consecuencia de los atentados sobre la prensa anarquista, Cesar Balbuena expresó “Hoy más que en ninguna otra ocasión es necesario darle a la propaganda anarquista un vigor y claridad prístina para contrarestar eficazmente la obra difamadora de la prensa burguesa que aprovecha para sus capciosas argumentaciones, hechos violentos últimamente acaecidos…”. P.L. 10.07.1928

(13) P.L. 01.03.1926

(14) Enviada seguramente desde La Plata, la primera nota de reaparición no alude a los hechos que le tocó vivir ni a las confrontaciones internas, sino que rebate el concepto que del progreso tiene la burguesía. P.L. 15.07.1926

(15) P.L. 15.07.1926

(16) Pierre Ramus. P.L. 20.06.1927

Ya en  junio de 1904, el Congreso Antimilitarista Internacional de Amsterdam incorporó a sus resoluciones la prédica para rehusar las incorporaciones al servicio militar, la deserción de los cuarteles, no trabajar en fábricas de armas y arsenales (P.L.01.02.1927), todo lo cual era alentado desde el suplemento de P.L. “Abajo las Armas”. En algunas notas, el militarismo era presentado como la “expresión dormida del hombre-bestia de pasadas épocas”, que era despertada por la propaganda estatal o más sistemáticamente por la educación. Así planteado, el militarismo es asimilable al concepto de “barbarie” y su contraparte, el pacifismo, es indicador de “civilización”. Es interesante vincular este tema con un breve párrafo que incluye la nota “Sobre ciencia, ética y pensamiento libertario”, con la firma de Luciano de Samosata en El Libertario de octubre-noviembre 1998 : “El pensamiento libertario tiene una deuda consigo mismo, que es la de repensar la influencia que ejerció el positivismo sobre sus teóricos a lo largo del siglo XIX”. Claro que,  agrega el autor, se trata “de las pocas ideologías que tiene los supuestos teóricos y los principios éticos para promover un modelo de ciencia liberadora”

(17) P.L. 28.07.1928

(18) P.L. 15.12.1926 – 10.04.1927

(19) P.L. 01.05.1927

(20) “Vamos pasando por una época de decadencia y caída de valores, no sólo dentro del campo de los dominadores –como pretende creerlo un sectarismo estúpido- sino en todos los aspectos, en todas las clases sociales”. También se anuncia que es precisamente en épocas como éstas donde las ideas se ponen a prueba y que todo sigue girando alrededor de Reformismo Vs. Revolución Social. P.L. 15.11.1926

(21) L.P.L. 15.11.1922

(22) Siberiano Domínguez, autor de la nota que incluía el cálculo, afirmó al mismo tiempo que se trata de una “cataplasma que solo producirá una momentánea postergación del problema” que plantea la maquinaria moderna y  que “no se puede solucionar dentro de las condiciones económicas y políticas que hoy se viven”. P.L. 15.09.1926

(23) P.L. 10.11.1928. Por otra parte, la jornada de 8 horas en los talleres de las ciudades como Gral. Pico era considerada indispensable para lograr más ocupación. “Es indigno que seamos aún señalados por el índice acusador de los ahorcados en Chicago en 1887 por proclamar la jornada de 8 horas”, cuarenta años después.

(24) “Ha sido sorprendente en la reciente cosecha la frecuencia de casos, como los ocurridos en Uriburu y Cnia. Barón, que han requerido la intervención policial para averiguar las causas, ya que despiertan sospechas tan repetidos incendios de esta naturaleza”. La Autonomía. Santa Rosa. 23.02.1928

(25) P.L. 01.05.1929

(26) P.L. 01.05.1927 

(27) P.L. 20.05.1927

(28) El forismo  quedó disminuido en la zona pero hizo esfuerzos por sobrevivir. Antonio Iglesias de Santa Rosa solicitó materiales de propaganda al Consejo Federal de la FORA. La remisión debía realizarse a su nombre en la capital pampeana, a Urbano Suarez de Gral. Acha, a Juan Moreno de Gral. Pico, a Ramón Leyría de Metileo, a Dionisio Martín de Trenel y a Cristóbal Suarez de Jacinto Aráuz. La nómina permite apreciar casos como el de Leiría, antiguo colaborador de La Pampa Libre que no acompañó el giro de su grupo editor. La Protesta. 22.10.1925 

(29) Fondo Policía. Archivo Histórico Provincial. Santa Rosa. La Pampa

(30) P.L. 05.08.1927

El siguiente párrafo, conmovedor, es de La Antorcha y fue reproducido por P.L. del 05.09.1927. “Sacco, llamado en las noches por las voces sollozantes de sus hijos, les envía su corazón como un beso, pero se guarda el grito de ¡Viva la Anarquía! como un augurio al pueblo y un desafío a los burgueses”

(31) P.L. 05.09.1927

(32) Con este término, Francisco Martínez, desde Arequito, denominó al tipo de anarquismo que “encuentra

justificación para todas las bajezas populares por el simple hecho de que el pueblo es el eterno explotado. Tenemos nuestra moral libertaria personal, nuestra individualidad propia, equidistante por igual del gobernante y del pueblo que le sirve de pedestal”. “Cerrar los ojos para no ver las llagas populares que supuran servilismo y maldad, no es optimismo, sino miedo a la realidad”. P.L. 15.01.1927

La relación de Francisco Martínez con medios de prensa que adherían a esta línea del anarquismo, había comenzado antes. “Ideas” registra notas suyas en 1924, enviadas desde Corral de Bustos.

(33)P.L. 20.06.1927

(34) P.L. del 19.02.1928 reproduce un texto de Malatesta apropiado para el caso : “Del mismo modo que los demás obreros debieran rehusarse a fabricar armas, a falsificar sustancias alimenticias, a construir casas que se desmoronen, del mismo modo, en fin, que cada obrero debiera rehusarse a hacer de cómplice del amo para engañar y defraudar al público, así cada gráfico debiera considerar una deshonra el contribuir a la difusión de la mentira, defendiendo a los opresores y a los explotadores del trabajo ajeno”

La Reforma reapareció el 27 de febrero de 1928

(35)P.L. 2da. Quincena marzo 1928.

Miguel de Fougères llegó en 1892 a Victorica para hacerse cargo de una escuela. A partir de una visita del primer inspector de escuelas del Territorio, Raúl B. Díaz, nació entre ambos una amistad que le permitió recorrer toda la región. Fruto de esos viajes, publicó en 1905 un trabajo histórico y geográfico,  “La Guía de La Pampa”. Posteriormente se radicó en Santa Rosa donde impulsó la formación del Partido Socialista y luego hizo lo propio en Gral. Pico en 1918, fundando además un colegio particular. 

(36) La Autonomía. 08.02.1928

(37) Además de la fuentes anarquistas, la pertenencia de José Mapelli y Oscar Cigorraga a la Liga Patriótica es indicada por el diario La Prensa en su edición del 15.02.1928.

(38) P.L. segunda quincena marzo 1928

(39)  P.L. ídem

 Simplicio y su hermano Marino de la Fuente fueron detenidos meses después (diciembre 1928) en Alta Gracia (Córdoba) acusados de despachar  a Buenos Aires un cajón con explosivos, encontrado por la policía en un altillo frecuentado por Alejandro Scarfó, detenido en primer lugar. Por esa misma causa fueron apresados Jaime Gomez Oliver y Pedro Mannina. BAYER, Osvaldo, Op.cit. pp.155/156

(40)) En otros puestos, el Dr. F. Maggiorotti, J.M. Calderaro, F.V. Castro, N.Hoesprung y el Dr. F. Rebagliatti, también integraron la conducción de la brigada Gral. Pico de la Liga Patriótica. La Autonomía. 25.02.1928

(41) “No puede ser una novedad para nadie lo que ocurre en La Pampa, donde desde hace tiempo se ha planteado una situación de beligerancia entre ciudadanos afiliados a la Liga Patriótica y pequeños grupos de propagandistas de las ideas ácratas que pretenden hacer prosélitos entre los trabajadores del campo”. Párrafo de editorial de La Prensa, reproducido por La Autonomía del 17.02.1928

(42) P.L. 10.09.1928

(43) P.L. 05.10.1928

(44) P.L. 01.12.1928  Meses después, al convertirse en ley la jornada de 8 horas, el anarquismo reaccionó

afirmando que ya era disfrutada desde hacía muchos años por varios gremios “que supieron conquistarla”. “Todo ese engranaje de novísimas leyes de jornada máxima, salario mínimo, protección a las mujeres, a los menores, etc. son letra muerta allí donde los obreros no son lo suficientemente resueltos…”. P.L. 20.09.1929

(45) Táctica Libertaria, nota de Ricardo Mella en P.L. 08.01.1929

(46) “La solidaridad con los demás es la protección de nosotros mismos. Llevad a su más alto exponente de

practicidad este pensamiento del malogrado Praxedis Guerrero”. P.L. segunda quincena diciembre 1927.

P.G.Guerrero (1875-1910) fue un combatiente anarquista caído al inicio de la Revolución Mexicana.

(47)  P.L. 10.11.1928

(48) P.L. 24.02.1929

(49) P.L. Abril 1930

(50) La Protesta. 13.09.1929

(51) P.L. 30.07.1929

(52) P.L. 30.07.1929.

(53) “Desalojados del poder…los vivillos conservadores, demócratas, alvearistas, etc. por los secuaces del Peludo, encuéntrase éstos con que el botín conquistado no alcanza para todos ellos e iníciase en el seno del partido del ‘mandato histórico’ una enconada lucha por el mango del sartén”. Las consecuencias fueron la violación de leyes, asaltos a la riqueza pública, turbios negocios, corrupción en la administración, en la Magistratura, en la policía, en la enseñanza, etc. P.L. 25.05.1930

(54) P.L. 08.04.1929

(55) Fondo Policía. Correspondencia años 1930 y 1931. Archivo Histórico Provincial. Santa Rosa. La Pampa

Esta misma fuente registra con fecha 28 de diciembre de 1931, una nota similar pero extendiendo la medida a personas con otras ideas : “A la mayor brevedad remita a esta departamental, documentación prontuarial de todo sujeto de filiación ácrata que exista dentro de la jurisdicción a su cargo, informando a su vez antecedentes que registren, actividades a que se dedican, peligrosidad, si son argentinos o ciudadanizados. Si fueran argentinos, todos los antecedentes relativos a Libreta de Enrolamiento, años de residencia en la localidad y Territorio, procedencia. Igual procedimiento adoptará con todos los sujetos que profesen ideas anárquicas o de otro orden que puedan perturbar la tranquilidad de las instituciones y el orden público. Si fuera posible, dentro de los medios con que Ud. cuente, procure obtener fotografías de los sujetos de referencia, enviándolos a los prontuarios respectivos” 

(56) Bayer, Osvaldo. Op.cit. pp.281/282

(57) En 1932, reaparecidas cierta garantías con el gobierno constitucional de Agustín P. Justo, La Protesta reinició sus ediciones en ese año pero fue clausurado nuevamente.

(58) Fondo Policía (02.02.1931 / 01.07.1931). Notas remitidas. Archivo Histórico Provincial. Santa Rosa. Los nombres restantes son Luis Gorjon, Agustín Leyes, Ramón Leiría, Hilario Lafuente, Miguel Ereizo, Marcos Ferrero, Florencio Alonso y Pedro Groppo. “ A tales personas –le dijo el subcomisario al jefe de Policía Roberto Racca- no se les puede sindicar absolutamente nada por cuanto viven tranquilamente y se ocupan de su trabajo, habiendo entre ellos comerciantes y trabajadores”. Pese a este tranquilizador informe, cuando el comisario Juan Bianchi reasunió en la comisaría de Caleufú, no tardó en detener a Estanislao Zúgaro, quien  

 advertido  de la maniobra que se fraguaba con los registros postales, intentó, aunque tarde,  burlar esa medida enviando correspondencia desde las oficinas de correo de otros pueblos. Las detenciones no terminaron ahí. En abril fueron apresados el español Luis Gorjon por “atentar contra la libertad de trabajo”, es decir por evitar que trabajen obreros en una jornada de huelga, Victoriano Muñoz por atentado contra la autoridad en La Maruja y Pedro Groppo, acusado de entrar ilegalmente a la clausurada imprenta de Zúgaro para rescatar diversos elementos. 

(59) Testimonio oral del comisario (R) Pedro Ignacio Basualdo, sobrino del que tuviera a su cargo la comisaría de J. Aráuz durante el enfrentamiento armado con los bolseros y protagonista directo de los hechos.